¡Gracias, leyendas!
Bruno y Cazorla, dos leyendas / Foto: Villarreal C.F

Domingo 19 de julio del 2020, día que quedará marcado para la historia de un club, el Villarreal Club de Fútbol. Una tarde llena de emociones en el Estadio de La Cerámica y no es porque se haya jugado el último partido de la temporada 19-20, sino porque ha sido el último encuentro de Bruno Soriano y Santi Cazorla con la elástica amarilla, en el Villarreal C.F y en LaLiga Santander.

Con el Estadio vacío, sin la afición ‘grogueta’, sin sus familiares y amigos, así es como se han despedido del verde de La Cerámica, el antiguo Madrigal, donde tantos buenos y malos momentos han pasado. Sí ha podido tener cerca Bruno a sus familiares más directos para este día único. Que injusticia veros marchar así de vuestra casa, el mundo del fútbol y vuestra afición esta triste por no poder deciros el adiós que vosotros dos merecéis.

  • Corazones rotos

Nada será igual, que día más duro el de hoy. Un momento difícil de asimilar y es que no se van dos jugadores cualesquiera, se van dos leyendas, símbolos y emblemas del Villarreal. Ellos dos han sido gran culpa de lo que es, hoy en día, el Villarreal, dos ídolos dignos de admirar. Dos capitanes que son historia ‘grogueta’.

Los dos se quedaron a las puertas de conseguir un titulo con el Villarreal. Ambos fueron protagonistas y miembros de la plantilla que logró la mejor campaña de la historia ‘grogueta’. Fue la temporada 2007-2008 cuando el Submarino Amarillo finalizó en la segunda posición de LaLiga detrás del líder, el Real Madrid.

Sus nombres estarán escritos en letras de oro en los documentos históricos del Villarreal C.F.

  • La película del terror

La carrera futbolística de Bruno y Cazorla ha estado cargada de éxitos, pero también de desgracias, lesiones y calvarios. Dolores y tristezas, lagrimas y mucha incertidumbre.

Dos ejemplos de futbolistas de los cuales el fútbol ha podido disfrutar, conjuntamente e individualmente. Pero ellos han sido y serán mucho más que eso, son y serán dos ejemplos de superación, lucha y constancia.

Gloriosos y guerreros. Fuertes como una piedra, los dos han atravesado un túnel negro y largo que parecía no tener salida, pero cuando una persona nunca se rinde y trabaja por sus sueños estos se cumplen, y aunque duró la luz negra, el sol apareció y la alegría reventó en el fútbol.

Cazorla: Más de dos años sin poder jugar al fútbol, dos años de molestias en el tendón de su pie derecho, ocho operaciones y una infección. 636 días después de aquel amargo y triste día en el que Santi tuvo que despedirse del verde, el centrocampista asturiano volvía a sentirse futbolista en el ‘Mini Estadi’ de La Ciudad Deportiva del Villarreal C.F.

Bruno: Tres años de lucha incansable, apartado del terreno de juego, dos operaciones y muchas molestias. Caer y levantarse, un ciclo cansado de más de 1.000 días en los que Bruno y su gente han sufrido y mucho. 1.128 días después de disputar su último partido, el centrocampista de Artana volvía a ponerse las botas, a vestirse de corto y a regresar al fútbol de élite.

Malditas lesiones, pero bendita locura, que bonito ha sido poder veros juntos de nuevo en el terreno de juego, la conexión Cazorla-Bruno, esos pases mágicos, que gozada haberos visto compartir vestuario y disfrutar de esta bonita profesión.

Bruno y Cazorla jugando juntos / Foto: LaLiga
  • Fin a una carrera de mucho mérito

Con el ‘21’ en la espalda, nacido en un municipio enmarcado por las montañas de la Sierra Espadán. Un pueblo pequeño de aproximadamente 1.900 vecinos situado en el sur de la provincia de Castellón, en la Comarca de la Plana Baja, a 20 kilómetros de Vila-real. Un 12 de junio de 1984 le daban la bienvenida a Bruno Soriano Llido.

Nacía Bruno y Rosario, su madre, sonreía al verle la carita recién llegado al mundo. Rodeado de los valores de una familia humilde creció Soriano, junto a los consejos de sus hermanos y padres. Con sus amigos del pueblo se divertía jugando al fútbol, pero él tenía algo diferente que lo hacía especial y destacar.

Antes de ser futbolista, Bruno era uno más entre sus amigos, trabajado ocho horas diarias en la cantera y eso lo hizo fuerte y valorar más las cosas, pero llegó un día en el que firmó su primer contrato profesional y su vida cambió por completo.

Un chico alto y fino, sin apenas cuerpo, sin físico, ni fuerza, pero poco a poco fue evolucionando con la ayuda de los preparadores físicos del club, hasta ser un futbolista agresivo en el medio del campo.

1 de octubre de 2006, minuto 64 de partido, el Mallorca y Villarreal se enfrentan en el Ono Estadio, Manuel Pellegrini mueve la banqueta. El italiano Tacchinardi abandona el terreno de juego y en su lugar salta al campo Bruno Soriano, debutando en la máxima categoría del fútbol español.  Saltó la alegría en Artana al ver a su vecino triunfar, el orgullo de un pueblo.

