Italia - Francia: la final del Mundial Alemania 2006
Zidane ya ejecutó su lanzamiento y adelanta a los suyos. FOTO: FIFA.com

Italia - Francia: la final del Mundial Alemania 2006

Hace doce años en la final de la copa del Mundo se cruzaban dos conjuntos europeos con gran historia. Luego de un reñido encuentro que finalizó empatado, tuvieron que recurrir a la tanda de penales en donde los de Lippi alzaron el trofeo que todo jugador desea

matias-esposito
Matias Esposito

No fue tan larga la espera para Francia en su búsqueda de volver a llegar a una final del mundo, dos mundiales en donde en uno no pasaron la fase de grupos y otro en donde fueron eliminados por el campeón Alemania separan la última final disputada por los galos. En el caso de Croacia será su debut absoluto en esta instancia.

En VAVEL repasamos cómo llegaron italianos y franceses al gran duelo de Berlín, y como fue el desarrollo del encuentro.

El camino de Italia

La azzurra encabezó el grupo E conformado por Italia, Ghana, República Checa y Estados Unidos. Su debut se dio el 12 de junio en la ciudad de Hannover venciendo por 2-0 ante la selección africana. Cinco días más tarde incrementaba sus chances de avanzar a octavos de final luego de empatar en un gol ante el conjunto americano. El último encuentro de la primera instancia sucedería en Hamburgo con una nueva victoria, en esta ocasión volvieron a triunfar por el mismo score que en la primera jornada, pero ante el seleccionado checo. De esta manera Italia finalizó primera en su grupo y debía enfrentar al segundo clasificado del grupo F: Australia.

Los oceánicos presentaron una dura batalla en un encuentro en donde claramente iban de punto. Llegaron al minuto noventa con el encuentro en cero y todo parecía que tendría que prolongarse hasta el alargo, pero Grosso encaró en soledad hacia la portería desde el sector izquierdo, sintió un mínimo contacto del defensor australiano que se lanzó evitando el disparo del jugador; el árbitro no dudó y marcó penal: La polémica estaba instalada. Francesco Totti fue el encargado de la ejecución y no falló: Disparo alto al palo derecho de Mark Schwarzer para llevar a su selección a los cuartos de final.

El rival a enfrentar por los comandados de Marcello Lippi era una de  las grandes sorpresas que tuvo esta Copa del Mundo: Ucrania. Pese a llegar hasta las ocho mejores selecciones del mundo poco pudieron hacer los de Shevchenko y compañía; Italia los barrió por 3-0. Los goleadores de la jornada fueron Gianluca Zambrotta y Luca Toni en dos ocasiones.

A Italia le faltaba un último escalón para llegar nuevamente a una final, el rival para esta instancia no sería cualquiera: Era ni más ni menos que la anfitriona, Alemania. El partido tuvo lugar el cuatro de julio en el estadio de Dortmund. Durante el tiempo regular no se sacaron diferencia y el cero permaneció inalterable, por lo que tuvieron que recurrir al tiempo suplementario. Cuando el encuentro parecía encaminado a la serie de penales en donde se definiría al primer finalista de la copa apareció Grosso en el minuto 119 de partido para adelantar a los suyos para alegría italiana y desilusión extrema para los locales. Lanzados en ataque en busca de un milagroso empate, dejaron espacios atrás, y luego de un frustrado ataque, Del Piero se encontró mano a mano con Lehmann para marcar el gol más tardío en un mundial y para sacar pasaporte definitivo hacia la final de Berlín.

El camino de Francia

El conjunto galo aterrizaba en tierras alemanas después de un decepcionante mundial en Corea-Japón, en donde no pudieron superar la fase de grupos. En esta ocasión ocuparon el grupo G integrado por Suiza, Corea del Sur y la debutante Togo. Su inicio tuvo lugar el trece de junio en Stuttgart y finalizó en un pobre empate en cero ante su par europeo. En Leipzig se vio las caras con Corea en busca de una victoria que lo lleve a la próxima ronda, pero tampoco tuvo suerte y volvió a ceder dos unidades, en esta oportunidad la igualdad fue en un tanto ante los asiáticos. Con tan solo dos unidades de seis en juego, sus chances de avanzar se veían comprometidas. En el momento en donde Francia debía mostrar una mejor versión para no armar las valijas antes de tiempo apareció el equipo: Lograron vencer 2-0 a Togo, y de esta manera clasificaban a octavos como segunda de su grupo, detrás de Suiza.

