We Revive: ganó Ali pero las luces fueron de Bonavena
Imagen: Boxeo de Campeones

We Revive: ganó Ali pero las luces fueron de Bonavena

Revivimos parte de la gran historia de boxeo no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional en donde hace 4 días atrás pero en 1970 el mundo de los guantes pesados vivió una de las mejores peleas.

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Luis Ariel Acosta Montero

Si bien el invierno de aquel año 1970 se apropió de Nueva York, su teatro de boxeo máximo, el Madison Square Garden dio paso a la escena para ascender a los máximos exponentes del circo mediático de la época, aunque estos términos aún no se utilizaban.

Mohammed Ali (El amado de Dios, su nombre desde que se convirtió al Islam) estaba buscando su regreso a la corona de peso pesado del mundo que había perdido (injustamente) por su activismo pacifista por negarse a ir a la Guerra de Vietnam, donde lo sabemos, la gran mayoría de los soldados eran pobres y negros, o ambos.

El argentino Oscar Natalio 'Ringo' Bonavena estaba en alza. Fue su gran oportunidad de consolidarse ante un mercado que necesitaba un objetivo entre los pesados. Ambos fueron estudiados, provocadores de estilo que sabían venderse ante un mercado de periódicos que compró todo, algunos por inocencia y otros por conveniencia.

Ringo lo llamó 'pollo' a Ali en la presentación completa de la pelea y el otro predijo que lo eliminaría en el noveno asalto para hacerle sufrir. Ambos estaban equivocados.

Los estilos eran diferentes, aunque perseguían el mismo objetivo: herir, provocar, ser notado. Ali tenía un léxico que le dio su formación religiosa, delicadamente cuidado por sus mentores.

Imagen: Boxeo de Campeones
Imagen: Boxeo de Campeones

El argentino, según el colega Víctor Adrián Michelena en su trabajo 'Bonavena, el boxeador que hizo política', apeló a una 'franqueza que casi siempre fue excesiva y grosera'.

Para esa pelea, el título nacional de peso pesado de los EE. UU. De la NABF (Federación Norteamericana de Boxeo) entró en juego, se acordó realizar 15 rondas y su televisión a nuestro país alcanzó picos exorbitantes en las calificaciones de la pantalla del Canal 7.

El combate fue duro. Terrible. Ali (que tenía 1.91 metros) subió con 107 kilos y Bonavena (1.79), con 99. Pronto quedó claro que el ex campeón ya no era el mismo, aunque su calidad estaba intacta. Ya no era la avispa la que 'picaba y volaba', y delante de ella tenía un lunar, pies planos, que lanzaban golpes de derecha o izquierda (era zurdo) con el mismo poder.

Fue una batalla terrible. No hubo nocauts en el noveno, como se prometió, es más, en ese asalto fue lo mejor de Ringo. En el último, en el 15, Ali lo envió al lienzo, pero con la complicidad del árbitro local Mark Conn, nunca fue al rincón neutral, como indica el reglamento, y lanzó a su oponente dos veces más, siempre en la mansalva, sin código.

Cuando faltaban 57 segundos para el final, el juez ordenó el nocaut técnico. El resto de la novela de ambos es conocido. Bonavena (quien acumuló 68 peleas en su récord (58 G 9 P 1E), pasó a la historia a pesar de perder, su rival (61 combates, 56G 5 P), fue por la revancha, pero no todo fue boxeo.

No perdona y muchas veces se olvida. Una bala en la entrada de un burdel se llevó al hombre grande del Parque Patricios, que era un fanático de Huracán, que se comió los raviolis de su madre Dominga, jugó con Pepe Biondi y cantó (muy mal) a la edad de 33 años. Fama, el reconocimiento vendría después.

Era un mito, amado y odiado. Era 'Ringo' para siempre. Ali debe haber esperado que la vida se apiade de su pobre cuerpo hasta el 2016, donde Parkinson lo dejó después de varios años para entregarlo, dócilmente, a la muerte. Lo mismo es leyenda.

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