Los pequeños hipódromos catalanes
Foto: visitalasenia.info

En Catalunya había mucha afición al turf que ha ido desapareciendo con el paso de los años, pero quedan algunos pequeños hipódromos de los que toca hacer un repaso sobre su historia reciente y su actualidad.

En todo Catalunya solo se celebra una jornada de carreras bajo el reglamento del Jockey Club Español, en la localidad de Vila-seca (Tarragona). Pero en Catalunya existen dos hipódromos más.

Uno de estos hipódromos es el de la Sénia una pequeña localidad situada en la frontera con la comunidad valenciana, donde se dieron carreras bajo el reglamento de la ya desaparecida SFCCE hasta 2011. Eso sí, se siguen celebrando carreras, la última semana entera de agosto, como parte del programa de las Fiestas Mayores las cuales datan de tiempos inmemoriales. Este cambio se produjo sobretodo para evitar el coste que suponían que las regulara la SFCCE y así mantener las carreras.

Este hipódromo con 845 metros de cuerda se construyo durante los años de mayor crecimiento económico de la localidad, con un proyecto muy ambicioso lo cual dejo una pista en muy buenas condiciones, pero su construcción se quedó a medias con la llegada de la crisis.

El otro está en Bàscara (Gerona) con 700 metros de cuerda, ahora mismo está en desuso, pero ha tenido actividad. Entre el 2010 y el 2013 se celebraban carreras cada 2 meses más o menos, en este caso las organizaba la federación de hípica catalana. Estas carreras se dejaron de organizar por la dificultad de poder hacer apuestas sobre estas carreras, pero hay que remarcar que consiguieron un permiso para hacer apuestas en el mismo hipódromo las cuales no podían superar los 200€, aun que no las hizo viables económicamente, después buscaron patrocinadores aun que si es cierto que consiguieron algunos no fueron suficientes.

Pero este hipódromo tiene más historia, antes del 2010 hubo un parón por culpa de las obras de las infraestructuras del TAV y del cableado eléctrico. Antes de esto se realizaban de forma asidua jornadas de carreras que tenían gran aceptación entre la población de la zona y sobretodo entre los jinetes y propietarios de caballos, ya que tanto estas como las que vinieron después del parón tenían carreras para pura sangre árabe, caballos cruzados y ponis. Lo cual fomentaba mucho la afición.

Se ha hablado mucho en el turf catalán de la posibilidad de crear un gran hipódromo, pero sería mejor primero potenciar los pequeños hipódromos anteriormente mencionados. Con carreras modestas y para todas las razas ya que hay mucha gente en Catalunya que tienen caballos como mascotas, así se darían cuenta que se les puede sacar rendimiento y sobretodo que una vez les pique el gusanillo del turf ya no lo podrán dejar.

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