Puerta grande o enfermeria en Salzburgo
Diego Carlos pugna con un jugador del RB Salzburgo en el partido de ida. -Sevilla FC

El día ha llegado, el Sevilla viaja a Austria para disputar el partido más importante hasta el momento esta temporada donde se jugará ni más ni menos el pase a los octavos de la UEFA Champions League. El conjunto sevillista llega con numerosas bajas de importancia.

Este partido puede marcar un antes y un después tanto en los objetivos de la temporada como económicamente a la hora de los refuerzos en el mercado invernal. La fase de grupos que ha hecho el Sevilla no ha sido la esperada en un grupo que se presumía asequible, pero que se ha ido complicando partido tras partido. Tras la importante victoria en casa ante el Wolfsburgo, el Sevilla salvó una bala para poder llegar con opciones a esta cita trascendental, opciones de poder quedar en cualquier posición del grupo, un todo o nada.

Sin embargo, si por algo se caracteriza el equipo entrenado por Julen Lopetegui es por crecerse en las situaciones más complicadas, esa capacidad de resiliencia que tiene el conjunto sevillista es a prueba de bombas. El RB Salzburgo es un rival complejo que quizás por nombre no sea top mundial, no obstante, no lo pondrá fácil. La victoria del conjunto hispalense en el último partido de LaLiga ante el Villarreal ha llenado de motivación al equipo de cara al encuentro.

A las bajas ya conocidas de Jesús Navas, el marroquí Youssef En-Nesyri, Suso, y la reciente de Lamela que estará alrededor de 4 meses de baja se une el lateral argentino Marcos Acuña que se retiró lesionado en el partido ante el Villarreal, duro golpe para Lopetegui, ya que se trata de un fijo que además venía mostrando un nivel superlativo en los últimos encuentros. Debido a la cantidad de bajas, el preparador vasco ha tenido que completar la convocatoria con varios jugadores del filial. Se trata de una final, un partido complicado para el Sevilla, pero cuenta con la ventaja de no ser un equipo nuevo en este tipo de situaciones, al contrario, se crece cuando más se le requiere, serán 90 minutos de lucha, la lucha de un equipo que quiere seguir entre los más grandes de Europa.

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