El paraíso canario
Una carrera sobre el asfalto donde participan tres participantes | Foto: José Minguillón

Muchos aficionados a las carreras de caballos pueden observar durante unos tres o cuatro años caballos que compiten en los hipódromos semana tras semana. Aunque no es frecuente hacerse la siguiente pregunta. ¿Dónde van los caballos después de competir en los hipódromos? Algunos pocos campeones pasan a la yeguada como sementales y otras muchas yeguas pasan a su nueva faceta de criar los futuros campeones y campeonas del turf. ¿Pero qué pasa con el resto de caballos que han tenido alguna lesión o no valen para la cría? Pues muchos de esos caballos encuentran su sitio en un lugar inmejorable como son las Islas Canarias.

La razón del porqué llegan a alguna de las islas del archipiélago canario está en las carreras de caballos tradicionales que se disputan sobre el asfalto de la carretera. Varios caballos cuando tienen lesiones, sobre todo, de tendones o cuando ya no valen para correr en el hipódromo por varias razones, son comprados por propietarios canarios para correr en las islas. Y es que el nivel de compras los últimos años ha subido en las carreras sobre el asfalto, ya que, en las conocidas subastas de entrenamiento de Tattersalls celebradas en Inglaterra, muchos propietarios canarios compran caballos para competir sobre el asfalto. Esto trae dos cosas, cada vez más nivel de los caballos y más cantidad de propietarios.

Estas carreras de caballos tradicionales tienen varios años de historia. Se vienen disputando estas carreras desde tiempos en los cuales aún no había carreteras en las islas. Por aquel entonces se corrían en caminos de tierra que solían unir varios pueblos de las islas hasta que años después se asfaltaron las carreteras. Sobre todo, está arraigado en las islas de La Palma, Tenerife y Gran Canaria, y algo en la isla de Hierro. Cuando se celebran las fiestas populares en los diferentes pueblos de las islas es habitual que uno de los actos estrellas de los mismos sean este tipo de carreras. Un espectáculo ecuestre que reúne a miles de personas en las calles.

Unas carreras, que a pesar de ser muchas veces parte de un programa de fiestas, cuentan con un reglamento específico que regulan este tipo de eventos. Un reglamento que está disponible en la página web de la Federación Canaria de Hípica. Según este reglamento existe un máximo de fustazos, que es de cinco; hay jueces oficiales; hay obligaciones para cumplir por parte de profesionales y caballos; existe una señalización especifica o sanciones por incumplimiento del reglamento. Y por encima de todo al caballo se le reconoce como soberano. Veterinarios y jueces oficiales antes de las carreras revisan el estado de salud de los caballos participantes, los herrajes y demás cosas. Incluso, cuando los dos o tres caballos que suelen participar cada vez que hay una carrera tienen una ambulancia por detrás para solucionar cualquier problema que pueda surgir durante el recorrido. Por lo cual, si ven algo raro que pueda dañar a los caballos no les permiten que participen en la carrera.

También en esas ambulancias o furgonetas van los jueces oficiales para observar cualquier infracción durante la carrera. Y es muy habitual poder ver vídeos de las carreras desde esos vehículos a una gran calidad de detalle. Todo ello está reconocido en el reglamento anteriormente mencionado, que está respaldado por la Federación Canaria de Hípica y la Real Federación Española de Hípica.

Los veterinarios y los jueces observando a los caballos antes de la carrera | Foto: José Minguilón
Los veterinarios y los jueces observando a los caballos antes de la carrera | Foto: José Minguillón

El camino inverso

Como se ha mencionado anteriormente la mayoría de caballos vienen de correr de hipódromos de Inglaterra o la península y se quedan allí en su particular segunda oportunidad, pero no siempre es así. Ejemplo de ello es el conocido caballo Shumookh. Este magnífico caballo tiene una historia desconocida por muchos, puesto que antes de coronarse como uno de los mejores caballos de su época corrió en el asfalto de Canarias. Este caballo castrado fue comprado por la cuadra Dos Tumbos en la subasta de caballos de entrenamiento de otoño de Tattersalls (Inglaterra) el año 2007 por 9.000 guineas.

El hijo de Mujahid corrió durante varios meses sobre el asfalto y durante ese tiempo destacó por su calidad. Visto esta situación dio el salto a las pistas de hierba de la península. En Madrid consiguió ganar el Gran Premio de la Hispanidad sobre 1.600 metros; fue segundo, tercero y cuarto del Gran Premio Claudio Carudel y además de cosechar otras victorias en la Zarzuela. Mientras tanto, en Donostia, ganó el Gran Premio Gobierno Vasco sobre 1.600 metros, tres días después de correr la Copa de Oro de San Sebastián y en otra edición fue segundo de la Copa de Oro sobre 2.400 metros. Excelente e incombustible caballo, sin duda fueron memorables sus carreras en punta en carreras de velocidad o distancia. Parte de su secreto pudo estar sobre las carreteras en carretera haciendo un caballo más resistente.

