Cinco claves de la Europa League en 2013
El Chelsea ganó la Europa League en 2013. (Foto: atomicsoda).

Triunfos, derrotas, revelaciones y decepciones; todo, desgranado en cinco puntos, expuestos en orden cronológico, pues como se han disputado tramos de dos ediciones (el decisivo de la temporada 2012/13 y el preliminar de la campaña 2013/14), es la mejor manera de que el lector pueda seguir el hilo sin dificultad.

1.- El Rubin Kazan verdugo de los españoles

Los futboleros comenzaban 2013 con muchas expectativas puestas en la Europa League. No solo porque en la ronda de dieciseisavos estarían presentes dos equipos españoles, el Atlético de Madrid (vigente campeón de la competición por aquel entonces) y el Levante UD, sino porque conjuntos que habitualmente juegan la Champions League, empezando por el campeón de la última edición, completaban un gran cartel: Chelsea, Internazionale, Liverpool, Olympique de Lyon… Por si faltaba algún aliciente para mantener a los aficionados pegados a la televisión, el sorteo celebrado en diciembre de 2012 había deparado un posible duelo entre españoles en la ronda de octavos de final, lo que habría asegurado un representante nacional en cuartos.

No obstante, para ello Atlético y Levante debían superar primero al Rubin Kazan de Rusia y al Olympiacos de Grecia, respectivamente. Los valencianos cumplieron sobradamente, puesto que dejaron la eliminatoria sentenciada tras el contundente 3-0 cosechado en el partido de ida en el estadio Ciutat de Valencia para permitirse el lujo de ganar incluso la vuelta en El Pireo. Los rojiblancos, sin embargo, vieron truncada la posibilidad de revalidar el torneo a las primeras de cambio. Con muchos suplentes y priorizando la Liga y las últimas rondas de Copa, cayeron ante el combinado tártaro por 0-2 en el Vicente Calderón. La acción más recordada de aquel partido, sin duda, es la que protagonizó el guardameta Sergio Asenjo subiendo a rematar un córner en el último minuto del descuento, con 0-1 en el marcador. El esférico acabó en pies visitantes, el cancerbero palentino no regresó a tiempo a su portería y el ex del Athletic Club Pablo Orbaiz anotó el segundo tanto. El 0-1 del segundo encuentro, disputado en tierras exsoviéticas, de nada serviría a los hombres de Simeone.

Los levantinos veían despejado así su camino para acceder a cuartos de final, puesto que en un duelo contra el Atlético no hubieran sido favoritos y en el envite frente al Rubin no partían, teóricamente, con demasiada desventaja. Esto quedó patente a lo largo de los 180 minutos, en los que el marcador no registró cambio alguno. Finalmente, el combinado entrenado hasta hace una semana por Kurban Berdyev se impuso en la prórroga por 2-0 con goles del exmalaguista Rondón y de Dyadyun y dejó a los “granota” (“rana”, en valenciano) con la sensación de que, si en el transcurso de la eliminatoria no hubiera puesto rumbo a América su estrella, el delantero nigeriano Obafemi Martins, habrían seguido croando en Europa al menos una ronda más. El africano les salió rana, nunca mejor dicho…

2.- Batacazo del fútbol italiano

¿Qué sucedió antes: la pérdida de nivel o el menosprecio a la Europa League? Esta pregunta podría aplicarse al fútbol italiano, y lo cierto es que seguramente lo primero llevó a lo segundo. Los grandes clubes transalpinos, incapaces de retener a sus estrellas, pretenden en primer lugar asegurarse el sustento económico de cara a temporadas venideras, y eso pasa por obtener la clasificación para disputar la Champions League en el campeonato doméstico. Para un equipo de la élite europea, la hermana menor de la Copa de Europa no reporta suficientes ingresos a no ser que se conquiste y, aun así, hasta 2015, cuando el campeón obtendrá billete directo para la siguiente edición de la Liga de Campeones, no conllevará una recompensa deportiva; de ahí que en muchos casos se “tire” la Europa League, pues se ve más como un estorbo que como un acicate.

