Tres son multitud
Los responsables de la victoria: SImeone, Espinoza y Correa.Foto: Olé.

Con sus tres delanteros como abanderados, los albicelestes derrotaron con justicia a su rival y, aunque no brillaron, demostraron la entidad de su poderío ofensivo y que, aún en situaciones adversas, un chispazo de uno de sus hombres puede concluir un partido.

Al minuto de juego el seleccionado de Humberto Grondona se puso en ventaja con gol de Giovanni Siemone. Tras un robo de Tomás Martínez en su propio campo, Cristian Espinoza avanzó a máxima velocidad hasta el área rival y asistió al delantero de River Plate, quien con un potente disparo que se colocó en el ángulo superior izquierdo del portero incaico decretó el primer gol del encuentro. El jugador millonario consiguió así su séptimo gol y lidera la tabla de goleadores del torneo.

En el minuto 8 fue Ángel Correa quien tuvo la oportunidad de convertir, pero Daniel Prieto contuvo el disparo. Los albicelestes comenzaron el partido presionando a su rival, poniendo al desnudo sus falencias defensivas y desactivando sus pocos de intentos de juego asociado.

Argentina formó una línea de tres hombres en el fondo, que muchas veces quedaron mano a mano con los atacantes del conjunto de Víctor Rivera, los que, ya sea por el buen trabajo de estos defensores o por las recurrentes imprecisiones de los ofensores incaicos, no lograron hilvanar jugadas de peligro para el arco de Augusto Batalla. Sin embargo, un error en el fondo podría devenir en un inmerecido empate; un riesgo innecesario para los de Grondona.

La habilidad y el buen rendimiento de los tres delanteros argentinos —Simeone, Correa y Espinoza— hacían temblar a la defensa rival, pero este peligro no se tradujo en situaciones claras de riesgo para la valla de Prieto en ese lapso del encuentro.

Sobre el final de la primera etapa los albicelestes crecieron y tuvieron el control total del partido. Perú se defendía como podía de los embates del rival, que llegaba con muchos hombres al ataque, ya que sus volantes se proyectaban constantemente en ofensiva buscando combinarse con los puntas albicelestes. También Martínez, que apareció como volante central, avanzó cuando pudo en el terreno de juego con pelota dominada y se asoció con Espinoza de buena forma en varias oportunidades. La velocidad del tridente atacante hacía que cada contragolpe argentino fuera un dolor de cabeza para los de Rivera, que podrían haber recibido un segundo gol que hubiese puesto punto final al partido.

El segundo tiempo fue diferente al primero. El seleccionado incaico salió con otra actitud al terreno de juego y esto pudo haber modificado el resultado.

Sin embargo, la primera jugada destacable del complemento tuvo como protagonista a Facundo Cardozo, quien saltó y ganó en el área rival, pero el cabezazo del zaguero de Vélez Sarsfield, aunque pasó muy cerca, salió desviado. 

La selección franjeada trató de pelota detenida o mediante el juego aéreo de inquietar a Batalla, pero tampoco tuvo claridad al efectuar sus avances. Se hizo del balón e intentó llegar, pero sus hombres no se encontraban precisos en la tarde del lunes. Apenas Alexander Succar —figura del seleccionado— aportó buen fútbol e intentó asociarse con sus compañeros, pero eso no alcanzó. En el minuto 60, el centrodelantero incaico se estiro cuan largo era e intentó conectar un envío que vino desde el sector izquierdo del ataque, pero no llegó y se perdió lo que hubiera sido la igualdad.

En el mejor momento peruano llegó el segundo gol argentino. En el minuto 77 un bombazo de otro partido de Correa se coló en la valla de Prieto, quien no pudo detener el potente y lejano disparo del delantero de Atlético de Madrid. El derechazo del atacante se metió pegado al horizontal y sentenció el partido. 6 minutos más tarde y tras un horror defensivo, quien pudo aumentar la diferencia fue Simeone, quien intentó eludir al golero rival pero lanzó la pelota muy lejos de su alcance, por lo que el portero incaico, tras gras estirada, pudo hacerse del balón.

El gol desmotivó a los peruanos, que habían demostrado cierta rebeledía en la segunda mitad, y resolvió un partido que pudo repartir un punto por bando. 

No se notó una abismal diferencia entre ambos seleccionados, como sí se advirtió en la fase de grupos, donde los albicelestes vapulearon a sus contrincantes (6-2). Fue un justo triunfo, pero la implementación de este sistema de juego debería encender las alarmas en la vecina orilla, ya que si bien ha permitido que la selección de Grondona sea la más goleadora del certamen hasta el momento —16 goles en 5 encuentros—, también ha sido responsable de la caída frente a Paraguay días atrás y pudo haber hecho tropezar a los argentinos en la primera etapa de este hexagonal final.

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