La cara y la cruz
Roberto en una acción del encuentro. / Foto: LaLiga.

Es triste que este Málaga CF de José Alberto López nos asombra jugando en casa con un juego intenso de principio a fin y cuando sale fuera, ese fuelle se pierde, se desvanece y le cuesta encontrar ese ritmo y coraje que se ve en el verde de La Rosaleda. 

En el Cartagonova las decisiones del colegiado influyen una vez más en el resultado adverso del equipo de JAL, que empieza a desesperarse al ver como afectan estas acciones a su conjunto. Pero no solo las decisiones del árbitro hacen caer en la derrota al equipo de Martiricos, sino también, el juego que el equipo desarrolla fuera de casa. El de hoy un juego pobre, horroroso, sin disparar a puerta contraria y cuando quedan diez minutos para finalizar el encuentro, es cuando el conjunto de JAL, se activa con prisas para recortar e incluso  remontar el partido, La cara y la cruz cuando este Málaga CF le toca jugar fuera de casa. Algo que urge que cambie en este Málaga CF porque se espera mucho más de estos chicos.

No puede haber paños calientes para este Málaga CF que se pasea por los campos de España mostrando una imagen de indolencia y de inferioridad impropia de un equipo que aspira a competir en La Liga SmartBank. Esta tarde de domingo, en Cartagena y rodeado de más de 200 aficionados blanquiazules, mostró de nuevo su peor versión para caer con estrépito ante un rival que ni mucho menos es nada del otro mundo, sin menospreciar a nadie, pero que aprovechó su potencial ofensivo y la ayuda arbitral para golear a los blanquiazules.

Un penalti absurdo a la par de discutible antes de marcharse a vestuarios derrumbó a un Málaga CF que ya había mostrado su decadencia los 45 minutos anteriores. Y en la reanudación, más de lo mismo. Ni los cambios ni la necesidad por ir detrás en el marcador cambiaron la tendencia de un equipo espeso, cansado y previsible. Dos faltas sacadas de la chistera del colegiado fueron la antesala de los tantos. 

Hoy se podrá hablar del árbitro, de cómo inclinó la balanza en un momento determinado con un penalti absurdo que nunca nadie ha pitado en el fútbol profesional, con dos faltas que no eran y con una expulsión al rival que se fue al limbo porque quiso. Pero todo eso será desviar el tiro de la realidad. Porque este Málaga CF regaló el partido, una vez más. Disparó por vez primera entre los tres palos en el minuto 77 con un cabezazo de Sekou. Y demostró que no está para nada si no mete intensidad y presiona al rival. Cuando sale a verlas venir, que es siempre que juega fuera de casa, le pintan la cara de una forma o de otra.

Así que la oportunidad para acabar con la mala racha lejos de casa, donde sólo suma tres puntos en tres empates, se esfumó bastante pronto. Y lo peor es que este tipo de derrotas también condicionan la percepción general del equipo, crea inseguridades y alguna vez también se pinchará en casa porque es ley de vida, igual que también tendrá que ganar lejos, aunque esto último parece lejano visto lo visto.

Sin ritmo, sin nada que ver cuando juega en casa

Salvo los diez primeros minutos de partido, el Málaga CF no compitió. No al menos como nos tiene acostumbrados en casa. No fue un equipo de presión alta, de segundas jugadas ni con clara vocación ofensiva. Fue previsible y temeroso. Tímido y tosco con el balón en los pies. Y así es imposible. Ni que decir tiene que no pisó demasiado las inmediaciones del área de Marc Martínez. Un hecho flagrante porque era el tercer equipo más goleado de la categoría y podría venir con dudas tras tres partidos sin ganar. 

Pero los locales se apoyaron en la profundidad de Delmas, el buen criterio de Gallar y el peligro constante de Rubén Castro y Okazaki. A los 4 minutos ya avisó con un pase de la muerte que no llegó el nipón al remate por poco. Había cierta solvencia defensiva malaguista. Todo controlado hasta que Víctor hizo la tontuna del día y el árbitro, la listeza del mes. Un balón al área sin peligro, Víctor que pone el brazo y Dauda que recibe el impacto. El resto es historia y Rubén Castro no falló desde los once metros antes de marcharse a vestuarios.

En la reanudación, Brandon entró por un desaparecido Kevin. Pero el efecto no fue el esperado. Dos faltas, una algo lateral, sin embargo, más alejada, fueron la previa al segundo y el tercero. Primero Pablo Vázquez en el minuto 55 remató ganando en el salto a Genaro. Y diez minutos después, el eterno artillero canario colocó en la escuadra una falta en la frontal. El 3-0 era un guantazo al Málaga CF en toda regla. Entremedias, sin noticias del conjunto blanquiazul, que ya iba a la deriva.

La reacción solo llegó en los últimos quince minutos. Un disparo cruzado de Genaro provocó el que acabó en gol de Peybernes en el minuto 82, que solo tuvo que empujarla. Remató Genaro alto un centro lateral y también Juande, tras un buen centro de Paulino, que mandó un cabezazo a la madera. Todo para  una nueva derrota dolorosa y otra oportunidad perdida. Se necesita mejorar y erradicar errores de forma contundente si se quiere competir por algo más.

Ficha Técnica:

FC CARTAGENA: Marc Martínez; Delmas, Andújar (Alcalá, 83), Pablo V., De la Bella; Gallar, (José Manuel, 83) (Boateng, 78), Dauda; Okazaki (Neskes, 76) y Rubén Castro (Ortuño, 75).

MÁLAGA CF: Dani Martín; Víctor Gómez, Juande, Peybernes, Javi Jiménez (Cufré, 60); Genaro, Ramón (I. Gutiérrez, 83); Paulino, Kevin (Brandon, 46’), Antoñín (Jozabed, 60’); y Roberto (Sekou, 60’).

GOLES: 1-0 (45’) Rubén Castro, de penalti. 2-0 (55’): Pablo Vázquez. 3-0 (65’): Rubén Castro. 3-1 (82’): Peybernes.

ÁRBITRO: Dámaso Arcediano Monescillo (C. Castilla-La Mancha). Mostró amarilla a Andújar (5’), Javi Jiménez (10’), Genaro (38’), Paulino (61’), Peybernes (78’), Neskes (93’).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 15 de la Liga SmarBank en el Municipal de Cartagonova, ante 7.591 espectadores. Más de 200 aficionados malaguistas en la grada en el primer desplazamiento masivo de la afición blanquiazul.

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