Un brindis por As Nosas
Fuente: rcdeportivo.es

Ayer, mientras comía uno de los doce trozos de osito de chocolate, nervioso porque la Obregón no hubiera metido la pata y aquello fuese un simulacro o algo peor, uno de mis pensamientos fue para ellas. Porque en un año terrible en general, hay un grupo particular que tuvo sufrimiento doble: los deportivistas. Solo las tardes de gloria de As Nosas nos dieron un poco de aire en este 2020.

Y ha sido injusto con ellas. Me explico. Aun cuando saboreaban las victorias, gestas que recordaban a aquel Super Dépor de Arsenio, el ambiente era malo por culpa del primer equipo. Parecía que tenían que plasmar su alegría en bajito, porque el club no estaba metido en cambios de presidente, una posible desaparición, en definitiva, una temporada desastrosa.

Y para colmo, en el mejor momento, después de la remontada al Real Madrid ¨tacón¨, llegó el parón por el Coronavirus y aunque otras competiciones volvieron, para ellas terminó el año.

Un año increíble, en el que nos hicieron vibrar y enamorarnos del fútbol femenino. Los que ya lo estábamos, gozábamos del reconocimiento que en general se le hacía de puertas para fuera. Luchamos con ellas en el reconocimiento de su profesionalidad, en los conflictos televisivos. Un año inolvidable con jugadoras irrepetibles como Nuria Rábano: futura lateral izquierdo de la selección; Noe Villegas: la jefa de la zaga; Tere Abelleira: esa jugadora salida del Pro Evolution; Alba Merino: la experiencia personificada y una dupla en ataque que daba miedo al segundo de rodar el balón: Peke y Athenea. Pero no eran solo nombres, cada una de las componentes del equipo y el staff técnico eran una pieza fundamental del puzzle de nuestro Dépor.

Es justo darles las gracias, porque en un año de luto nos dieron tardes de gloria, y, sobre todo, nos recordaron a aquel fútbol de antaño, el pasional, el de todos a una, el de nunca bajar los brazos. Mucha culpa de todo eso tiene el gran Manu Sánchez, gran entrenador y mejor persona, y es que amigos, creo que esa es la clave, la humildad, el trabajo, en el esfuerzo diario. Menos tontería y más amor por los colores.

Pero este año la cosa empezó algo torcida. Perder a algunas de las piezas básicas, unido al encaje de las nuevas, hizo que el engranaje tardase en amoldarse. Tardaron en llegar las victorias, pero llegaron. Nos queda remontada, y un año duro por delante, pero estoy seguro que As Nosas, y ojalá sea con A Nosa Forza en las gradas, nos dejará en este 2021 muchos momentos de gloria. Y nosotros, desde Vavel, estaremos allí para contarlo.

No os voy a contar mis deseos y recuerdos de cada uno de los otros once trozos de osito de chocolate que acompañé a cada campanada, porque sino escribiría un libro.

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