Resumen Granada CF 2015/16: centrocampistas
Fotomontaje: Alejandro Mateos (VAVEL)

La temporada 2015/2016 ha venido marcada para los centrocampistas del Granada CF por dos etapas diferenciales, la de José Ramón Sandoval y la de José González. Con el primer técnico al frente del equipo los cambios en las alineaciones fueron mucho más constantes, dando la oportunidad a más hombres. El mercado invernal y la llegada de González al banquillo supuso una estabilidad en la mayoría de puestos de la medular, que adquirieron un dueño habitual.

Rubén Pérez

La pieza indiscutible en la medular. El astigitano llegó en mercado invernal de la temporada 2014/15 a la ciudad de la Alhambra cuajando un papel clave en la salvación rojiblanco. Esto le valió su fichaje por el club nazarí el pasado verano para convertirse en uno de los pesos pesados de la plantilla. Rubén ha sido un fijo en los onces titulares del Granada durante todo el curso, tanto con José Ramón Sandoval como con José González. Con 2.482 minutos disputados, ha sido el hombre del pivote central con más minutos a sus espaldas. Pese a estos números, su nivel ha estado por debajo del esperado y del mostrado en el tiempo que estuvo a préstamo por el Atlético de Madrid, club del que procede.

Rubén Pérez. | Foto: Antonio L. Juárez

Rubén no ha terminado de alcanzar el protagonismo ni el peso que se le exigía a tenor de lo visto anteriormente. Sandoval apostó por él a principios de temporada como canalizador del balón desde la defensa al ataque, en busca del juego ofensivo que el técnico de Humanes perseguía. En los primeros encuentros encajó bien René Krhin, que le liberaba de tareas más defensivas, aunque esta sociedad fue diluyéndose con las bajas de uno y otro. El juego nazarí se encontraba enquistado y la alternativa de balones largos a Success hacía que el papel de Rubén Pérez quedara como secundario en el juego del equipo.

La llegada de González al banquillo andaluz supuso la entrada de Doucouré como pareja de baile de Pérez. El despliegue del francés le vino bien al sevillano, que mejoró ligeramente sus prestaciones, sin llegar al nivel que el granadinismo deseaba.  Un dato refleja la realidad de lo que ha sido su temporada: con 16 tarjetas amarillas ha sido el jugador más amonestado de la Liga BBVA, lo que le ha hecho perderse tres encuentros por acumulación de cartulinas. Sin lugar a dudas, este será uno de los puntos clave que Rubén Pérez deberá mejorar de cara a la próxima campaña.

Fran Rico

El capitán se consolida. El de Portonovo ha cumplido su quinta temporada defendiendo los colores rojiblancos y pasará a ser, tras la marcha de Diego Mainz, el jugador que más tiempo lleve en la disciplina nazarí. Las lesiones le han respetado y este año ha podido disputar la temporada al completo, jugando un buen número de minutos aunque mucho menor al de la campaña anterior y sin terminar de ser indiscutible en las alineaciones.

Fran empezó siendo suplente pero Sandoval le dio los mandos en la tercera jornada, ante el Villarreal. Ello, unido a la posterior de Krhin, le hicieron ganarse un puesto regularmente en los onces iniciales. El ex técnico del Granada buscaba un juego en el que su equipo fuera protagonista con el balón y Rico cumple esas condiciones. Sin embargo, ni el fútbol desplegado por sus hombres ni el rendimiento ofrecido por el gallego llegaron a las cotas esperadas.

La llegada de José González al banquillo y de Doucouré al centro del campo relegaron a Fran Rico a un segundo plano, con presencia habitual en las segundas partes de los encuentros. El centrocampista acabó la temporada con tres dianas en su haber.

René Krhin

De más a menos. El fichaje del esloveno fue uno de los más celebrados en el mercado estival del Granada CF. Procedente del Inter de Milán, a René se le conocía en España de su paso por el Córdoba la temporada anterior, donde no pudo evitar el descenso blaquiverde pero ayudó a dar un salto de calidad al equipo.

René Krhin. | Foto: Antonio L. Juárez

Comenzó la Liga siendo un pilar importante para el Granada. Gracias a su despliegue físico se ganó la titularidad y completó los 90 minutos de todos los encuentros iniciales. Desafortunadamente, una lesión con su selección en el mes de noviembre lo apartó del camino y no regresó hasta la entrada del nuevo año. Sin embargo, a su vuelta no pudo rallar al nivel ofrecido hasta entonces.

José González decidió tirar de él en su debut en La Coruña, ante el Deportivo. El resultado le salió bien al técnico gaditano que, sorprendentemente, dejó de utilizar al esloveno. A partir de ahí, dos titularidades más y aparaciones esporádicas. Su continuidad dependerá, como la de muchos otros, de los designios de los nuevos dueños de club.

