Una década del regreso del Granada CF al fútbol profesional
Ighalo es sacado en hombros de Santo Domingo por la afición nazarí. Foto: Ángel Rivero

La actual época gloriosa del Granada CF tiene una fecha señalada en rojo en el calendario de todo nazarí y en las letras del himno del ochenta aniversario del club, 23 de mayo. Como bien escribieron Iván Vallejo y José Cortés ‘El Pirata’, esa fecha marcó a una afición que vio, tras 22 años de penurias por el fútbol de barro, como su equipo volvió al fútbol profesional bajo los últimos rayos de sol que cubrían Santo Domingo.

Pulso hasta el final con el Melilla

El Granada CF fue el mejor equipo del grupo IV de la Segunda División B en la temporada 2009-2010, pero tuvo que sudar de valiente para hacerse con el título de liga. Y es que tuvo un hueso durísimo de roer que obligó al Granada CF a vencer su último partido de competición regular en Los Cármenes para acabar en primera posición, la UD Melilla.

Los de la ciudad autónoma finalizaron la liga con 76 puntos, misma puntuación que lograron los rojiblancos tras vencer por 2-0 al Real Jaén en la jornada 38, pero que sirvieron al Granada para campeonar gracias al 5-1 que los de Fabri endosaron al Melilla en la segunda vuelta.

Un goal-average que fue clave para acortar el camino hacia el fútbol profesional, ya que el primer puesto de la tabla permitió al conjunto nazarí tener la opción de subir en una sola eliminatoria ante otro de los tres campeones del fútbol de bronce, la AD Alcorcón. El azar quiso que rojiblancos y alfareros se vieran las caras por un regreso al fútbol profesional, con ida en Granada y vuelta en Santo Domingo.

Con ventaja a la batalla final  

El cuadro de Fabri llegó al encuentro de vuelta con un buen margen conseguido en Los Cármenes en el partido de ida de la eliminatoria, donde superó al Alcorcón por dos goles a cero, gracias a las dianas de Ighalo y Amaya en el tramo final de choque. Con una ventaja de dos tantos puso rumbo el Granada CF al sur de la capital española para volver a pisar la división de plata del fútbol español más de dos décadas después.

En Santo Domingo, Fabri planteó un partido defensivo, quizás en exceso, pero que acabó dando sus frutos. El Granada sufrió de lo lindo durante los noventa y seis minutos que duró la segunda parte de una eliminatoria que puso punto y final a 22 años de agonías para la afición rojiblanca. Iñigo López, futuro jugador del Granada CF, puso el miedo en el cuerpo a los 2.000 desplazados a Alcorcón justo antes del descanso, pero José Juan resolvió el resto de acometidas alfareras para poner el broche al primer año de la era Pina-Pozzo en la ciudad andaluza.

Un ascenso tras otro

El adiós a la Segunda División B supuso una liberación para un club que transitaba sin rumbo y que estuvo al borde de la desaparición en dos décadas para el olvido de la afición nazarí. Pero el regreso a Segunda fue algo tan esperado, como efímero. Ese corto viaje por la categoría de plata no fue para volver a deambular por el barro, sino para alcanzar la élite del fútbol español con otro ascenso histórico en el Martínez Valero de Elche, solo un año después del logrado en el sur de Madrid.

La verticalidad como seña de identidad del equipo

Si algo destacaba en aquel equipo era la mano de Fabri en un Granada CF que, antes de su llegada, cumplía en Los Cármenes, pero era incapaz de competir lejos del feudo nazarí. “Yo le di la personalidad que le faltaba al equipo para ser un bloque compacto al que era casi imposible vencer. Sin duda, una de las claves fue tener a un grupo extraordinario en el que todos remaron en la misma dirección con el objetivo del ascenso y eso hizo que fuera más sencillo”, comenta el técnico de los dos ascensos consecutivos en una entrevista concedida al Granada CF con motivo del décimo aniversario del ascenso.

Al equipo le faltaba capacidad competitiva, tener personalidad y dejar la puerta a cero para ser campeones y buscar el ascenso en el play off como así fue”, resalta Fabri. Y es que uno de los aspectos que resumen a la perfección el fútbol que practicaba ese equipo fue la fortaleza defensiva y la velocidad en las alas.

Unas bandas en las que destacaban dos futbolistas que deleitaron a Los Cármenes gracias a transiciones rapidísimas con las que el Granada alcanzó la cima del grupo IV de Segunda B. Collantes y Dani Benítez mostraron durante esa temporada una superioridad insultante frente a sus oponentes. Y no solo eso, eran los primeros en echar una mano en unas tareas defensivas vitales en los esquemas de Fabri.

Además de los extremos, el técnico tiene grato recuerdo de jugadores como Ighalo, Tariq y Mainz, de una plantilla que quedará siempre en la historia de la entidad por sacarla del barro y devolverla al fútbol profesional tras 22 años sin estar en él.

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