Esta realidad volvió a ponerse de manifiesto en el primer cuatrimestre de 2013, cuando el SSC Napoli fue humillado por el Viktoria Plzen checo en dieciseisavos (5-0 en el global); cuando el Internazionale sucumbió estrepitosamente en White Hart Lane, estadio del Tottenham, en la ida de octavos, con la enésima gran actuación de Gareth Bale incluida (3-0) pese a que una reacción heroica de los milanistas en el Giuseppe Meazza llevó la eliminatoria a la prórroga, en la que cedieron por el valor doble de los goles a domicilio; o cuando la Lazio fue apeada en cuartos de final por el Fenerbahçe, una escuadra de una liga “menor” como es la turca.

Los conjuntos alemanes, que debido a sus buenos resultados arrebataron en 2012 una plaza de Champions a los italianos, también pasaron de puntillas por la Europa League; los últimos en caer (paradójicamente, se despidieron ante la SS Lazio de Roma) fueron el Stuttgart y el Borussia Mönchengladbach, en el que milita el central campeón de la competición en 2010 y 2012 con el Atlético, Álvaro Domínguez. Eso sí, los germanos compensaron con creces esta laguna en la Liga de Campeones, en la que dos equipos de la Bundesliga fueron los finalistas. Tampoco cumplió las expectativas un equipo de la talla del Liverpool, que se quedó a un gol de remontar el 0-3 inicial ante el Zenit en dieciseisavos (2-0 en Rusia más 0-1 momentáneo en Anfield Road) pese a contar con un Luis Suárez estelar; el Olympique de Lyon no pudo superar a un Tottenham con el que protagonizó uno de los duelos más vistosos e igualados de esa fase y que se resolvió por individualidades; el AFC Ajax evidenció encontrarse en una época de transición al perder contra el Steaua de Bucarest, y el Bayer Leverkusen, club de la aspirina y finalista de la Liga de Campeones en 2002, vio cómo el Benfica le provocaba un dolor de cabeza a las primeras de cambio.

3.- La rebelión de los modestos

Cuando se buscan “equipos revelación” del primer semestre de Europa League de 2013, surgen inmediatamente dos nombres propios: FC Basel y Fenerbahçe. Ambos combinados llegaron a semifinales y soñaron con alcanzar una cota aún mayor. De hecho, muchos aficionados deseaban que se midieran entre sí en esa penúltima ronda del torneo, con el fin de asegurarse la presencia de un finalista “underground”. En su travesía, ninguno de los dos lo tuvo fácil.

Los suizos ni siquiera se clasificaron para dieciseisavos de final como primeros de grupo y, en consecuencia, debieron disputar el partido de ida de esa eliminatoria en su estadio, St. Jakob-Park. Su rival era el Dnipro Dnipropetrovsk ucraniano, entrenado por el español Juande Ramos. Los helvéticos encarrilaron el pase a octavos con un 2-0 que supieron administrar en el partido de vuelta, en el que empataron a uno. La fase de los dieciséis mejores tuvo bastantes paralelismos con la anterior: el Basilea se impuso por idéntico marcador (2-0) al Zenit de San Petersburgo ruso en el primer choque y este resultado le dio cierto margen para la vuelta. En ella, de nuevo los pupilos de Murat Yakin salieron vivos de un escenario que presentaba tanto amenazas deportivas como climatológicas. Perdieron 1-0, pero alcanzaron los cuartos de final por primera vez en la historia del fútbol suizo.

En esa ronda lograron su mayor proeza: eliminaron a un coloso del fútbol europeo, el Tottenham Hotspur, entrenado en esas fechas por André Villas-Boas. Lo hicieron tras igualar a dos en ambos choques, por penaltis y sin tener enfrente en el segundo encuentro a la estrella de los “spurs”, Gareth Bale, pero pudieron lograrlo mucho antes, pues dominaron durante la mayor parte de ambos partidos con un fútbol asociativo y ofensivo. Entre las soberbias actuaciones de muchos de sus futbolistas (Streller, Stocker, Frei…) resaltó la del mediapunta egipcio de 21 años Mohamed Salah. En semifinales, el Chelsea de Rafa Benítez no les dio opción y los venció en ambos campos (1-2 en Suiza y 3-1 en Inglaterra), aunque los guerreros de Yakin se cobraron cumplida venganza en la presente edición de la Liga de Campeones, pues en la fase de grupos le arrebataron los seis puntos al equipo ahora de Mourinho. A pesar de ello finalizaron terceros, por lo que comenzarán a intentar emular su odisea de 2013 a partir de febrero de 2014 ante el Maccabi Tel Aviv.

