Villalibre toca la trompeta... y Unai Simón canta (1-1)
Guevara y Vencedor pugnan por un balón ante la mirada de Barrenetxea. Foto: Jose Mari López.

Real Sociedad y Athletic Club firmaron las tablas en el Reale Arena en el derby más extraño que se recuerda en Euskadi, con la final de Copa del pasado sábado inevitablemente en las retinas de tanto vencedores como derrotados. Un derby, que pese a palidecer enormemente en comparación con el disputado en Sevilla, tenía su importancia, pues a la Liga le restan pocas jornadas y ni Real Sociedad ni Athletic están en condiciones de regalar muchos puntos si quieren lograr sus objetivos. Tras el pasillo inicial realizado elegantemente por los bizkainos a la gipuzkoanos, tocaba olvidar lo acontecido en La Cartuja y centrarse en el partido que nos atañe en esta crónica.

  • El Athletic sale con orgullo

La Real arrancó el partido de resaca. El Athletic dominaba plácidamente, aunque no encontraba el área de Remiro con claridad. No fue hasta el minuto 16 cuando pudo el cuadro bilbaíno probar suerte ante la meta rival, con un disparo de Williams desviado tras un buen pase filtrado de Berenguer.

Para entonces ya había dispuesto la Real de una ocasión tras un cabezazo desviado de Zubimendi a la salida del córner, y ya había tenido lugar (desafortunadamente) el primer cambio del partido, con la entrada de Unai Núñez en sustitución de Yeray, que abandonó el Reale Arena con molestias. Poco después fue Monreal el que reemplazó al lateral realista Aihen por idéntico motivo. 

  • La Real encuentra su sitio

Poco a poco la Real fue creciendo en el partido y recuperando el control del balón. Media hora le costó a los chicos de Alguacil acostumbrarse al novedoso 4-4-2 con el que salieron al campo (con Isak y Carlos Fernández juntos arriba, debido a una falta alarmante de centrocampistas, todos ellos lesionados) y al ímpetu bilbaíno inicial. El primer acto concluyó con una gran ocasión en un nuevo remate de Zubimendi tras un córner que blocó Simón con fortuna y un par de disparos txuriurdines desde la larga distancia que no encontraron puerta. 

  • Segunda parte equilibrada

El Athletic volvió a salir mejor tras el paso por vestuarios, llegando incluso a gozar de una gran ocasión de un muy activo Berenguer, cuyo remate a bocajarro fue desviado a córner por un imperial Le Normand. Hubo que lamentar en estos compases iniciales la tercera lesión de la noche, la de Yuri Berchiche, que fue reemplazado por Balenziaga. Es evidente que ambos equipos realizaron un gran sobreesfuerzo en Copa, y la consecuencia en forma de lesiones llega ahora. Como siempre, deseamos una pronta recuperación a todos los jugadores afectados.

No obstante, la Real pudo equilibrar el partido y dar pie a un tramo central de segunda mitad bastante insulso, marcado por un carrusel de cambios en ambos equipos. El que más efecto surtió fue indudablemente el del belga Januzaj, quien revolucionó el ataque donostiarra. Cuando el ex del United quiere es uno de los futbolistas más desequilibrantes del campeonato. Filtró varios pases inverosímiles ante los desmarques de Portu (uno de ellos acabó con un remate cruzado del murciano que rozó el poste de la portería defendida por Unai Simón) y volvió loca a la zaga zurigorri. 

  • Final de infarto

Cuando mejor estaba la Real, Zubimendi perdió un balón en medio campo y cometió una falta peligrosa (con la consiguiente amarilla que además acarrea suspensión). El Athletic la sacó en corto hacia Berenguer, solo en banda, que puso un centro con música que el recién incorporado Villalibre cabeceó certeramente al fondo de las mallas. Corría el minuto 85 y parecía que el Athletic se cobraba su pequeña venganza ante su verdugo en la final de Copa.

Poco le duró la alegría, no obstante, a los hombres de Marcelino. Apenas cuatro minutos después, Roberto López colgó un balón desde la banda que se fue envenenando de manera inverosímil hasta coger dirección a portería. Unai Simón, creyendo que el balón iría fuera, encogió los brazos y quedó atónito al ver que el cuero entraba mansamente dentro de la portería por encima de su cabeza. 1-1 y final. Cantada en toda regla del meta alavés y balón de oxígeno para una Real que salvaba así los muebles y mantiene vivo el sueño que tiene de volver a entrar en Europa League la temporada que viene.

 

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