Javi Márquez

No termina de encontrarse. El de Márquez podría considerarse, a menor escala, un caso similar al de Piti. El jugador catalán llegó hace dos veranos a Granada con la vitola de hombre importante para un club abocado a pelear por la salvación. Pese a disponer de bastante minutos, su rendimiento ha vuelto a estar este año muy por debajo del necesario para jugar en Primera División.

Como la mayoría de hombres del centro del campo, Márquez tuvo su oportunidad en el primer tramo del campeonato, con Sandoval a los mandos. Ahí disputó el primer cuarto de competición como titular en distintas posiciones de la medular. Su bagaje en todos esos partidos fue de una asistencia, conseguida ante el Sporting de Gijón en El Molinón. Pese a su presencia, ni el juego del equipo ni los resultados acompañaban.

Ya en 2016, Márquez dejó de contar para Sandoval y la llegada de José González terminó por hacerlo desaparecer de las convocatorias. Su última aparición, ante el Athletic en San Mamés, puso de manifiesto el mal momento por el que atravesaba el centrocampista.

Abdoulaye Doucouré

Bendita aparición. Con la delicada situación que sufría el Granada a mitad de temporada, el mercado invernal se volvía a antojar como clave para salvar la cabeza en cabeza en Primera. Ahí es donde surgió la figura del francés. Doucs se convirtió en el fichaje estrella de los rojiblancos en esa ventana de traspasos. Llegaba cedido por el Watford que había desembolsado 10 millones de libras al Stade Rennes por su traspaso. Pese a que era un jugador desconocido en España, su precio invitaba a entusiasmarse con él y no decepcionó.

Doucs celebrando un gol. | Foto: Antonio L. Juárez

El joven mediocampista comenzó siendo suplente con Sandoval y desacertado en sus primeras apariciones con la elástica horizontal. Todo cambió con el primer partido de José González en el banco granadino, en Riazor. El gaditano optó por alinear a Doucs y este puso sobre el césped las cualidades que se le esperaban. Su potencia, entrega y enorme presencia en la medular le hicieron convertirse rápidamente en el dueño del pivote nazarí. Sus ayudas en defensa y sus incorporaciones al ataque ayudaron a mejorar los bagajes defensivo y ofensivo del Granada que, finalmente, le han dado la permanencia en Primera. No consiguió anotar ningún gol en los 15 partidos que jugó, pero no fue por ganas. La temporada que viene jugará en el Watford, equipo al que pertenece en propiedad y que lo espera con los brazos abiertos.

Rochina

Tras un año de adaptación, el Granada ya ha encontrado a su jugador franquicia. Rubén Rochina se ha convertido, por méritos propios, en capitán y jefe de un equipo que ha navegado al ritmo que el valenciano impuso durante la temporada. El de Sagunto ha despertado este curso tras su irregular primera campaña y ha abanderado la salvación del Granada junto a Youseff El Arabi.

Rochina llegaba al inicio del curso con la exigencia de mostrar una mucho mejor versión de la expuesta en su primera intentona en Granada. El mediapunta asumió el reto y se estrenó como goleador en la primera jornada, ante el Eibar. Pese a esto, no terminaba de cuajar en el juego nazarí coartado por su posición en el campo, escorado a una banda. Sandoval lo mantuvo en el costado derecho hasta que, necesitado por sus malos resultados, decidió dar un giro de tuerca y devolverlo a la media punta. Con libertad de movimientos, Rochina empezó a mostrar su mejor versión y una cosa quedaba patente: si no estaba el valenciano, el Granada no jugaba a nada.

Rochina, alma del Granada. | Foto: Antonio L. Juárez

José González lo devolvió a la banda en sus inicios y la imagen de Rochina decayó por momentos. Sin embargo, en el tramo decisivo de competición se ha visto al jugador comprometido, resolutivo y con desparpajo que toda Granada esperaba. Sus seis goles y seis asistencias han acabado siendo importantes en la consecución del objetivo y, con 2.494 minutos, ha sido el centrocampista nazarí que más minutos ha disputado en esta Liga.

Isaac Cuenca

De menos a más para acabar siendo fundamental. Así se podrían resumir los cuatro meses que el catalán lleva en Granada. Llegó sobre la bocina, en la última hora del mercado invernal, procedente del Bursaspor turco. Le costó entrar en el equipo bajo las órdenes de Sandoval, jugando escasos minutos en los compases finales de los partidos. El cambio de entrenador le vino de perlas a Cuenca, que vio recompensado su esfuerzo y se fue haciendo un hueco con González en el banquillo. En su primera titularidad, ante el Rayo Vallecano, asistió a El Arabi para que hiciera el primero de los nazaríes. A partir de ahí, nadie lo movió del costado izquierdo.

Su rendimiento se fue estancando con el paso de las jornadas, eclipsado en parte por el influjo que ejercía la presencia de Success en el juego granadino. Sin embargo, Cuenca no se conformó y aumentó sus prestaciones cuando el equipo más lo necesitaba. Fue en los compases finales de Liga cuando se vio la mejor versión del de Reus. El destino le tenía guardado una casualidad y un premio. La misma semana que otro Cuenca, Francisco, se convertía en alcalde de Granada, el canterano de la Masía hacía dos goles en el Sánchez Pizjuán para certificar la permanencia en Primera. Isaac no dejó de remar y al final encontró la orilla.

