Guía VAVEL Valencia 2017/18: necesidad de proyecto europeo

Después de las dos últimas temporadas en las que se ha terminado en el 12º puesto y se ha mostrado una imagen de club mediocre, el Valencia se ve inmerso en una reconstrucción que debe ir dirigida, más allá de alcanzar las plazas europeas, a instaurar una filosofía de competitividad y esfuerzo máximo como la vivida en las etapas exitosas de la entidad.

Guía VAVEL Valencia 2017/18: necesidad de proyecto europeo
La afición valencianista se merece revivir las emociones de las grandes noches europeas junto a su equipo. Fuente: Valencia CF

El Valencia afronta una nueva temporada con el firme objetivo de olvidar el estado caótico e histérico instaurado en la entidad, sobre todo, en los dos últimos años. Para ello cuenta con dos figuras sobre las cuales se cimienta la confianza de los valencianistas, Mateu Alemany y Marcelino García Toral, quienes han devuelto el sentido común a un equipo histórico que lleva demasiado tiempo inmerso en una trayectoria irregular, tanto económica como deportiva.

En lo referente a lo deportivo, por mucho que duela a los aficionados "chés", equipos como el Atlético de Madrid, Sevilla y Villarreal (al menos en competición doméstica) han progresado en cuanto a resultados deportivos se refiere, tanto por estabilidad como por planificación.

Desde que se levantará el último título oficial, la controvertida Copa del Rey de la temporada 2.008, los colchoneros han adquirido ocho títulos oficiales y dos subcampeonatos de Champions League, mientras que los sevillistas han conseguido otros cinco trofeos.

La diferencia entre los llamados a ser la alternativa de los otros dos clubs más galardonados de España se ha ensanchado en demasía, sobre todo para una afición que ha vivido en los últimos años como un grupo de jugadores, que no un equipo, coqueteaba con el descenso, mostrando una total pérdida de identidad y de valores relacionados con el Valencia CF.

Trayectoria deportiva desde la temporada 2.009

Cómo podemos apreciar en el gráfico, los resultados deportivos han sido muy dispares pero con una clara tendencia descendente. Cuando cualquier valencianista contemple esta lista y recuerde esas temporadas seguramente le invadan sentimientos contradictorios.

Evidentemente, después de quedar el 12º dos años seguidos, es normal que se eche de menos los tiempos en los que el equipo jugaba competición europea de forma frecuente, pero analizando de forma fría y exigente, como es y debe ser la afición, desde la nombrada Copa del Rey de 2.008 no se ha vuelto a jugar ninguna final y en Liga, los años que se consiguió la 3ª plaza, se hizo quedando a 25, 21 y 30 puntos respectivamente del segundo clasificado.

En diez años no ha habido opciones reales de alzarse con un título oficial, alejándose así de los éxitos de Atlético y Sevilla.

No obstante, echar la vista al pasado no debe ser un acto nostálgico que nos impida avanzar, más bien al contrario. Repasar la historia debe ser un ejercicio de auto-crítica para descubrir que se hizo mal y así corregir errores. Así pues, podemos afirmar que el Valencia debe volver a encontrarse consigo mismo, un equipo histórico de la élite española y europea pero humilde y trabajador. Es inviable exigir mantener el nivel de la época dorada entre 1.999 y 2.004, pero es inaceptable perder los valores que hicieron posibles aquellos logros.

De esta manera, se ha podido comprobar que tal esfuerzo de revisar la historia, no ha sido acometido por Meriton, quien ha ido dando bandazos en la dirección del club desde que en el verano de 2.015 se decidiera dilapidar una estructura deportiva que funcionaba correctamente con nombre ilustres como Rufete y Ayala al frente. De nuevo los mismos errores que se cometieron en su día por Manolo Llorente al no priorizar el bienestar del club al no recompensar y reconocer la labor de Rafa Benítez, cómo sí ha sabido hacer el Atlético de Madrid con el Cholo Simeone.

En resumidas cuentas, tras tantos directivos de tan diferente procedencia, no se ha cimentado un proyecto viable y estable, ni en lo deportivo ni mucho menos en lo económico. Y en este apartado entran Marcelino y Mateu. Por una parte, el Valencia cuenta con un entrenador con incluso mayor experiencia en primera división que Rafa Benítez cuando llegó en 2.001, por fin se acabaron los experimentos en los banquillos. Por otra parte, con Mateu se acabó la etapa Meriton en que se ficha cualquier jugador por precios desorbitados y fuera de mercado, ahora se negocia y se cuida cada céntimo, muestra de ello son las dificultades que se está encontrando para firmar jugadores por precios razonables.

Presentación de Marcelino. Fuente: Valencia CF

La herencia continúa lastrando al club, pero se debe dar tiempo a este proyecto, el cual sólo lleva un periodo de fichajes en marcha. Una vez se cierre el mercado se podrá evaluar como acaba siendo la plantilla.

A priori, la pre-temporada está dejando muy buenas sensaciones ya que se puede ver que los jugadores están respondiendo a las exigencias del cuerpo técnico. Por eso, hay muchas esperanzas depositadas en que se mejore la imagen ofrecida durante las dos campañas anteriores.

A pesar de ello, no será un camino fácil, puesto que aunque el sitio del Valencia está en jugar en Europa, la competencia en la Liga Española es realmente voraz. Habiendo seis plazas que dan derecho al ansiado objetivo de volver a enfrentarse a los mejores del continente, la realidad es que el Valencia deberá disputarlas contra equipos con proyectos mucho más rodados y asentados. A saber: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla, Villarreal, Athletic Club de Bilbao y Real Sociedad serán los rivales más directos a los que destronar el privilegio europeo, sin embargo, no habrá que descuidar equipos como el Espanyol de Quique Sánchez Flores, Celta, Eibar e incluso Alavés (finalista de Copa), dado que guste más o menos, llevan más tiempo con un "equipo" formado que el de Marcelino que acaba de empezar a andar.

Por lo tanto, más allá del beneficio económico (12 millones por jugar la fase de grupo de la Champions League; 5'5, seis, siete para las siguientes rondas, 15 y 10'5 para el campeón y subcampeón respectivamente) y el prestigio que supone jugar en Europa (aumentar poder de captación de buenos jugadores como en su día: Cañizares del Real Madrid, Ayala del AC Milán, Pellegrino del Barcelona o Carboni de la Roma) el Valencia debe, de una vez por todas, construir un proyecto con la estabilidad necesaria y que implante una mentalidad ganadora y auto-exigente, puesto que ha quedado demostrado que no sirve de nada clasificarse a la Champions para caer en la fase de grupos y arrastrar dos años el escudo por la Liga Española.

Copa de la UEFA de 2004. Fuente: Valencia CF

 

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