La huella del Rey León
Julen Guerrero - Foto VAVEL

Ídolo de masas en Bilbao. Un fenómeno sin precedentes en la capital vizcaína, tanto dentro como fuera del campo. Una huella imborrable en los corazones de los aficionados de La Catedral. La calidad y amor por el Athletic de Julen Guerrero, consiguió cautivar al mundo del fútbol durante sus 14 temporadas entre las filas rojiblancas. Como tantos otros jugadores del primer equipo,llegó muy joven a Lezama, con solo 8 primaveras. Allí se formó durante 10 temporadas en las categorías inferiores del club, donde se esculpió como “La Perla de Lezama”.

Ascenso vertiginoso

El joven canterano consiguió destacar en las categorías inferiores, y en poco más de una temporada, pasó de los juveniles a 1ª División. A mitad de la temporada 1991/92, se ganó la posibilidad de jugar en el filial del club, que por aquel entonces se encontraba en 2ª División y, con el final de la misma, Jupp Heynckes le incluyó en la plantilla del primer equipo. Un joven chico rubio de tan solo 18 años entraba, así, en los planes del entrenador alemán para la temporada 1992/93. Su debut no se haría esperar, pues se estrenaría como titular en la primera jornada de liga, un 6 de septiembre de 1992 frente al Cádiz, con victoria (2-1). Pronto se manifestaría una de sus aptitudes más características, el gol. El 20 de septiembre, en la tercera jornada y frente al Rayo Vallecano, anotaría su primer tanto como profesional con la camiseta del club de su vida.

En esa primera temporada llena de nuevas experiencias, Guerrero, demostró madurez y una calidad innata con 10 goles en los 37 partidos disputados con la camiseta de los leones. Se asentaría así en uno de los clubes más importantes de la liga española.

Su vertiginoso ascenso no pararía ahí; 4 meses después del gol frente al conjunto rayista, debutaría con la selección absoluta en un partido que le enfrentaría a México (1-1). El mediapunta portugalujo, antes de la llamada de Clemente, pasó por todas las categorías inferiores de la Selección Española, destacando en todas ellas. De hecho, siempre jugó en categorías por encima de su edad, participando en la selección sub-19 cuando tenía 16 años y con solo 18 años, en el Europeo de 1994 con la selección sub-21, que quedaría tercera en el torneo, ejerciendo, incluso, de capitán.

Pasado este año de llegada y asentamiento en la élite, no detuvo su progresión y en la temporada 1993/94, incrementó sus cifras goleadoras con 18 goles en 36 partidos. La facilidad goleadora y la llegada del centrocampista  resultaban demoledoras para las defensas rivales. Prueba de ello es el primer hat-trick de su carrera, en una aplastante victoria contra el Albacete (5-1).

Durante su primera etapa, Julen, se caracterizaba por ser un jugador muy vertical, goleador y ágil. Mostraba un gran uno contra uno, pero sin florituras, y utilizaba su clase a su favor como nadie, haciendo uso de la pegada. El de Portugalete, era uno de los jugadores con mayor frialdad de La Liga a la hora de encarar la portería y no desesperaba en los momentos más complicados, demostrando su determinación.

Julen Guerrero - Foto VAVEL
Julen Guerrero - Foto VAVEL

Sentando precedente

Tras el increíble inicio de su carrera profesional, comenzó a ser pretendido por los grandes clubes de Europa y Madrid, Barça o Lazio preguntaban por el talentoso canterano, que después del Mundial de 1994, en el que había participado con 20 años, inició el fenómeno fan por toda España. El primero de ellos fue el club blanco, quien en 1995 se mostró dispuesto a pagar su cláusula de rescisión (7’2 millones de euros) para incorporarlo. El jugador llamó la atención del que, por aquel entonces, era el entrenador del Real Madrid, Jorge Valdano. El técnico argentino, al igual que el presidente del club, Ramón Mendoza, contactaron varias veces con él, pero su respuesta siempre fue negativa. Ese mismo verano y según el diario italiano, Il Messaggero, gracias a una conversación con Dino Zoff, el mediapunta, ficharía por la Lazio para la temporada 1996/97. Sin embargo, el mítico "8" del Athletic desmintió esta afirmación del rotativo italiano y finalmente, se quedó en Bilbao.

Vistas las pretensiones de los gigantes europeos, el de Portugalete, firmaría en 1995 un contrato histórico para despejar cualquier tipo de duda, ligándose al club bilbaíno hasta 2007. Guerrero ya había cumplido su mayor sueño, jugar en el Athletic Club y quería continuar haciéndolo. El contrato plasmó su compromiso con el equipo y sentó un precedente en el club, que serviría como ejemplo a las generaciones venideras, pues una superestrella había rechazado a grandes clubes dispuestos a desembolsar una cantidad de dinero estratosférica para la época, a cambio de seguir jugando en el equipo de su vida. El entonces entrenador, Dragoslav Stepanović, premió su lealtad con el brazalete, y así, se mantendría hasta su retirada, siendo hoy en día el décimo jugador con más capitanías en la historia del club. 

Dos años más tarde, el Barcelona, volvería a la carga intentando su fichaje, pero, de nuevo, su decisión fue la de quedarse en casa. En este momento, el Athletic, recibiría una de las ofertas más surrealistas de su historia. El Inter de Milán ofreció una suma de dinero junto con el jugador holandés, Aron Winter, a cambio del crack portugalujo. El club rojiblanco no daba crédito ante el desconocimiento de su filosofía por parte del equipo neroazzurro, y por ello, declinó la oferta. El interés del futbol italiano no debe sorprendernos, ya que en aquel momento el Calcio tenía a los mejores jugadores del mundo. El propio Inter, conquistaría en la temporada 1997/98 la Copa de la UEFA, con una plantilla en la que Guerrero se habría encontrado con Javier Zannetti, Ronaldo Nazario o Diego Pablo Simeone, quien clavó los tacos en su pierna, tan sólo un año antes, en esa icónica jugada en San Mamés.