Edgar Méndez

Sin pena ni gloria. Escaso rendimiento el del tinerfeño en su primer año en la capital granadina. Fue el primer fichaje nazarí de la temporada 2015/16 procedente de un Almería que acababa de dar con sus huesos en la categoría de plata. 742 minutos en 15 partidos es el bagaje de un jugador que no encontró la forma de explotar sus cualidades. No contó en demasía de inicio para Sandoval, jugando minutos esporádicos y no apareciendo en la mayoría de encuentros.

Con el inicio del nuevo año tuvo su oportunidad, llegando a disputar cinco encuentros consecutivos como titular y completando cuatro de ellos. Sin lugar a dudas, su mejor actuación del año se produjo ante el Sevilla en Los Cármenes y jugando de lateral izquierdo, posición que no es la suya. Poco después, una lesión le tuvo dos semanas fuera y, a la vuelta, hizo su único tanto hasta la fecha con la zamarra rojiblanca, ante el Valencia. A partir de ahí llego José González y el de Arafo no supo convencer al nuevo técnico, disputando tan solo 58 minutos con él y sin jugar desde mediados de marzo.

Robert Ibáñez

El dicho de ‘segundas partes nunca fueron buenas’ se puede explicar con este caso. El extremo valenciano volvía al Granada en verano en forma de cesión tras haber sido uno de los hombres claves en la salvación del curso 14/15. Querido en la entidad nazarí, se esperaba que el joven jugador che fuera uno de los pilares importantes del ataque granadino. Sin embargo, su mal arranque de campeonato le lastró para el resto de la competición.

Robert comenzó siendo titular pero perdió pronto su lugar en el once. 694 minutos en Liga y una asistencia hablan del poco peso que ha tenido el atacante en el equipo. Su papel quedó reducido al de agitador de los últimos minutos de los partidos, algo que en pocas ocasiones surtió efecto. En la segunda vuelta, con la llegada de José González, Robert se quedó fuera de la mayoría de convocatorias.

Nico López

Ni rastro de lo que prometía ser. Decepcionante puede ser la palabra que mejor defina la breve estancia de ‘Diente’ en la ciudad de la Alhambra. Tras varias idas y venidas por el fútbol italiano, el balón de plata del Mundial sub-20 del año 2013 aterrizó en Granada para intentar demostrar su calidad e ir haciéndose un hueco de verdad en el fútbol europeo. Sin embargo, apenas contó con oportunidades en la Liga BBVA. 153 minutos en ocho partidos disputas es el triste resultado de un mediapunta que, ni tuvo oportunidades para reivindicarse, ni aprovechó las pocas que le dieron.

Francisco Medina 'Piti'

Un fracaso que se terminó de culminar. En diciembre se ponía fin a la relación que mantenían Francisco Medina y el Granada Club de Fútbol. Se terminaban dos años y medio de un romance que empezó con mucha chispa y que terminó congelado. El catalán fue una de las apuestas fuertes de la entidad nazarí en el verano de 2013 tras su brillante paso por el Rayo Vallecano. Sin embargo, en tierras andaluzas no ha superado nunca el listón que él mismo y la afición le exigían. En su último medio año en Granada, las diferencias que mantenía con el entrenador José Ramón Sandoval terminaron por consumar el fracaso.

Piti, en su último gol en Los Cármenes. | Foto: Antonio L. Juárez

Dos goles y dos asistencias en 414 fueron los números del delantero barcelonés en sus últimos meses defendiendo la rojiblanca. Comenzó como titular pero las lesiones comenzaron a lastrarlo muy pronto. Reapareció como salvador rescatando un punto ante el Depor y se mantuvo en el equipo durante varias jornadas más. Sin embargo, una nueva lesión y las desavenencias con Sandoval lo terminaron de apartar del equipo en Diciembre, finiquitando el año con su regreso a Vallecas, donde no ha corrido mejor suerte con el descenso a Segunda División.

Uche Agbo

El joven nigeriano ha continuado creciendo este año en el Granada. A sus veinte años, el de Kano City es una de las apuestas de futuro de Gino Pozzo. Esta temporada ha disputado seis encuentros ligueros con el primer equipo y los cuatros de Copa del Rey en las eliminatorias ante Leganés y Valencia. Al mediocentro le cuesta todavía desenvolverse en la élite pero tiene cualidades para ello. José Ramón Sandoval apostó por él durante la primera vuelta pero la llegada de Abdoulaye Doucouré y el cambio de entrenador le cerraron definitivamente las puertas del primer equipo. Su futuro en Granada es una incognita con el cambio en la propiedad del club, al igual que ocurre con la mayoría de jugadores de la plantilla.

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