El Fenerbahçe SK se benefició hasta cuartos de un calendario aparentemente más complaciente gracias a haber concluido primero en un difícil grupo, en el que cosechó victorias de prestigio en el Vélodrome de Marsella y en el Borussia-Park de Mönchengladbach. No obstante, los datos revelan otra cosa: en dieciseisavos tuvo que verse las caras con el BATE Borisov de Bielorrusia, que, pese a ser un conjunto de segunda fila a nivel europeo, provenía de la Champions y había derrotado en la fase de grupos de la máxima competición continental ni más ni menos que al todopoderoso Bayern, a la postre campeón. El cruce se resolvió con un único tanto, anotado de penalti por el brasileño Cristian en el partido de vuelta, disputado en el Sükrü Saracoglu de Estambul. En octavos, el oponente era el Viktoria Plzen, equipo que había deslumbrado al finalizar la fase de grupos por delante del Atlético de Madrid y al vapulear al SSC Napoli (se ha descrito más arriba). En esta ocasión, los otomanos ganaron en la República Checa por la mínima en la ida e igualaron a uno en la vuelta, con lo que estuvieron a un gol de la eliminación.

Ya en la antepenúltima ronda, la suerte les deparó un enfrentamiento contra la SS Lazio, que contaba en sus filas con el que acabaría proclamándose “pichichi” de la competición con ocho dianas, el checo Libor Kozák. Dos goles en el último cuarto de hora del partido de Estambul, obra de los veteranos Pierre Webó (desde los once metros) y Dirk Kuyt, marcaron el devenir del emparejamiento, pues el marcador del choque de vuelta en Italia fue 1-1. En semifinales rozaron la gloria con la punta de las botas: se impusieron al SL Benfica portugués por 1-0 en Turquía con gol de Egemen Korkmaz e igualaron el segundo compromiso tras recibir un tanto tempranero, pero el paraguayo Cardozo destrozó el sueño estambulita al anotar un doblete con el que instaló el 3-1 definitivo. Además, los “canarios amarillos” no podrán aspirar a repetir la hazaña ni esta temporada ni la próxima, debido a que fueron sancionados por la UEFA por amañar partidos de la Superliga turca.

Al margen de Basilea y Fenerbahçe, es digno de mención el gran papel del fútbol checo, cuyos dos equipos más representativos (Viktoria Plzen y Sparta Praha) vencieron o se codearon con conjuntos españoles, ingleses e italianos. El Steaua rumano fue otro de los animadores de la competición, puesto que no solo eliminó al Ajax de Ámsterdam, sino que derrotó en el partido de ida de octavos al vencedor del torneo, el Chelsea. En definitiva, en la Europa League hay muchos Davides dispuestos a poder con Goliats.

4.- Benfica - Chelsea: la costumbre de perder contra la necesidad de ganar

Como las dos mayores revelaciones de la competición llegaron hasta semifinales y ya se ha detallado ante quién perdieron, es fácil deducir qué equipos disputaron la final de la UEFA Europa League 2012/13 el 15 de mayo en Ámsterdam: Benfica y Chelsea.

SL Benfica

Se presentaba interesante la temporada 2012/13 para “As Águias”, con el entrenador Jorge Jesus al frente de la nave encarnada por cuarto año consecutivo, y con los retos de discutir la hegemonía al FC Porto a nivel nacional y de hacer algo grande en Europa, en el plano continental. Finalmente, se quedaron con la miel en los labios en todos los frentes: Liga ZON Sagres (segundos), Taça de Portugal y UEFA Europa League (fueron finalistas en ambos torneos).

Los lisboetas comenzaron disputando la Liga de Campeones gracias al segundo lugar alcanzado en mayo de 2012 en el torneo nacional de la regularidad. Por una vez, la suerte no les fue esquiva: compartirían grupo de Champions con FC Barcelona, Celtic de Glasgow y Spartak de Moscú. El conjunto español debía finalizar primero con relativa comodidad, como finalmente sucedió, y los otros tres estaban destinados a luchar por la segunda plaza. El Spartak perdió comba rápidamente, por lo que se dibujó un mano a mano entre escoceses y portugueses. Cada equipo hizo de su feudo un fortín, con la salvedad de que los británicos tumbaron al Barça en las islas contra todo pronóstico y los portugueses no hicieron lo propio. Aun así, viajaron al Camp Nou dependiendo de sí mismos: si ganaban se metían en octavos, y el Barça ya no se jugaba nada. Los visitantes dispusieron de multitud de ocasiones, pero no las transformaron y el 0-0 final, combinado con el triunfo del Celtic ante el Spartak, los envió directamente a la UEFA Europa League.

