Entrenador nuevo, victoria del Sevilla
Imagen del último Sevilla - Celta. Foto: sevillafc.es

El Celta de Vigo visitaba el Sánchez-Pizjuán en la décima jornada de Liga tras un parón bastante intenso. Antes de dar paso a los combinados internacionales, se hizo oficial la destitución de Óscar García para anunciar poco después la llegada de Coudet al banquillo vigués. El nuevo entrenador ‘celtiña’ ha tenido que trabajar duro durante las dos semanas de descanso, pero no ha bastado para puntuar. Un Sevilla fresco y descansado ha vuelto a hacerse invencible y tirar de épica en Nervión. Tras un partido de infarto acabado en 4 - 2, se lleva la victoria y suma tres puntos más a su contador.

No imaginaban los de Lopetegui los problemas que les llegaría a ocasionar el Celta cuando, a los 5 minutos de empezar, Koundé aprovechaba un rechace de la defensa visitante para mandar el balón al fondo de la portería y adelantar a los suyos. Los de Coudet no parecían volver con mucha fuerza del parón internacional; Rubén Blanco salvó hasta en dos ocasiones a su equipo. Sin embargo, Vaclík, que volvía a la titularidad en Liga a causa de la baja de Bono por coronavirus, no tuvo el santo de cara. Fue a por un centro y falló enormemente para dejar el gol a placer a Iago Aspas. Cinco minutos después de adelantarse, el Sevilla veía el 1 – 1 en el marcador.

Ocampos estaba teniendo su día. Todo le salía, y la defensa ‘celtiña’ dejaba que así sucediese, pero el gol no llegaba. De nuevo, sería el Celta el que consiguiese marcar. Tras una gran jugada de Iago Aspas y un fuerte disparo, el ex sevillista Nolito cogió el rechace y marcó el gol de la remontada. A partir de ese momento, el conjunto visitante pudo aumentar su renta, pero no siempre iba a fallar Vaclík. El checo, aparte de su fallo, hizo un gran partido, y salvó a su equipo en varias ocasiones a lo largo del partido.

El descanso estaba a punto de llegar, cuando apareció En-Nesyri en el mismísimo descuento para poner el empate en el marcador. El marroquí aprovechó el gran centro de Navas y, con un estupendo cabezazo, marcó un gol que cambiaría mucho las cosas de cara a la segunda parte.

En los segundos 45 minutos, el partido se mantuvo más en su sitio. Después de la locura, el Sevilla decidió coger las riendas del partido, y el Celta no tuvo problemas para centrarse en defender y esperar a tener su ocasión, la cual tuvo en un contragolpe de libro que estuvo a punto de acabar en gol. Vaclík estuvo salvador.

Vaclík ha sido, para mal y para bien, uno de los mejores jugadores del partido. Foto: sevillafc.es
Vaclík ha sido, para mal y para bien, uno de los mejores jugadores del partido. Foto: sevillafc.es

Ya en los últimos 20 minutos, Lopetegui decidió ir más directamente a por el partido, e insertó en el terreno de juego a Munir, sustituyendo a un Óliver Torres que no sería la primera vez que jugaba como extremo, pero sin convencer. También sacó del campo a En-Nesyri para insertar a De Jong. Mientras, Coudet refrescaba su sala de máquinas, metiendo músculo con Okay y sacando del partido a Nolito.

A pesar de los cambios, ninguno cambiaba el devenir del partido. El Sevilla seguía dominando, pero sin morder. A falta de 10 minutos para el final, Lopetegui decidió cambiar a un Ocampos muy cansado, después de haber hecho un trabajo encomiable en el partido, e hizo debutar a Idrissi, y sacó a Joan Jordán del partido para meter a Óscar, un centrocampista con mayor vocación ofensiva. Mientras, Coudet mantenía su línea en el terreno de juego.

Se acercaba el final y parecía ser que el partido iba a acabar en empate, pero aún quedaban sorpresas en este choque. Escudero, que entró al final de la primera parte por lesión de Acuña, probó suerte desde fuera del área y, con la ayuda de un ligero toque, marcó un golazo por la escuadra, ante el cual poco pudo hacer Rubén Blanco. Dos minutos más tarde, con el partido roto, mataría el partido Munir a la contra, poniendo en el marcador un 4 – 2 de esos que hay que mirar tras frotarse los ojos.

El Sevilla se llevó una victoria muy sufrida, como casi todas las que ha conseguido en la temporada 2020-21, y ha vuelto a demostrar que es un equipo que se hace fuerte en los momentos difíciles. El Celta, sin embargo, no cumplió el dicho “entrenador nuevo victoria segura”, aprovechando la suerte y un buen momento para creer que pueden sacar tajada, pero muy pobre en ciertos aspectos del juego. Le queda mucho trabajo a Coudet para sacar adelante a su Celta.

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