Análisis táctico de Egipto 2018: un bloque en defensa y Salah en ataque
Salah celebra un gol contra la selección de Portugal | Foto: Pharaohs (Twitter)

La selección de Egipto sacó su billete a Rusia ganando el grupo E de la Confederación Africana de Fútbol. En su camino dejó atrás a selecciones como Uganda, el Congo y especialmente Ghana, que en los últimos años estaba siendo uno de los mejores combinados africanos en torneos internacionales.

El seleccionador del equipo egipcio, Héctor Cúper, está escribiendo una nueva página de éxitos en su carrera como entrenador. Tras su conocido paso por los banquillos españoles e italianos, e incluso dirigir a la selección de Georgia, Cúper llegó a los banquillos de Egipto en el año 2015 y ha conseguido clasificarla para su tercera Copa del Mundo, la primera desde el año 1990.

Un esquema fijo desde la llegada de Cúper

Desde la llegada del seleccionador argentino, el equipo ha disputado la gran parte de sus partidos con un 4-2-3-1 intercambiable, aunque en contadas ocasiones, al 4-3-3. Habitualmente Cúper apuesta por el doble pivote en la sala de máquinas, casi siempre formado por Tarek Hamed, uno de los centrocampistas egipcios más fiables, y Mohamed Elneny, el mediocentro del Arsenal.

El principal objetivo del esquema es garantizar la seguridad defensiva, aspecto de gran importancia en un torneo de estas características. El doble pivote que se coloca por delante de la línea de cuatro defensores suele estar acompañado por un buen trabajo defensivo de los extremos e incluso del centrocampista más ofensivo, un puesto intercambiable pero que suele frecuentar Ahmed Said.

Salah, el desatacasdor

Otro de los jugadores fijos en el once no podía ser otro que la gran estrella, Mohamed Salah. El extremo del Liverpool es el jugador que ha marcado las diferencias en la fase clasificatoria y promete hacerlo en el Mundial. Salah llega en el momento futbolístico de su carrera y ha sido el máximo goleador de toda la CAF en la clasificación para el Mundial de Rusia.

Más allá de los goles Mohamed Salah aporta un desequilibrio muy necesario a un equipo que, si no fuera por él, estaría escaso de desborde. Sus arrancadas desde la banda derecha son el mayor peligro de los egipcios y será la baza que tendrán que explotar si quieren quedar entre los dos primeros de su fase de grupos. Salah, en uno contra uno, puede ser decisivo ante cualquier defensor del Mundial.

Salah durante un spot publicitario | Foto: Adidas
Salah durante un spot publicitario | Foto: Adidas

El punto débil egipcio

Dentro de lo negativo, lo más destacable posiblemente sea el reducido número de seleccionados que juegan en alguna de las cinco grandes ligas. La mayoría de los convocados militan en competiciones menores como la arábica o la turca.

Algunas excepciones son: Ali Gabr (West Brom), Karim Hafez (Lens), Sam Morsy (Wigan) y los ya mencionados Salah y Elneny, que compiten en una liga de alto nivel competitivo. Este factor puede jugar en contra de los egipcios puesto que en los Mundiales la experiencia competitiva suele ser un factor decisivo.

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