No para de superarse a sí mismo
Lance entre Diego Carlos y Gerard Moreno durante el Sevilla FC-Villarreal/ Foto: LaLiga

Si un equipo no es el peor de la historia cuando pierde, tampoco es un fuera de serie cuando gana. Mente fría y constancia. Sin embargo, de invidente sería no reconocer una realidad palmaria que impacta de lleno en la trayectoria de un conjunto. El Sevilla FC no para batir récords. Esta vez, en defensa

Teniendo en cuenta que la pasada campaña fue una continua sucesión de loas a las mejoras que Lopetegui había recién instalado en el juego hispalense, ésta no se queda atrás. La defensa fue unos de los aspectos por los que el de Asteasu ganó muchos puntos ante la afición, soberana magistrada. Especialmente por los constantes quebraderos de cabeza que venía aportando. 

En la presente temporada, ese pilar se ha visto solidificado. Solo hay que ver los números; los sevillistas, a estas alturas de temporada, habían encajado 15 tantos en las 16 primeras jornadas del año pasado. En la 2020-21, el esférico tan solo ha rebasado la línea de gol en 10 ocasiones. Cierto es que el Sevilla FC no ha disputado la totalidad de los encuentros, pero la estadística del curso corriente, adaptándola a los dos choques restantes, continúa siendo mejor que la de su predecesora. En 14 partidos, los andaluces habían recibido la cifra de 14 unidades. Lógicamente, la tropa de Lopetegui también ha mejorado el promedio de goles recibidos por partido. Mientras que la pasada temporada acumulaba la media de 1 tanto por partido, esa cifra se ha visto ostensiblemente reducida: 0,71 goles. 

Ilusión mesurada

Estas cifras han llevado al Sevilla FC en volandas por siempre a ganar -tal y como reza su himno- y a instaurarse muy próximo a los puestos de UEFA Champions League. De la mano de los Bono, Diego Carlos, Koundé y Fernando Reges ya ha dado caza a Real Sociedad y Villarreal -rival abatido con contundencia de cara al golaveraje final-. Aunque también hay un subyacente matiz que hay sacar a la luz de forma acuciante: el compromiso de toda la plantilla. Es imposible que la hinchada no dibuje una sonrisa en su rostro al ver a los hombres de creación y a los más ofensivos ayudar en tareas defensivas -véase Jordán o De Jong-. La defensa está más que capacitada, pero nunca vienen mal piernas de más. 

Nadie sabe cómo terminará la temporada, falta mucho, pero solo hay que atenerse al inicio de curso que tuvo el Sevilla para saber que lo que se está consiguiendo es muy meritorio. Este equipo hace que la ilusión -que no el ego- se desborde. No para de superarse a sí mismo. 

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