La cantera de Abegondo: Javier Fernández Abruñedo 'Bicho'
Bicho cuenta con la confianza de Fernando Vázquez.

Contaba recientemente Paco Jémez en la revista cultural digital Jot Down ciertos detalles sobre aquel Superdépor que para cualquier deportivista confeso fue lo más parecido a un orgasmo futbolístico. Sobre la gestación de aquel mito de la España de inicios de los 90. Sobre sus integrantes. Y, sobre todo, de la naturaleza de aquel grupo. No eran figuras consagradas. Ni López Rekarte ni Claudio eran figuras de primer nivel, ni Bebeto o Mauro Silva habían mostrado todavía su plenitud deportiva. Y, sin embargo, aquel grupo hizo historia. Historias de superación de las que en el fútbol moderno ya no abundan. Quizá el Deportivo actual debería mirarse en uno de principales espejos de su pasado, y no tanto en el conjunto que Javier Irureta timoneó por los estadios más importantes de Europa. Puede que ese sea el ejemplo que debe mostrarse a los jóvenes que piden paso desde la cantera. Ya no por lo romántico de aquellos años, sino por el valor de su trasfondo. La entidad blanquiazul debe comprender que un club pequeño en presupuesto se hace grande por la masa que le rodea y por el valor de sus integrantes. Mirar al futuro, sin olvidar la historia previa.

Bicho ha generado un impacto brutal en el deportivismo

En la localidad de Sada, población costera próxima a la urbe herculina, se crió uno de esos proyectos de futuro de los que hablamos y que tanto apasionan a Fernando Vázquez. Javier Fernández Abruñedo, conocido futbolísticamente como 'Bicho', ha generado entre la hinchada blanquiazul una corriente de ilusión ausente desde hacía tiempo en Riazor. Ahora, con 17 años, el joven mediapunta deportivista deberá lidiar con dos de los principales peligros que acechan a los jugadores de talento: la presión que conlleva marcar las diferencias sobre el terreno de juego y el impacto que ha generado entre una afición hambrienta de nuevos ídolos a quien seguir cada fin de semana.

Dio el salto al Dépor en categoría alevín

Formado futbolísticamente en el Rayo Sadense, Bicho siempre ha recibido los influjos favorables de contar entre sus familiares a personas que ya habían estado o están ligadas en la actualidad al balompié. Su hermano mayor Isaac es el meta titular del Santa Cruz C.F., equipo clásico del fútbol modesto de la comarca de Oleiros. Su padre, por otra parte, también llegó a ser portero en otros equipos de la zona. Sin embargo, fue el más pequeño de la casa quien, a sus 11 años, dio el paso a la cantera deportivista en edad alevín.

Su posición natural es detrás de un punta de referencia

Desde entonces su crecimiento como jugador ha sido imparable. Su polivalencia le permite jugar en cualquier puesto de la línea de tres cuartos, aunque durante su trayectoria ha mostrado especial predilección por jugar detrás de un punta o escorado a banda izquierda. Esta última temporada llegó a ubicarse como interior ofensivo en el 4-3-3 planteado a menudo por Secho en el Juvenil A de División de Honor, pero pronto se evidenció que su capacidad para generar peligro le hacía indispensable en las cercanías del área.

Imaginación en estado puro

Caracterizado por una gran agilidad de movimientos, su imprevisibilidad con el balón y su facilidad para esquivar contrarios llamó pronto la atención de Santi Denia, seleccionador sub-17, quien en sus inicios como técnico de la RFEF mostró especial interés tanto por Bicho como por Julio Delgado, centrocampista de toque y también canterano deportivista. Ambos fueron convocados para integrar el combinado sub-16 en octubre del año 2011 -junto con otros talentos gallegos como el celtista Yelko Pino-, y siguieron contando en siguientes ocasiones para el técnico albaceteño. De hecho, el mediapunta sadense llegó a participar en la ronda élite del Campeonato de Europa sub-17 disputado este mes de marzo en Croacia.

Mentalmente, siempre ha ido un paso por delante

Casi de forma paralela, Fernando Vázquez mostró su intención de observar hasta final de temporada la progresión de Bicho. Todo el mundo se preguntaba quién era ese jugador menudo y de físico endeble pero que, mentalmente, iba una marcha por encima de los demás en el campo. Zurdo, para más señas, el genial atacante deportivista comenzó a acaparar la atención de aficionados y medios al mismo tiempo que José Luis Devesa trataba de dosificar sus primeras apariciones en el filial. Con Juan Carlos cedido en el Huesca y Álvaro Queijeiro haciendo lo propio en el Narón, el técnico del Fabril decidió dar minutos al talentoso juvenil a finales del mes de abril en el encuentro frente al Negreira, y salvo contadas excepciones, terminó siendo habitual en las convocatorias hasta el final de la temporada. Tras el descenso del primer equipo a la Liga Adelante, el entrenador de Castrofeito llamó recientemente a filas a su joven pupilo para verle en acción durante la pretemporada y calibrar sus opciones de tomar el mando llegado el momento.

Su capacidad para embobar al espectador se asienta en una búsqueda constante de asociación con sus compañeros y de una protección del esférico envidiable. Rápido a la hora de ejecutar pases entre líneas y con una sorprendente pegada, Bicho tiene su talón de Aquiles en el apartado físico, comprensible por su juventud y con un amplio margen de progresión por delante, si el cuerpo técnico deportivista gestiona bien su crecimiento.

¿Qué le depara el futuro?

Su llegada coincide, posiblemente, con el peor momento a nivel institucional y económico de la historia del club. Si se atiende a casos de clubes con ciertas similitudes previas a la situación actual del club coruñés, el talento de Bicho puede ser una bendición efímera para los aficionados blanquiazules. Los ejemplos más cercanos están en el Celta de Vigo, que se vio obligado en su momento a traspasar a jugadores como Denís Suárez o Joselu para poder equilibrar las cuentas. El Zaragoza, recientemente, dejó marchar a su delantero Héctor Otín a la Juventus de Turín. Como él, Nicolás Cañizares dejó las categorías inferiores del Rayo Vallecano para embarcarse también en la Vecchia Signora.

Evidentemente, este pensamiento recorre la cabeza de muchos de los seguidores del club herculino, pero resultaría desmesurado aventurar desde ya un destino fuera de su club de formación a un futbolista que aún acaba de dar sus primeros pasos como profesional, así que, por el momento, tocará disfrutar de un futbolista exquisito cuyos movimientos transportan al amante del buen fútbol a los primeros pasos de Iniesta o Isco en el fútbol de élite. El mediocampista manchego llegó a decir en su momento que "pagaría una entrada por ver jugar a Valerón". Bicho ha iniciado su camino particular para ganarse esa admiración. Ya ha conseguido la del público, y eso es mucho más que meritorio.

FOTOS: Míriam Mata (VAVEL).

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