En realidad, jugar la Europa League es lo habitual en los últimos años para los benfiquistas. Sin ir más lejos, en 2010 cayeron en cuartos de final de la segunda competición continental ante el Liverpool y al año siguiente, cedieron en semifinales frente al Sporting de Braga en un duelo fratricida. En esta temporada 2013/14, por cierto, también quedaron terceros en su grupo de Liga de Campeones y aspiran a mejorar el resultado de la pasada campaña en el torneo inmediatamente inferior.

Situando ya la lupa en febrero de 2013, se observa que el Benfica se enfrentó a rivales de mucho más relumbrón que el Chelsea y, sin embargo, los superó con menos dificultad. El primero en sucumbir fue el Bayer Leverkusen por un global de 3-1 (0-1 en Alemania y 2-1 en Portugal). Después le llegaría el turno al Girondins de Burdeos francés: 1-0 en A Lus y 2-3 en el país galo (4-2 en el cómputo global). En la ida de cuartos, pese a que su contrincante, el Newcastle, golpeó primero por medio de Cissé, los locales remontaron en su estadio con tantos del hispanobrasileño Rodrigo Moreno, el brasileño Lima y el paraguayo Óscar Cardozo desde los once metros, para conseguir su quinta victoria consecutiva en Europa. En el choque de vuelta también sufrieron, pero el excolchonero Eduardo “El Toto” Salvio propició el desenlace feliz al conseguir el empate a uno en St. James-Park en el descuento. Las semifinales resultaron igualmente complicadas para los lusos, pero el empuje del público local en el encuentro decisivo y los goles de Cardozo (por partida doble; acabó la competición con siete, a uno del “pichichi”) y el argentino Nico Gaitán devolvieron al Benfica a una final europea más de veinte años después de la anterior.

Y la perdieron otra vez. Poseyeron el esférico más que el Chelsea, combinaron hasta la saciedad, desperdiciaron ocasiones e incluso, cuando el cielo de Ámsterdam se pintaba más de azul que nunca, igualaron el partido de penalti transformado por, quién si no, Óscar Cardozo. Pero en el tramo final, el partido se rompió y el “barquinho” benfiquista naufragó. Por culpa de André Almeida, que no cubrió a Ivanovic en condiciones “in the final corner”; o del portero Artur, que no tomó ninguna mala decisión, sencillamente porque no se decidió; o de Cardozo, tantas veces héroe, y villano en la última de las últimas ocasiones. Lo único seguro es que por enésima vez naufragó, y que la sombra de Béla Guttmann, Ámsterdam sobrevoló.

Chelsea FC

Si a un aficionado “blue” le hubieran vaticinado al inicio de la temporada 2012/13 que en mayo su equipo ganaría la Europa League, el hincha habría tomado por loco al autor de esas palabras. Los londinenses habían alcanzado tres meses atrás el mayor hito de su centenaria historia al conquistar la Liga de Campeones. Sus argumentos, poco ortodoxos pero muy efectivos: un Didier Drogba descomunal, un Petr Cech providencial en momentos clave, un bloque sólido y compacto y, por qué no escribirlo, la ayuda de la diosa Fortuna. De esta forma fue como consiguieron los de Di Matteo llevar la “orejona” a orillas del Támesis por primera vez.

Sin embargo, poco les duró la alegría. Una vez concluyeron los fastos de celebración de la Champions, el icono costamarfileño Didier Drogba anunció que había recibido una oferta de la liga china con tantos ceros que no podía rechazarla. Después, la misma suerte que había acompañado a los londinenses cuando Messi falló un penalti en la vuelta de las semifinales de Copa de Europa en el Camp Nou, o cuando consiguieron forzar la prórroga in extremis en la final ante el Bayern, les dio la espalda en el sorteo de la fase de grupos de la edición en la que defendían título. Chelsea FC, Juventus de Turín y Shakhtar Donetsk, juntos; tres equipos de primer nivel para dos plazas en octavos. Y, por si fuera poco, a continuación llegó el insaciable Atlético de Madrid de Simeone capitaneado por “El Tigre” Falcao, que con tres zarpazos letales les engulló la Supercopa de Europa.

