Athletic Club 4-0 Real Betis: el Athletic saca los colores a un desastroso Betis 
Sidnei y Villalibre luchando por un balón | Foto: La Liga

Otra derrota más en un campo que parece estar maldito para los verdiblancos. La dura goleada ha sido un jarro de agua fría para una plantilla que concede demasiado en faceta defensiva. En cambio, los bilbaínos suman una victoria más en su feudo en un partido que tuvieron bajo control en todo momento. Una victoria que les deja cerca de Europa, y que permite a Garitano coger aire en este dubitativo arranque de temporada de los leones. Los rojiblancos presentaron un encuentro muy intenso, y el Betis no estuvo cómodo en ningún tramo del choque.

La banda derecha, una sangría 

Emerson sufrió una barbaridad, y se vio superado por un dañino Berenguer y un "búfalo" desatado en su primera titularidad. Los ataques rojiblancos se daban por banda izquierda, y el Betis empezaba a sufrir desde los primeros minutos. Avisaba precisamente Álex en lo que era el preludio de una noche de terror en La Catedral. En el minuto ocho, Villalibre ponía un centro que no encontró rematador local, pero que sí encontró a Víctor Ruiz que en un grotesco error se marcó en propia y puso el 1-0 en San Mamés.

Los béticos querían reaccionar con el balón y la posesión. Un gol fantasma anulado a Guido por fuera de juego previo de Víctor Ruiz fue lo más cerca que estuvo el Betis de la meta de Unai Simón. Enseguida los verdiblancos se volvieron a ver sometido por un Athletic que quería más y que no paraba de acosar la meta de Bravo. La verticalidad de los vascos hizo mucho daño a una zaga muy débil que se vio superada por el frente de ataque del equipo local.

Otro balón por la banda izquierda rompió a la zaga bética. Williams superó a Emerson, y puso un centro con música a la cabeza de Villalibre, que remató obligando a la intervención de Claudio Bravo. El meta chileno despejó como pudo el testarazo del delantero de Gernika, pero el balón llegó a Capa, que remató a placer y puso el 2-0 en Bilbao, desatando la alegría de los suplentes y del cuerpo técnico. 

La primera parte acababa, y el Betis parecía no haber aterrizado en Bilbao. Superados en todas las facetas del juego por los hombres de Garitano, Pellegrini trató de buscar soluciones en el intermedio. No hizo cambios y salieron los mismos jugadores que al inicio. La imagen defensiva estaba quedando muy dañada.

La segunda parte, igual o peor 

Nada cambió en esta segunda parte. Pellegrini esperó a que se cumpliera el cuarto de hora de la segunda mitad para agitar al equipo en busca de una remontada que se antojaba milagrosa. Loren, Borja Iglesias y Guardado, saltaron al verde para tratar de solucionar el desaguisado de la primera mitad, pero no hicieron más que presenciar y ser partícipes de una sonrojante goleada. En el minuto 59, Iker Muniain ponía el 3-0, y con ello sentenciaba un encuentro que se convirtió en un paseo para el Athletic. Villalibre, otra vez por banda izquierda, ponía un centro al área que remató Muniain a la segunda tras un rechace previo del meta chileno, aprovechándose de la pasividad de la zaga bética.

Los cambios no surtieron efecto, y el partido se estaba convirtiendo en una agonía para los sevillanos. Eran incapaces de encontrar soluciones, y solo podían aguantar como podían las acometidas del conjunto rojiblanco. El castigo estaba siendo muy duro, y el partido "acabó" con el 3-0. El Athletic hizo leña del árbol caído, y Berenguer puso el 4-0 en una jugada calcada a la del 3-0, una vez más la zaga bética quedó retratada en una acción donde la intensidad y la contundencia brilló por su ausencia.

El partido finalizó, y con ello la agonía de un equipo que no puede encajar tantos goles. La falta de contundencia e intensidad a nivel defensivo es alarmante, y Pellegrini como máximo responsable debe buscar soluciones lo antes posible para evitar una catástrofe mayor. El Betis recibe una media de dos dianas por encuentro, demasiados tantos en su contra para pelear y ser candidato a plazas europeas.

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