Tres puntos de oro en un partido trabado  
foto/ Real Valladolid

El Valladolid suma mas que una victoria ante un rival directo, el Espanyol, en un partido de máxima exigencia para ambos y que estuvo marcado por una tempranera expulsión de David López por doble amarilla, que dejó a su equipo con diez desde el inicio, acción que aprovecharon los locales en los minutos finales con goles de Sandro y Sergi Guardiola, pero lejos de la tranquilidad que da el dos a cero, el final de partido fue de máxima tensión por el gol de penalti en el 92 que transformó Embarba.

El inicio de partido fue tímido por parte de los dos equipos, con un 4-4-2 un esquema que a priori permite tener la pelota, sin embargo, ninguno de los dos se atrevía a dar un paso adelante, por parte de los locales dos disparos lejanos de Oscar Plano y Moyano, y por parte de los visitantes una ocasión de Calleri, pero el partido cambió tras la expulsión de David López, que fue un duro golpe para los de Abelardo que tuvieron que cambiar su planteamiento y pasaron a estar a la merced del conjunto blanquivioleta que tenía la pelota.

Pero a pesar de ser uno más, los de Sergio no consiguieron abrir el marcador, dominaban la posesión, pero con un juego poco vistoso, con poco ritmo y trabado, llegaban a área rival, pero sin generar peligro, las únicas ocasiones fueron a balón parado en las cuales Alcaraz no pudo transformar en gol. El Espanyol cedió la posesión al pucela, y se encerraron atrás intentando buscar una contra, la más peligrosa fue el remate a bocajarro de Calleri que detuvo Masip. Ambos equipos se marcharon a vestuarios sin abrir el marcador.

La segunda mitad inició con la misma parsimonia que finalizó la primera, con un juego dominante por parte del Valladolid, pero al que le faltaba velocidad, con bandas estáticas y un juego lento, el centro del campo sin ideas. En una de esas jugadas, Ünal aprovechó un robo de balón para pillar descolocada a la defensa visitante y ofrecer un centro a Toni Villa, que remató solo, pero a la derecha de la portería de Diego López.

Fue entonces cuando Sergio González movió ficha retiró a Michel del terreno de juego y entró el esperado Sandro, quien desatascó el partido al cuarto de hora de entrar. Los locales no bajaban los brazos seguían intentando penetrar la meta catalana. El segundo cambio fue Hervías que estuvo muy participativo y dio un aire fresco en la banda derecha. El premio llegó en el 80 en una jugada en la que Raul García disparó, el rechace le cayó a Sandro que remató con potencia, el equipo buscó la tranquilidad del segundo gol y siguió intentándolo y cinco minutos después llegó el gol de Guardiola, tras una buena jugada de Unal.

En los quince minutos finales ocurrió todo lo que no había ocurrido en el resto del encuentro, y como viene siendo habitual en el José Zorrilla y su carácter sufridor, el final del partido no iba a ser tranquilo, en el minuto 92 el VAR decretó penalti por una mano de Kiko Olivas en el área, el cual Embarba transformó en gol.

No hubo tiempo para más y el Real Valladolid sumó mucho más que una victoria, tres puntos vitales que les permite alejarse de los puestos de descenso, los locales suman 29 puntos tras la jornada 25, siete por encima del descenso, en un partido trabajado donde no bajaron los brazos, los pericos por su parte ocupan la última posición de la clasificación con 19 puntos.  

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