'Jogo Bonito' en Ecuador
Foto: @Gremio

Una fiesta amarilla se vivió en Ecuador esta noche. Con 57.000 personas alentando a más no poder, el Barcelona de Guayaquil, dirigido por Guillermo Almada se enfrentó al siempre complicado Gremio de Renato Gaúcho. Un partido de Copa Libertadores no se vive de la misma manera que cualquier partido del torneo local, agregando que este era una semifinal. Hubo mucha expectativa con este juego para los de Almada ya que desde el año 1992 que no se llegaba a esta instancia en esta competición. Con el estadio colmado sin ningún asiento disponible, el fervor, la pasión y la adrenalina se hacían sentir en Guayaquil. Al salir los dos equipos al campo de juego, los cánticos y gritos de los aficionados del Barcelona cayeron sobre los oídos de los jugadores de ambos equipos. Todo un país estaba pendiente de lo que se iba a ver en el siempre difícil estadio Romero Carbo.

De otro lado de la vereda, con un puñado de hinchas brasileños en la parte superior del estadio siendo opacados por la inmensa cantidad de aficionados ecuatorianos estaba el Gremio, de buen andar en esta Libertadores. El equipo de Renato Gaúcho venía de eliminar en cuartos de final al Botafogo y quería hacerse pesar en Ecuador. Con los himnos en alto y la presencia de Néstor Pitana como árbitro del encuentro, comenzó la otra semifinal de la Copa Libertadores.

Dos goles y desesperación

Empezó el partido con un Barcelona más ofensivo buscando el primero de la noche. Generó algunas ocasiones de gol pero se encontró con una buena defensa brasilera. Corría el minuto seis en Ecuador cuando una linda jugada empezada en campo de Gremio llegó a los pies del lateral Bruno Cortes. Encaró al defensor ecuatoriano y lanzó un pase rasante hacia el área local. Con una falla en los pies de Matías Oyola, le quedó servido al brasileño Luan para convertir el gol y su quinto en esta Copa Libertadores. Gremio así consiguió el tan ansiado gol de visitante.

Con un silencio que se escuchaba en el estadio Romero Carbo, Barcelona se tiró al ataque por completo y volvió a generar más ocasiones de gol, entre ellas un tiro libre de Damián Díaz y un cabezazo de Ariel Nahuelpan.

En el minuto 20 se escuchó otra vez el silencio. Una falta generada por Oswaldo Minda lejos del área, el lateral Edilson colocó la pelota sobre el césped y con precisión y potencia generó otro apagón en las gargantas de los hinchas en Guayaquil. Gol de Gremio y muchísima tranquilidad para los pequeños brasileños que fueron a Ecuador.

Ya obligado, el equipo dirigido por el uruguayo Guillermo Almada puso en ataque a todo el equipo. Con poco juego y con mucho nerviosismo por parte de los jugadores, lo único que se hacían sentir eran las 57.000 almas que alentaban a más no poder a Los Canarios pero sus jugadores no hacían mucho y con un 0-2 abajo se fueron al descanso.

Foto: Combebol.com
Foto: Conmebol.com

Amarillo triste y festejo tricolor

Sin respuesta en el campo y con una hinchada desconcentrada con lo sucedido en el primer tiempo. Ambos jugadores volvieron a la cancha. El Barça había hecho dos cambios en el entretiempo. Se esperaba que los ingresos de José Ayoví y Marcos Caicedo podían revertir la situación incomodísima que se vivía en Ecuador. Comenzó el segundo tiempo y el tacazo de Damián Díaz y un disparo de Nahuelquin hicieron que las esperanzas de los hinchas volvieran a nacer, pero Marcelo Grohe, seguro y firme, apagaba esas esperanzas. A los 51 del segundo, todo se vino abajo. Desborde del lateral Edilson (autor del segundo), pase para Luan, MVP del partido, y adentro. 0-3 y un estadio caído, sin entender lo que estaba sucediendo.

Ya con la desesperación en los jugadores ecuatorianos y una hinchada apagada, el conjunto de Almada iba al ataque, a buscar mínimamente un gol. Los disparos de Díaz y Castillo no eran suficiente para derribar a la defensa brasileña. Llegando al final del encuentro, Luan y Cícero podrían haber sentenciado el partido por completo pero se fueron afuera. Final del partido y solo se escuchaba los 150 brasileños que se encontraban en Guayaquil. Festejo tricolor y desazón ecuatoriana.

Contra 55.000 personas, el equipo ecuatoriano necesitará de la heroica para revertir un 0-3 en Brasil el próximo 1 de noviembre en el Arena do Gremio.

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