Toda su carrera futbolística en un mismo club. El Villarreal descendió a Segunda División, pero Bruno, pese a tener ofertas de grandes clubes que estaban disputando en Europa, prefirió quedarse en su casa, en el Villarreal. Se cargó al equipo a sus espaldas y a Primera División lo devolvió.

El capitán, el eterno capitán, el ‘21’. Un león en el centro del campo. El jugador con más partidos oficiales de la historia del Villareal. Calidad y sacrificio, esfuerzo y mucho trabajo. Un futbolista increíble, un ser humano de 10.  Un ejemplo para cualquier niño que sueñe con llegar a donde ha llegado él, batiendo récords con el equipo de su vida. Creciendo sin para hasta ser un símbolo del Villarreal.

Arriesgado en los pases y colocando el balón perfecto a cualquier compañero. Un mediocentro lleno de buenos valores y de mucha calidad. Imposible no acordarse de sus goles de falta, esos que levantaban la grada, sus misiles, sus gritos de gol, el puño hacia arria y la sonrisa enorme en su cara.

Bruno llegó a Vila-real siendo un joven de pueblo, recién salido de la cantera. A sus 36 años y con miles de minutos disputados con la camiseta amarilla, llevando al Villarreal en su pecho y triunfando como nadie, el capitán dice adiós al fútbol.

Se retira el capitán, Bruno Soriano Llido cuelga sus botas tras una carrera futbolística digna de admirar. La huella que ha dejado en los campos de fútbol, en LaLiga, en Europa y en el Villarreal será difícil de olvidar.

Bruno siempre será recordado en el corazón de cualquier aficionado al fútbol.

  • Un adiós lleno de magia

En Asturias, concretamente en Lugo de Llanera, nació una estrella que se llama Santiago y se apellida Cazorla González. Un día fresco de invierno, el 13 de diciembre de 1984. Han pasado muchos años desde ese día llenos de alegrías y tristezas, de dolor y felicidad en la vida y entorno del asturiano y centrocampista conocido futbolísticamente como Cazorla.

Desde bien pequeño disfrutó jugando al fútbol. Siete años tenía cuando ingresó al Club Deportivo Covadonga, pero poco pudo divertirse en este equipo, ya que su forma de jugar era diferente a la de los demás, algo especial tenía el pequeño Santi que de pronto dio un paso más al convertirse en jugador de las categorías inferiores del Real Oviedo.

Creciendo sin parar y destacando cada día llegó a Vila-real. En el año 2003, a sus 18 años, Cazorla fichó por el Villarreal y desde que aterrizó a Miralcamp, todo fueron triunfos y alegrías. Un paréntesis se abrió en la temporada 2006-2007 y es que Santi fue cedido al Recreativo de Huelva, equipo y temporada en la que se sobresalió y despegó su nivel.

Su talento y habilidades lo convirtieron en uno de los mejores jugadores españoles, a día de hoy lo sigue siendo. Ver jugar a Cazorla enamora, es un encanto como futbolista y persona.

En verano de 2011 Cazorla se despedía de la afición grogueta. El asturiano cerraba una brillante etapa para empezar otra en el Málaga y más tarde marcharse a Inglaterra a jugar con el Arsenal. La despedida de 2011 se convertía en una bienvenida en verano de 2018.

Tras atravesar su peor pesadilla, el Villarreal C.F le abrió las puertas para que pudiese recuperarse y realizar la pretemporada junto al primer equipo amarillo. Cazorla fue recuperando las sensaciones, cogiendo ritmo poco a poco y aumentando su nivel hasta llegar a ser uno más del equipo, a competir como nadie y a dirigir el juego amarillo.

Cazorla no solo volvió a jugar al fútbol y a vestir de nuevo la elástica amarilla, Santi hizo mucho más que eso, el mago hizo maravillas, una espléndida temporada. Pieza clave y fundamental en el vestuario, pero si su regreso al fútbol y la campaña 18-19 fue buena, la recién finalizada 19-20 ha sido un espectáculo puro.

A sus 35 años, Santi Cazorla ha vivido su segunda juventud y ha hecho disfrutar a cualquier aficionado del fútbol de toda esa calidad que lleva en sus botas. El centrocampista amarillo ha sido, sin ninguna duda, el mejor jugador del equipo y de los mejores de LaLiga.

El mago ha escrito más historia en el equipo amarillo al convertirse en el máximo goleador nacional del Villarreal C.F en Primera División. Esta temporada quedará marcada para siempre y es que ha sido la campaña más goleadora de toda su carrera profesional, anotando 11 goles en LaLiga y 4 en Copa del Rey.

Pequeño, pero perfecto. Lleno de creatividad y de magia, de la calidad y talento. Un jugador brillante, majestuoso. En cualquier parte del mundo es conocido y admirado Cazorla, ‘el mago’. Santi, ese jugador que todo futbolista se fija, que cualquier pequeño y joven deportista disfruta.

El emblemático Cazorla dice adiós. Fin a una historia llena de éxitos.

 

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