Noche roja en Anfield
Simeone da instrucciones a los suyos desde la banda / Foto: Atlético de Madrid

Todos los alicientes estaban en liza en un Anfield lleno hasta la bandera para el partido de esta noche y todo hacía presagiar que podría ser otra gran noche europea del Atleti en suelo inglés. El conjunto rojiblanco sabía ya del empate del Porto en San Siro, por lo que los colchoneros saltaron al terreno de juego con ambición y con el conocimiento de que dependían de ellos mismos para avanzar de ronda en la máxima competición europea de clubes.

Buen inicio lastrado por un nuevo error en defensa

El campeón de LaLiga salió valiente a Anfield, replicando el once presentado ante el Real Betis, a excepción de Stefan Savic y Antoine Griezmann, que causaron baja por sanción y que fueron reemplazados por Felipe y Ángel Correa respectivamente.

La apuesta parecía salir bien en el comienzo, robándole el dominio del balón a los de Klopp y disponiendo de una clara ocasión tras un saque de esquina en corto que Correa no acertó a centrar correctamente. A partir de ahí, el Liverpool demostró su potencial ofensivo, anotando el primer gol en su primera llegada a los 13 minutos de juego. Los atléticos dejaron pensar al jugador red más creativo, Trent Alexander-Arnold, quien asistió a Diogo Jota, que cumplió a las mil maravillas la “ley del ex” rematando solo al fondo de las mallas tras un fallo de Felipe en la marca.

Foto: Liverpool FC
Foto: Liverpool FC     

Noche aciaga de Felipe

Tras haber errado en el primer gol del Liverpool, el central brasileño comenzó su calvario en el partido de esta noche. Todo el equipo entró en un estado de nerviosismo que concluyó en el segundo tanto de los de Klopp, nuevamente con Trent Alexander-Arnold como asistente, que con un centro-chut dirigido, le puso en bandeja a Sadio Mané el gol, que simplemente la remachó ante la mirada de Jan Oblak. Y nuevamente el brasileño iba a ser el protagonista, pues por segunda vez iba a perder su marca, en este caso fue el senegalés.

Foto: Atlético de Madrid
Foto: Atlético de Madrid      

El Liverpool continuó castigando el flojo partido del entramado defensivo de los de Simeone, que no conseguían salir de su terreno de juego. Y en el 39’ ocurrió la jugada que iba a rematar el partido en favor del equipo local. El Atlético de Madrid tuvo una jugada de estrategia que parecía que iba a acabar en contra letal del Liverpool, pero Felipe lo impidió mediante una falta. Cuando todo el mundo parecía ver una clara tarjeta amarilla, el colegiado neerlandés Danny Makkelie le mostró al brasileño el camino de los vestuarios tras enseñarle tarjeta roja. Los jugadores y Simeone no daban crédito, pues nuevamente el estamento arbitral les iba a perjudicar claramente y les iba a poner las cosas aún más difíciles.

Resignación y a minimizar daños

La segunda parte del partido fue claramente dictada por los de Klopp, que dispusieron de numerosas ocasiones para aumentar su renta. El VAR también tuvo su minuto de gloria en este partido, pues se encargó de señalizar dos fueras de juego, uno en un gol anotado nuevamente por Diogo Jota y otro en un gol anotado por Luis Suárez.

Entonces, el técnico argentino decidió enseñar la bandera blanca con sus cambios, pues decidió priorizar el partido liguero ante el Valencia al realizar unos cambios un tanto diferentes. Entraron Lodi, Herrera, Vrsaljko, Cunha y el debutante Javi Serrano por pesos pesados como João, Suárez, Carrasco, Koke o Correa.

Foto: Atlético de Madrid
Foto: Atlético de Madrid     

A partir de ahí, el partido se convirtió aún más en asedio, a pesar de alguna salida aislada de los rojiblancos, pero la consigna estaba clara: no encajar más goles, pues podían ser claves en el devenir de la clasificación. Y como normalmente, los colchoneros aguantaron al asedio y se fueron con un 2-0 a Madrid, el mal menor viendo en perspectiva el partido y a pesar del titánico esfuerzo de todos los jugadores que fueron de la partida, pues aguantaron casi 60 minutos con un jugador menos y sin encajar gol.

Ahora el camino del Atleti es claro, depende sí mismo para avanzar a octavos, y sus partidos ante el Milan en el Metropolitano el 24 de noviembre, y ante el Porto en Do Dragão el 7 de diciembre, son finales anticipadas en las que el mantra de Luis Aragonés estará más que nunca grabado en la mente: GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR.

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