En octavos de final se daba uno de los partidazos de la serie: España era el rival a vencer. Los dirigidos por Luis Aragonés era uno de los candidatos a alzarse con el titulo y así lo demostraron al principio del partido adelantándose en el marcador: El guaje Villa marcó de penal. A pocos minutos de finalizar la primera etapa Ribery igualó el partido. En una segunda etapa muy pareja, y tan solo siete minutos para finalizar el tiempo regular Patrick Vieira se disfrazó de héroe para dar vuelta el score y dar una de las sorpresas de la copa. Mientras España fue en búsqueda del empate que le diera la posibilidad de llegar el alargue, Zinedine Zidane apareció para liquidar el encuentro y meter a los suyos nuevamente entre los ocho mejores. El jugador del Real Madrid se retiraría del fútbol profesional una vez terminada la competencia.

En cuartos de final Francia tenía que enfrentarse a otra de las candidatas por historia y por presente: Brasil. Los sudamericanos habían dado el presente en las últimas tres finales del Mundial y eran la máxima candidata a lograr el Hexa. En la previa del encuentro se habló de que Brasil sería el encargado de retirar a Zidane. Pero las vueltas del fútbol marcaron que paso exactamente lo contrario: El diez sacó toda su artillería en el campo, y realizó un encuentro extraordinario y la verdeamarela se rindió a sus pies. Finalmente fue victoria de los de Doménech por la mínima tras un gol de Thierry Henry.

El cinco de julio en el estadio de Múnich tuvo lugar la segunda semifinal: La sorpresiva Portugal de un joven Cristiano Ronaldo se enfrentaba a una Francia que no paraba de derrumbar gigantes. El transcurso del encuentro fue duro y batallador, típico de partido de estas instancias. Francia supo adelantarse en el marcador mediante un gol de penal anotado por Zidane. De esta forma, avanzan hacia el ultimo partido en busca de la gloria y Zinedine se daba el gran justo de jugar una nueva final en el epilogo de su carrera.

El partido decisivo

La gran final se dio en el estadio Olímpico de Berlín, el día fue el nueve de julio y el arbitraje fue del argentino Horacio Elizondo. Fue un duelo entre europeos en donde los italianos buscaban su cuarta copa del mundo (1934,1938 y 1982), mientras que los franceses iban por su segundo mundial (1998 su único título hasta el momento).

A pocos minutos de empezar el juego Marco Materazzi derribó a Florent Malouda adentro del área y el réferi no dudo en señalar la pena máxima. El encargado de patear el penal fue Zidane, el portero que debía detener el lanzamiento era Gianluigi Buffon. El diez remató picándola y su disparo se estrelló en el travesaño con la fortuna de que el balón al bajar lo hiciera detrás de la línea del arco; Francia se adelantaba en la final en el minuto siete del partido. Pero la alegría duraría poco para los galos, once minutos más tarde y después de un córner lanzado por Andrea Pirlo apareció nuevamente Materazzi esta vez a favor de los suyos elevándose en el aire para batir la resistencia de Barthez. La azzurra volvía al partido y todo parecía indicar el aroma a una final histórica en cuanto a emociones.

El score no se volvería a modificar en los noventa minutos, ni en el alargue, pero a pesar de la falta de goles hubo una jugada que quedará en el recuerdo de cualquier fanático del fútbol: Corría el minuto 110 de partido cuando de repente Elizondo detiene el juego para expulsar al diez de Francia por un golpe a Materazzi. La repetición de la acción mostraba que inexplicablemente Zinedine le daba un cabezazo al pecho del defensor. Correcta decisión del juez. Tiempo después se descubriría que el defensor había agredido verbalmente al volante francés para que este reaccione de esa manera. En los minutos restantes no ocurrió mucho mas y el ganador tenía que decidirse por la vía de los penales. Para los italianos patearon y convirtieron sus cinco ejecutantes: Pirlo, Materazzi, De Rossi, Del Piero y Grosso. Por el lado francés marcaron Wiltord, Abidal y Sagnol. David Trezeguet fue el único ejecutante que fallo su remate: Su penal se estrelló en el travesaño.

Italia se alzaba de manera sorpresiva con la Copa del Mundo en tierras germanas y tomaba revancha de la final perdida en Estados Unidos doce años antes también por la vía del penal. Por el lado de Francia no pudieron alcanzar su segunda estrella y decretó el retiro de Zidane en un partido para el recuerdo: Gol y expulsión en un partido que jamás olvidará ni olvidaremos.

VAVEL Logo