Real Sociedad 2013: del purgatorio al paraíso
Los jugadores de la Real Sociedad se abrazan tras la clasificación para la Champions League (fuente: AFP).

Según describió el poeta florentino Dante Alighieri, el Paraíso es ese espacio inmaterial, etéreo y celestial donde habitan los dioses y junto a ellos, las personas más virtuosas y aquellas que viven en estado de beatitud. Pero los que hayan leído "La Divina Comedia", sabrán que para llegar a las puertas de ese Paraíso hay que escalar hasta la cima del Monte Purgatorio, desde donde Beatriz guía a Dante a través de los cielos del Paraíso, hacia donde reside Dios.

Philippe Montanier, el guía de la Real Sociedad

Si en su viaje por el paraíso, Dante Alighieri fue acompañado por Beatriz y el pensador y monje francés Bernardo de Claraval, la Real Sociedad se sostuvo en otro galo para poder realizar el viaje que le llevó a escalar el monte Purgatorio y traspasar las puertas del Paraíso. Suyo fue el trabajo de construcción de unos jugadores, de un grupo humano que, contra elementos tanto internos como externos, ha llevado a la Real Sociedad a tocar con las manos las estrellas del firmamento.

La segunda temporada de Philippe Montanier en la Real Sociedad, no comenzó mejor de lo que acabó la anterior aunque con la llegada de 2013 la dinámica del equipo cambió. Y, ¡cómo cambio!

"Quien sabe de dolor, todo lo sabe" (Dante Allighieri)

Olentzero, los Reyes Magos, Papa Noel, Santa Claus… llegaron cargados de regalos, principalmente para los aficionados de la Real Sociedad, quienes comenzaban a ver, por fin, como su equipo se convertía por juego y goles en la revelación de la Liga BBVA. Como escribió Dante Alighieri en la Divina Comedia: “Quien sabe de dolor, todo lo sabe”.

Tras haber sufrido durante años, llegaba la hora para que los aficionados disfrutaran con su equipo. El trabajo realizado por Philippe Montanier, sus probaturas, sus cambios, comenzaron a surtir efecto y el engranaje a funcionar a la perfección.

Una trayectoria de Champions

La Real Sociedad no comenzó el año con buen pie. Era el 6 de enero, día de Reyes, y los blanquiazules jugaban nada más y nada menos que en el Santiago Bernabeu. El Real Madrid seguía en la persecución de sus dos máximos rivales, Barcelona y Atlético y no parecía el rival más adecuado para aspirar a cotas más altas. Así fue, Sus Majestades trajeron carbón a los txuri-urdin pero fue un carbón dulce, tan dulce que a partir de ese encuentro (jornada 18 de la Liga BBVA) que finalizó con un resultado de 4-3 con hat-trick de Xabi Prieto, la Real Sociedad no perdió ni un solo encuentro hasta la jornada 34. 15 encuentros consecutivos sin conocer el sabor amargo de la derrota en la que los donostiarras acumularon 33 puntos, una media de 2,2 puntos por partido y un total de 34 goles.



A estos números espectaculares hay que añadir que la racha victoriosa de la Real Sociedad comenzó una víspera de San Sebastián bajo los sones de la Marcha de Sarriegi. Esa noche, con un Barcelona lanzado hacia el título, a punto de romper el récord de imbatibilidad que hasta entonces ostentaba la propia Real Sociedad (38 jornadas consecutivas), los jugadores txuri-urdin tuvieron los arrestos necesarios para levantar un 0-2 y superar a los blaugranas con un gol postrero de Agirretxe que llevó la locura a las gradas del Estadio de Anoeta. Ahí terminó la imbatibilidad del Barcelona y comenzó el ascenso de la Real Sociedad.


Entre este partido frente al Barcelona y la derrota ante al Getafe por 2-1 que casi le cuesta la plaza para la Champions League, los donostiarras consiguieron triunfos meritorios como el de San Mamés (1-3), el del Vicente Calderón ante un Atleti que luchaba por la Liga (0-1) y los de Anoeta frente al Real Valladolid (4-1) o Valencia (4-2). En este último partido, la Real Sociedad dio un auténtico recital frente a su más directo rival dejando casi finiquitada su participación en una competición europea muchos años después.