El mes posterior fue un espejismo. Los buenos resultados en Liga contrastaron con las dudas a nivel internacional y poco a poco los registros “blue” fueron decayendo. Hasta tal punto que el 21 de noviembre, después de una derrota por 3-0 en el Juventus Stadium que les complicaba la clasificación para la ronda de los dieciséis mejores de la Liga de Campeones, el magnate ruso Roman Abramovich decidió despedir al entrenador que les había hecho tocar la gloria ese mismo año, el italiano Roberto Di Matteo. Su sustituto no se hizo esperar: Rafa Benítez.

El técnico madrileño no fue recibido en Stamford Bridge con los brazos abiertos, precisamente. El pasado “red” del entrenador que se dio a conocer al mundo en el Valencia CF, con la consiguiente rivalidad reciente entre Liverpool y Chelsea (la tradición frente a un equipo construido a base de talonario) pesaban más que el brillante palmarés que avalaba al español. Este, no obstante, y pese a que no pudo evitar que el conjunto del barrio de las clases pudientes de Londres dejase de defender la Champions a las primeras de cambio, recondujo la situación en Liga, sin muchos alardes pero con unos números lo suficientemente buenos como para pensar en salvar la temporada clasificándose para la Liga de Campeones de la actual campaña. Con eso y con la Europa League, la competición en la que se vería enrolado el Chelsea inesperadamente a partir de febrero.

Y llegó febrero, claro. El sorteo parecía haber sido benevolente con los de Benítez, pero sufrieron extrañamente tanto en dieciseisavos como en octavos de final. El primer escollo al que superaron fue el Sparta Praha. El gol del mediapunta brasileño Oscar en las postrimerías del encuentro a domicilio dejó encarrilada la eliminatoria, pero en Stamford Bridge un exceso de relajación estuvo a punto de salirles caro. Los visitantes se adelantaron e igualaron el cruce, y no fue hasta el tiempo de descuento cuando apareció el belga Eden Hazard para disipar el miedo y evitar la prórroga. En octavos el susto fue aún mayor para los londinenses, que estuvieron virtualmente eliminados durante casi tres cuartos de eliminatoria a manos del Steaua. Pronto se adelantaron los rumanos en el duelo inicial: Rusescu, actualmente jugador del Sevilla FC, transformó un penalti pasada la media hora y el marcador no se movió desde ese momento hasta el final del partido. En la vuelta hubo un notable protagonismo español. Primero fue el asturiano Juan Mata quien adelantó a los locales, pero el central Vlad Chiriches, que fichó este verano por el Tottenham, igualó el partido y puso cuesta arriba la eliminatoria para los entonces campeones de Europa. En el descanso del segundo choque necesitaban dos goles. El primero lo anotó, al poco de reanudarse el juego, el central John Terry, pero tuvo que ser el fuenlabreño Fernando Torres el que pusiera fin a la resistencia bucarestina. Solo sería el primero de sus seis tantos del año en la competición.

En cuartos de final, el oponente del equipo favorito a ganar el torneo sería el Rubin Kazan de Rusia, que había dejado la Europa League huérfana de conjuntos españoles. En esta ocasión el partido de ida se disputó en Londres, lo que benefició claramente al Chelsea. Desde el principio los “blue” hicieron valer la lógica y, aun dando entrada a algunos de los menos habituales con la intención de dosificar esfuerzos pensando en la Liga, se impusieron por 3-1 con dos goles de “El Niño” y un tercero del extremo diestro nigeriano Victor Moses. El gol del israelí Natcho de penalti para los forasteros dotó de emoción a la eliminatoria. En Rusia Torres volvió a hacer de las suyas en los primeros compases, pero los locales remontaron con tantos del español ex del Racing César Marcano y de Karadeniz, y durante un breve período atisbaron la prórroga. Pero ahí estaba otra vez el compinche de Fernando en ese cruce, el africano Moses, para bajar de la nube a los de Berdyev y meter a los suyos en semifinales.

