El análisis: lo Cortés quita lo valiente
Las jugadoras del Fútbol Club Barcelona celebrando un gol durante la presente temporada | Foto de Noelia Déniz, VAVEL

"La apisonadora de Cortés". Ese título sería digno de una película, pero realmente, lo que se vivió en la mañana de este domingo, 9 de febrero, sobre el césped del Helmántico de Salamanca no fue otra cosa que espectáculo. El actual líder de la Primera Iberdrola, el Fútbol Club Barcelona, volvía a alzar la voz entre tanta competencia en el nuevo y, por tanto, primer formato oficial de la Supercopa de España femenina, y lo hizo pasando su "rodillo" ante uno de los rivales a batir de la máxima categoría del fútbol femenino español. La Real Sociedad de Fútbol de Gonzalo Arconada, que partía con favoritismo en el torneo que esta última semana ha acogido la ciudad charra por ser el vigente campeón de la Copa de la Reina, tiraba de confianza para poder doblegar los esfuerzos de un equipo hasta ahora imbatible y digno de reconocimiento que, después de quedar subcampeón de la competición doméstica en la pasada campaña y de escaparse el título de la máxima competición continental en Budapest, decidió dar un salto cualitativo a nivel de preparación para aspirar a ser el mejor equipo, al menos, en España. Y ese salto cualitativo del que hablaba Lluís Cortés, visiblemente emocionado en la rueda de prensa posterior a la final del torneo después de conseguir el primer título de la temporada, se hizo notar a pie de campo ante el conjunto donostiarra, que se vio apurado y aplastado por la voracidad de unas jugadoras que, a día de hoy, parecen imparables.

No había dado tiempo a degustar el inicio del duelo entre las cuatro paredes del estadio salmantino cuando Marta Torrejón daba el pistoletazo de salida en un festín que terminaría con un resultado bastante abultado en el marcador favorable a las azulgranas y una humillación para el conjunto donostiarra. A pase de Alexia Putellas desde la banda izquierda, la defensa de Mataró protagonizaba el inicio de una goleada que ya ha quedado escrita en los anales de la historia de la ciudad por ser la primera sede en acoger este torneo y por supuesto, en la historia del club. Ni tregua, ni resignación hubo a pie de campo. No habían pasado dos minutos desde el primer tanto del partido y la segunda capitana del equipo y asistente del primer gol que subía al marcador driblaba a la zaga defensiva del conjunto vasco y hacía una ruleta ante María Asunción Quiñones, cada vez con más faena bajo palos. No tardaron en unirse a la fiesta Asisat Oshoala y Caroline Graham, que una vez más, mostraron el increíble rendimiento que son capaces de dar, protagonizando varias incursiones de peligro en el área de la Real Sociedad de Fútbol junto a una Lieke Martens que en esta Supercopa de España, ha vuelto a sacar a la luz su mejor versión. Con insistencia y persistencia ofensiva, las pupilas de Lluís Cortés cogían galones y comenzaban a constituir un planteamiento ganador con vistas al título copero y a coger la moral que necesitaban de cara a afrontar los retos más importantes de la temporada.

Con el pitido que indicaba el final de la primera mitad, el ambiente de victoria ya se ceñía sobre la "desgracia" de una Real Sociedad de Fútbol que, con todavía resistencia, salió a tirar de orgullo en los últimos 45 minutos del partido y llegó a marcar el gol del honor de la mano de Manuela Lareo, aunque eclipsado por la efectividad de cara a portería de Asisat Oshoala, Candela Andújar y Marta Torrejón, que se llevaba de recuerdo un póker de goles que le otorgaba el placer de obtener el primer Most Valuable Player (MVP) del torneo.

El análisis del partido de esta mañana puede ceñirse a la superioridad de un Fútbol Club Barcelona que sigue pareciendo imparable y que tiene sed de títulos y a la valentía de una Real Sociedad de Fútbol que, pese a la goleada conseguida por el rival en la primera mitad, supo competir hasta el final y plantarle cara a uno de los titanes de la Primera Iberdrola, máximo aspirante al título liguero de la presente campaña. Lo Cortés quitó lo valiente de un "golpe" y la fiesta del fútbol femenino hizo vibrar a los aficionados que se trasladaron hasta el Helmántico para vestir de éxito a este nuevo torneo.

Mismas protagonistas, misma esencia

Si algo caracterizó a la final fue la elección que ambos entrenadores hicieron en torno a sus onces iniciales. Las mismas once protagonistas que disputaron cada una de las semifinales volvían a saltar al terreno de juego del Helmántico para intentar hacer historia en territorio charro. Sandra Paños, María León, Marta Torrejón, Mariona Caldentey, Alexia Putellas, Patricia Guijarro, Leila Ouahabi, Caroline Graham, Andrea Pereira, Asisat Oshoala y Lieke Martens eran las elegidas por un Lluís Cortés que dejaba en el banquillo a Jennifer Hermoso sin necesidad de forzarla y reservándola para el próximo reto, en el contexto de la Copa de la Reina. Al igual lo hizo Gonzalo Arconada, sacando un equipo en el que la principal "guindilla" fue una Nahikari García que no tuvo su día, pero que una vez más, capitaneó como ninguna a la Real Sociedad de Fútbol.

Las decepciones de ambos elencos llegaban cuando, en total, dos jugadoras se retiraban del terreno de juego. Por parte del conjunto azulgrana, Leila Ouahabi se echaba al suelo en el tramo final de la primera mitad después de lesionarse una Bárbara Latorre que regresaba a escena vistiendo una elástica distinta a la azulgrana, pero por poco tiempo, ya que pidió el cambio después de marcarse un sprint en una de las acciones ofensivas del conjunto vasco.

Un plus para el fútbol femenino

Esta Supercopa de España se hacía esperar en Salamanca y fue in crescendo. A priori, si nos remontamos a la primera semifinal, podemos decir que el formato no tuvo la recepción que se esperaba, pero a medida que los encuentros han ido ganando un grado de intensidad, la fiesta ha sido mayor. Ya en la semifinal que enfrentaba a los mejores luchadores por el título liguero se degustaban unos prolegómenos que apuntaban a una importante subida del dato de asistencia en la final. Con 9.217 espectadores en las gradas y casi rozando la media entrada, los confetis dorados volvieron a ponerle el broche de oro a un festín para recordar, en el que el esfuerzo y los goles tuvieron el mejor protagonismo.

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