No fue hasta el último encuentro, en una jornada de infarto donde los donostiarras supieron en que competición europea iban a jugar. Visitaban Riazor ante un conjunto que se jugaba el descenso y el Valencia, todavía entonces en el cuarto lugar de la clasificación y su más directo rival, se enfrentaba al Sevilla. La Real Sociedad, con un gol de Antoine Griezmann, logró los tres puntos mientras que el conjunto ché perdía en Sevilla toda posibilidad de estar entre la élite del fútbol internacional. Los donostiarras volvían 10 años después de su última participación a la máxima competición europea, a la Champions League.

Un verano muy convulso

Se las prometían muy felices los aficionados de la Real Sociedad cuando, finalizada la competición, los jugadores se fueron de vacaciones. Con un equipo que ya había mostrado sus credenciales y a las puertas de jugar la Champions League, todo parecía ir sobre ruedas pero el ambiente comenzó a enrarecerse con la salida de Philippe Montanier. El entrenador de Vernon ante la actitud pasiva y poco agradecida de la directiva de la Real Sociedad, hizo l+as maletas y se volvió a Francia, donde le esperaban con los brazos abiertos en el Rennes para pilotar un proyecto de medio plazo.

Huérfanos de entrenador y con una previa de Champions League frente al Olympique de Lyon en agosto, la directiva donostiarra se puso a buscar un técnico de garantías que quisiera liderar dicho proyecto. Buscó en el mercado y el elegido para el cargo fue el actual entrenador del FC Barcelona, el “Tata” Martino. Fue tal la sintonía entre el club y el argentino que llegaron a redactar el contrato a la espera de la firma pero, finalmente, no pudo aceptar la oferta blanquiazul por incompatibilidad de fechas. La Real necesitaba urgentemente un guía para realizar la pretemporada y hacer frente uno de sus retos más importantes, la previa de la Champions League frente al Olympique de Lyon, y la llegada del “Tata” Martino se tenía que retrasar demasiado puesto que en el banquillo del Newell's luchaba por esas fechas por conquistar la Copa de Libertadores.

Ese traspié hizo que las miradas se dirigieran al círculo más cercano del Club y, para sorpresa de todo el mundo, la directiva de la Real Sociedad eligió a Jagoba Arrasate, un joven con la única experiencia de haber sido segundo de Montanier durante los dos últimos años en Primera División. El club hizo de la necesidad virtud y utilizó el argumento de cantera para dar continuidad y responsabilidad a un entrenador de la casa.

Crisis sin precedentes

Parcheado el no del “Tata” Martino con un giro tan atrevido como arriesgado, el nuevo inquilino del banquillo de la Real Sociedad se dio de bruces con la realidad casi el primer día que se hizo cargo de la primera plantilla. Asier Illarramendi había recibido una oferta irrechazable por parte del Real Madrid y el que fuera clave en la consecución de los éxitos de los blanquiazules, tras unos días de auténtico culebrón, hizo las maletas a la capital de España tras pago de casi 40 millones de euros.

Asier Illarramendi dejó la Real Sociedad por casi 40 millones de euros

Una despedida multitudinaria, con lágrimas en los ojos y con palabras de amor eterno hacia el club de sus amores, no hicieron rebajar la intensidad de las críticas tanto a jugador como a directiva. La promesa de no vender a jugadores clave del equipo que había realizado el Club y la ampliación de contrato por parte de Illarramendi afirmando que quería ser el “nuevo” Aranburu (un hombre de club), encendieron la mecha de la indignación que ha sido durante todo este año argumento de crítica hacia el bajón del rendimiento del equipo.

Rumbo a Inglaterra a preparar el primer envite internacional

Sin director de orquesta, sin fichajes que reforzaran el equipo y con un final de año tan duro como exigente la Real Sociedad acometió los primeros partidos de pretemporada. Una pretemporada que tampoco fue del agrado de los aficionados, quienes pensaban que ante una temporada tan exigente los rivales elegidos no eran de la suficiente entidad.

Antes de viajar a tierras británicas, la Real Sociedad se enfrentó al Mondragón (8-1), al Toulouse (1-1), al Real Unión (7-1), al Sporting de Portugal (0-2) y al Eibar (2-0) y casualmente el único conjunto de entidad al que se enfrentó, el Sporting, le ganó por 2 goles a cero. El equipo de Jagoba Arrasate ofreció más sombras que luces y, para más inri, los hombres del teórico equipo titular comenzaron a caer como moscas afectados por lesiones de diversa consideración.