Casualidades del destino, esta fue la fase más cómoda para el “Benítez team”. El FC Basel había logrado la heroicidad de vencer al Tottenham, y perdió fuelle y acusó su inexperiencia en rondas decisivas en la penúltima del torneo. Sendos dobletes, de Moses y del central brasileño reconvertido a mediocentro David Luiz, más la enésima rúbrica de “The Kid”, dejaron en anécdota las dianas de Fabian Schär y Mohamed Salah para los helvéticos (1-2 en la ida y 3-1 en la vuelta). Por segundo año consecutivo, el Chelsea se plantaba en una final europea.

Y la ganaron. Con menos posesión pero con más mordiente. Con menos toque pero con más vértigo. Sin exhibirse pero con las ideas claras. Con dos acciones aisladas, con tres españoles en el campo y uno en el banquillo siendo protagonistas y con dos de ellos, Mata y Torres, acaparando prácticamente todo lo ganable: Mundial, Eurocopa, Champions, Europa League y FA Cup. Un saque de puerta en largo, un toque de Mata, una galopada de Torres y el 1-0 en el 60’. Una mano de Azpilicueta en el área y el 1-1 en el 68’. Un saque de esquina de Mata, un vuelo angelical de Ivanovic y el 2-1 en el 93’. Pim, pam, Chelsea. Directos. Letales. Suertudos. Sin vencer a nadie de las cinco “grandes” ligas. ¿Y? Europa League a las vitrinas. La primera del Chelsea. La segunda de Benítez. La necesitaban. Todos.

5.- Un semestre tentador

Como la vida no da respiro y el fútbol tampoco, en julio se abrió la edición de la UEFA Europa League 2013/14, con los primeros enfrentamientos entre equipos de países de menor ranking futbolístico. Paulatinamente, fueron incorporándose conjuntos de estados con mayor tradición y combinados “rebotados” de las previas de la Champions que se disputaban simultáneamente. Finalmente, en las últimas semanas de agosto entraron en liza casi todas las escuadras que aspiraban a jugar la fase de grupos (las naciones de más nivel metieron directamente a un equipo en la liguilla; sirva como ejemplo el Valencia, que quedó exento de la previa).

En esta última ronda preliminar, lo más destacado, aparte de que tanto Sevilla como Betis la superaron sin demasiados contratiempos (el conjunto del Pizjuán había empezado a jugar en julio debido a que se clasificó porque le denegaron la plaza al Rayo Vallecano en vez de por la vía deportiva), fueron las derrotas de Udinese, Stuttgart y Saint-Étienne a manos de Slovan Liberec checo, Rijeka croata y Esbjerg danés, respectivamente.

El “bombazo” de la fase de grupos fue la caída de un campeón de Europa, el PSV Eindhoven, en un grupo en el que se clasificaron dos de las revelaciones del primer tramo de competición: los búlgaros del Ludogorets Razgrad y los ucranianos del Chernomorets Odesa. En ambos equipos juega un futbolista español: el gallego Dani Abalo y el balear Sito Riera. También en otro de los “outsiders” como el Salzburgo, que junto al Tottenham es el único equipo que ha ganado los seis partidos de la liguilla, milita un jugador conocido: el delantero ex del FC Barcelona B Jonathan Soriano. No así en el Esbjerg danés, que prosigue su aventura continental, ni en el Slovan Liberec, que apeó al Friburgo en el grupo del Sevilla. Un Sevilla que, al igual que el Valencia y conjuntos como el Tottenham, la Fiorentina o El Olympique de Lyon, pasó como primero de grupo; por lo que el Betis, encuadrado en el mismo que los franceses, se tuvo que conformar con el segundo lugar.

Pero lo mejor está por llegar. Los últimos seis meses de 2013 constituyeron los aperitivos de un menú cuyos mejores platos comenzarán a degustarse a partir de febrero. Como paralelamente a la liguilla de la Europa League se celebró la fase de grupos de la Champions y posteriormente tuvieron lugar los sorteos, ya se pueden vislumbrar algunos maridajes que harán las delicias de todo gourmet futbolero. Para abrir boca, un Ajax-Salzburg y un Swansea-Napoli en dieciseisavos; como segundo plato, posibles certámenes de octavos entre Porto y Napoli, Juventus y Fiorentina, y lo mejor de los fogones hispalenses, frente a frente: un hipotético Sevilla - Betis. Y todavía faltan los postres. Siéntense a la mesa, que el menú se servirá en breve y en VAVEL la carta es de lo más variada.

Fotos: UEFA.

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