Tras el casting de los años anteriores durante los periodos de fichajes, el fútbol desplegado por el jugador,sería el protagonista de la temporada 1997/98. La plantilla estaba, curiosamente, compuesta por algunas personalidades que recientemente han estado muy ligadas al Athletic: Josu Urrutia, como presidente; Cuco Ziganda, uno de los últimos entrenadores del club; Gaizka Garitano, el actual técnico del equipo y Joseba Etxeberria, míster del Bilbao Athletic, además del mítico delantero Ismael Urzaiz. Todos juntos lograron hacerse con un histórico subcampeonato de liga, que permitiría al Athletic entrar a la Champions por primera vez desde la reedición del torneo en 1991.

A pesar del subcampeonato, el equipo tuvo que jugar la fase previa ante el Dinamo de Tblisi, debido a que en aquella época, solo se clasificaban 3 equipos españoles para la máxima competición europea. Tras pasar la eliminatoria contra los georgianos, el Athletic, se incorporó al grupo B, formado por: Juventus, Galatasaray y Rosenborg. A pesar de las buenas actuaciones de Guerrero con 3 goles, el sorteo había dejado un cuadro muy ajustado y el club vizcaíno, quedó último con 6 puntos, mientras que los otros tres equipos empataron a 8 puntos. Terminaba, no solo la primera experiencia europea del club en el nuevo formato, sino la última gran temporada del centrocampista.

Descenso a los infiernos

Tras dos años de ensueño, llegó un momento crucial en la carrera profesional de nuestro protagonista, la temporada 1999/00. Luis Fernández, el entrenador del club desde 1996, comenzó a sentar al “Rey León” cuando se encontraba en un punto crucial de la carrera de cualquier futbolista, los 26 años. Los jugadores tienden a ofrecer su mejor nivel a esta edad, si todo va según lo previsto, pero la falta de continuidad, convirtió a la estrella de los leones en un futbolista de altibajos. A pesar de esta falta de continuidad, siguió dejando destellos de la calidad que había encandilado a la afición de San Mamés en los años 90. Uno de estos momentos, sería un gol de libre directo para la historia de La Liga. Iker Casillas, el imberbe y jovencísimo portero del Real Madrid, debutaría en La Catedral (2-2) encajando su primer gol a manos del crack vizcaíno a balón parado.

La situación no mejoró en los años posteriores, y poco a poco, iría contando menos para sus entrenadores, convirtiéndose en suplente. La destitución de Luis Fernández, que parecía suponer la vuelta a la titularidad de Guerrero, no lo supuso, y el nuevo entrenador, Txetxu Rojo, que duraría una temporada, continúo otorgándole un papel secundario. El club no pasaba sus mejores momentos y recurrió a un viejo conocido, Jupp Heynckes, el técnico alemán que hizo debutar al capitán.Pero lejos de devolverle la confianza y la continuidad, comenzó a dejarle fuera de las convocatorias a partir de 2002.

En su última etapa, comprendida entre 2002 y 2006, jugó un total de 76 partidos, de los que, tan solo en 22 fue titular. Este periodo fue muy inestable en el banquillo por el que pasaron 4 entrenadores en 5 años. Tras Heynckes, llegó Ernesto Valverde, en 2003, que en su primera temporada quedó 5º,clasificando al equipo para la Copa de la UEFA. La siguiente temporada, el equipo fue de más a menos, aunque llegó a semifinales de la Copa del Rey. Finalmente, Valverde no renovó debido a discrepancias con la nueva directiva, elegida tras las elecciones de 2004. De nuevo, un cambio de entrenador, esta vez el elegido sería José Luis Mendilibar. Su periplo fue breve debido al segundo peor inicio de liga de la historia del club, forzando su destitución anticipada y la llegada de Javier Clemente, con quien la situación mejoró ligeramente, logrando la salvación.

Julen Guerrero celebrando el gol 100 con el Athletic - Foto VAVEL
Julen Guerrero celebrando el gol 100 con el Athletic - Foto VAVEL

Punto y final

Después de 5 años de escasez de minutos, de cambios constantes en el banquillo y de la llegada de una nueva directiva, la leyenda del Athletic, anunciaba su retirada el 11 de julio de 2006, tras en una rueda de prensa llena de lágrimas y tristemente recordada por todos los aficionados vascos. A pesar de tener todavía un año de contrato, club y jugador llegaron a un acuerdo para rescindirlo. La falta de minutos fue determinante para su adiós, ya que en su última temporada, únicamente había sido titular en el último partido, frente al Atlético de Madrid, cuando no había nada en juego. Guerrero, por las circunstancias, había evolucionado en su juego, pasando de ser un jugador vertical y con pegada a uno más técnico, apoyado en el juego colectivo y letal a balón parado.

Tras su despedida, no dijo adiós al fútbol ni a su Athletic, ya que pasó a ser el entrenador del juvenil (2006-2008), donde estuvo a las órdenes de jugadores como San José o Iturraspe. Posteriormente, se convertiría en director de tecnificación de jugadores del Málaga por una temporada (2011/12), y actualmente, es el seleccionador nacional sub-16 y ayudante del cuerpo técnico de la sub-21

La imborrable huella del “Rey León”, dejó marcada a toda una generación en San Mamés que aún recuerda con cariño y devoción al que, posiblemente, haya sido el jugador más técnico de la historia del Athletic Club de Bilbao.

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