Las cosas no cambiaron demasiado en su periplo inglés donde se enfrentó al Histon (8-1), al Norwich City (1-1) y Southampton (3-4). Nuevamente, la Real Sociedad goleó a un equipo muy humilde y cayó derrotada ante el único rival de un nivel parecido al suyo, el Southampton. Razones suficientes para que entre los aficionados se instalara la zozobra y la preocupación de la capacidad que tenía la Real Sociedad para hacer frente al primer reto de la temporada, la previa de la Champions.

Y la Real Sociedad dio la campanada

En plena pretemporada llegó el primer refuerzo a las filas donostiarras. Un joven suizo de origen bosnio e internacional por su país que nadie conocía aterrizó en San Sebastián con el primer reto de hacerse fuerte en el ataque txuri-urdin. Diego Ifrán continuaba con la recuperación de su grave lesión de inicio de temporada y Agirretxe caía lesionado en el periplo inglés y la Real Sociedad necesitaba como el comer un delantero de garantías.

Haris Seferovic mostró sus credenciales en pretemporada, gol, disparo, movilidad, acoplamiento al juego de su nuevo equipo y lo certificó en partido oficial en el mejor escenario posible. La Real Sociedad que llegaba a Gerland dispuesta a superar sus fantasmas y clasificarse para la liguilla de grupos de la Champions League, dio un recital de juego y logró un gran resultado con golazos de Griezmann y el propio Seferovic. Solo faltaba certificar el retorno a la máxima competición europea en Anoeta, ante su propio público.


El partido de vuelta fue un auténtico festival. Con un Olympique necesitado de remontar un 0-2, los donostiarras jugaron a placer y certificaron su clasificación matemática con otros dos goles, esta vez materializados por Carlos Vela. La Real Sociedad en dos encuentros disipó todas las dudas y titubeos que había mostrado en pretemporada y ya pocos se acordaban de la salida de Asier Illarramendi.

La Real Sociedad iba a jugar en el teatro de los sueños

Clasificados para la siguiente ronda, solo faltaba saber qué 3 equipos iban a componer el grupo en el que se iba a encuadrar la Real Sociedad. Y caprichos del destino, además de viajar a Donetsk (Ucrania) y a Leverkusen (Alemania) a los donostiarras les tocó desplazarse a un terreno de juego que, anteriormente al sorteo, todos habían mostrado su deseo de viajar. Tal fue la locura de saber que la Real Sociedad se iba a enfrentar al Manchester United en Old Trafford que el Club tuvo que pedir a la UEFA la ampliación del espacio reservado a los txuri-urdin en las gradas del Teatro de los Sueños.

Superar el enfrentamiento con el Olympique con suficiencia así como que los tres equipos que componían el cuadro de la Real Sociedad no parecían escollos insalvables, fueron razones suficientes para que los aficionados dieran rienda suelta a su euforia. Se habló de todo tipo de posibilidades pero nunca de quedar fuera de toda competición europea a partir de enero.

Pero la realidad es muy tozuda y la Real Sociedad, sin un faro claro, ni en el campo ni en el banquillo, con más de 15 jugadores lesionados de diferente consideración, necesitada de hacer rotaciones, sin un once tipo con garantías para hacer frente a los retos más importantes, cayó en un estado terminal de juego. Los que la temporada pasada habían sido santo y seña de este equipo, Carlos Vela, Xabi Prieto, Antoine Griezmann, Agirretxe, Iñigo Martínez, De la Bella… no carburaban y el equipo cayó en barrena. En Liga acumuló 4 puntos de los 21 que se jugaron entre la jornada dos y ocho; hizo 5 goles y encajó 9 y las nubes negras se acumulaban a la espera de una gran tormenta.

Instalada en la zona baja de la clasificación, la Real Sociedad jugó sus primeros partidos de la Champions. Primero fue el Shakhtar Donetsk, quien en un partido de mucho oficio enseñó a los donostiarras el camino a seguir para ser solventes en Europa: seguridad en defensa y contundencia en ataque. Para mayor desgracia, Esteban Granero, recientemente incorporado a las filas txuri-urdin se lesionó de gravedad y la Real Sociedad perdió a uno de los dos únicos refuerzos llegados para casi el resto de la temporada.

Seguidamente, los blanquiazules viajaron a Leverkusen en busca de sus primeros puntos de Champions. Pero volvieron a tropezar en la misma piedra y la Real retornó de vacío con un gol encajado en el minuto 92. Un gol que hizo mucha mella en el ánimo de los jugadores que volvieron cabizbajos a Donostia. La Real Sociedad estaba pagando muy caros sus errores así como su inexperiencia en Europa.

Tras estos dos reveses europeos, directiva, entrenador, jugadores e incluso aficionados comenzaron a rebajar las expectativas sobre el futuro de la Real Sociedad en Europa y a utilizar argumentos como el de disfrutar del premio que suponía jugar en Europa. Sin demasiada autocrítica, sin reconocer el bajón defensivo y atacante del equipo se dispusieron a deambular por Europa y aprovechar las citas internacionales para el disfrute y engorde de sus propios currículos.

El mejor ejemplo de esta actitud, de esta corriente de opinión que no llevaba más que “a disfrutar mientras se pueda” de la competición llegó a su máxima expresión en Manchester, a donde se desplazaron más de 6.000 aficionados de la Real Sociedad. Miles de camisetas blanquiazules tiñeron las calles de Manchester así como las gradas del Teatro de los Sueños pero los jugadores, deslumbrados por el escenario y por rivales con los que compartían protagonismo como Rooney, Evra o Giggs, no fueron capaces de competir y volvieron a casa derrotados, cabizbajos y con una afición enfadada por lo que pudo ser y no fue.

Los tres siguientes partidos de Champions League, fueron más de lo mismo. Un quiero y no puedo que llevó a algunos jugadores a admitir que Europa es otra cosa y que, quizás, no estaban preparados para encuentros de tal calibre. Las estadísticas no engañan, 6 encuentros en los que la Real Sociedad hizo un gol, encajó 11 y logró un solo punto. El único punto positivo de este periplo europeo fue la experiencia cosechada así como el chorro de euros que engordaron las arcas blanquiazules.

Objetivo: volver a Europa

El desengaño europeo fue mayúsculo para los aficionados de la Real Sociedad. Recuperarse de él, por tanto, era una obligación dado que el equipo comenzó muy dubitativo en la competición doméstica.

Liberados de tal presión, con la progresiva incorporación de jugadores con los que Jagoba Arrasate no había podido contar, con la recuperación anímica y física de las estrellas del equipo, los donostiarras comenzaron a carburar en Liga. Un punto de inflexión necesario para que la afición se volviera a ilusionar con un equipo que no solo volvía por la senda de la victoria sino que recuperaba su instinto matador y olfato goleador.

Si en las primeras 8 jornadas los blanquiazules habían conseguido 6 puntos de un total de 24, las siguientes 9, la última frente al Granada, la Real Sociedad ha acumulado nada más y nada menos que 22 puntos. Unos resultados que le han llevado a situarse en el quinto lugar de la clasificación de la Liga BBVA.

La Real Sociedad ha logrado en 9 jornadas 22 de los 27 puntos en juego.

No obstante, el optimismo, la ilusión y las ganas de volver a Europa a hacerlo mucho mejor que inunda los comentarios de aficionados y jugadores es por el nivel al que ha llegado el equipo de Jagoba Arrasate. El de Berriatua parece haber dado con la tecla y con la tranquilidad que da no tener que reservar a ningún jugador, está encajando las piezas para ese equipo tipo que puede hacer reconocible a la Real Sociedad. Pero la mejoría también ha llegado porque Antoine Griezmann sigue a un nivel espectacular, en un estado tan dulce que con sus 11 goles en Liga se ha posicionado como el tercer mejor artillero tras Cristiano Ronaldo y Diego Costa; porque Carlos Vela ha celebrado sus cien partidos con la Real Sociedad recuperando el nivel exhibido el año pasado; porque Rubén Pardo por fin ha tenido continuidad y se está convirtiendo en un jugador fundamental en la medular donostiarra; porque Markel Bergara es un batallador incansable y fundamental; porque llegan empujando jóvenes como Ros, Gaztañaga, Zaldua que dan mayor nivel a este equipo; y porque tanto Agirretxe como Seferovic han recuperado el olfato goleador.

Son las razones más convincentes para creer que esta Real Sociedad puede volar muy alto en 2014. Siempre y cuando, eso si, los buitres que revolotean entorno a equipos de cantera como la Real Sociedad no desmantelen un conjunto cosido con hilo de oro. Los rumores de fichajes de Griezmann, Vela, Iñigo Martínez, Rubén Pardo, incluso el propio Bravo no auguran un futuro tranquilo en las oficinas de Anoeta. El recién reelegido presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, deberá tomar nota de lo ocurrido este mismo verano y gestionar el periodo de fichajes de forma inteligente. Pero todo eso de ocurrir, ocurrirá el año que viene. Y entonces esperemos que una nueva clasificación europea endulce cualquier salida.

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