Otros muchos caballos también han trazado el mismo camino, caballos de la cuadra Dos Tumbos, Derek (Refuse to Bend), Irreversible (Diktat) y Great Orator (Bahri); caballos de la cuadra Tinerfe, Cape Samba (Cape Cross) y Rayo Negro (Shinko Forest) o caballos de la cuadra Soñador como Peruvian Queen (Caradak) entre otros.

El público llena las calles viendo una de las carreras  | Foto: Isidro Felipe Acosta
El público llena las calles viendo una de las carreras | Foto: Isidro Felipe Acosta

Estadísticas 2017

Pese a no tener una base de datos importante, en todo Canarias hay varios caballos purasangre distribuidos en las siete islas. Entre los caballos que han destacado por victorias durante todo el año, nos vienen a la cabeza viejos conocidos de las pistas como Muñeca Brava (Noverre), Saro (Holy Roman Emperor), Barbillon (Halling), Mersad (Shamardal), Boy Wonder (Compton Place), Rock Quilaada (Fastner Rock) o Team Jauja (Peintre Celebre). Sobre todo, estos han destacado en las carreras disputadas en Gran Canaria y Tenerife en las diferentes ligas internas y carreras disputadas.

Además, este año 2017 se ha celebrado el primer campeonato insular en la isla de La Palma organizado por La Palma Ecuestre. Una liga que ha tenido todo tipo de controles como el de antidopaje y de veterinarios entre otros. Esta competición se ha divido en dos modalidades: campeonato de velocidad y campeonato de distancia, con 3.000€ para el ganador. Los caballos que hemos podido presenciar en este campeonato han sido Azilian (Azamour), Avante (Shamardal), Lisselan Missile (Honor Glide), Pat the Bunny (Dyhim Diamond), Limdaraja (Halling), Mou the Special (Refuse to Bend) o Pai Pai (Baptize). De este grupo de caballos destacan Pat the Bunny (Cuadra Las Calabazas) y Mou the Special (Cuadra Dos Tumbos), ya que han sido los vencedores del campeonato de distancia y de velocidad, respectivamente. Segundos fueron Limdaraja, en distancia, y Pai Pai, en velocidad. Según la organización ya están preparando la segunda edición de la competición y esperan que el público siga respondiendo tanto como hasta ahora, con un nivel de participantes cada vez más alto.

Con todo esto es visible que, en algunos casos, los caballos que en el hipódromo fueron de un nivel modesto en el asfalto corren a un gran nivel. Por consiguiente, se ha demostrado que el asfalto endurece bastante a los caballos con problemas de tendón, lesión muy habitual en los purasangres, y que tienen una segunda oportunidad en las islas. Esto todo deja a un lado el dicho de que correr en el asfalto es malo para los caballos, puesto que utilizan herrajes y preparación especial para correr.

Albret (Izquierda) y Zebed (Derecha) | Foto: Jorge Luis de la Cruz
Albret (Izquierda) y Zebed (Derecha) | Foto: Jorge Luis de la Cruz

Conclusiones

Por último, es de valorar enormemente el esfuerzo que hacen los profesionales canarios por ver correr a sus caballos en los hipódromos de la península, ya que solo el transporte en barco cuesta mínimo 1.000€ por caballo. Por desgracia, el hipódromo de Gran Canaria está cerrado y los últimos años se han corrido pocas carreras y muy irregularmente. Los aficionados desean que en el futuro se recupere su actividad. Pero mientras, la alternativa perfecta para tanta afición es la de correr en el asfalto, acto que habría que destacar muchísimo más por parte del resto de España. En Canarias, por suerte, estas carreras tradicionales por parte del gobierno de los distintos cabildos y distintos patrocinadores consiguen varias ayudas, pero no son suficientes. Sería necesario e imprescindible más ayuda en el tema de transporte sobre todo desde la península a las islas y viceversa. Sin duda ayudaría a expandir más la afición canaria en el resto de territorios, ya que, a afición por los caballos pocos les ganan a los canarios.

Por esto y más, no es de extrañar que en el resto de España y fuera del mismo haya tantos profesionales canarios y todos, como no, de gran nivel. Queda claro que las Islas Canarias no son solo un paraíso para las personas, también lo es para muchísimos caballos de carreras que gracias a este tipo de carreras consiguen su segunda oportunidad en una tierra idílica.

Otra carrera sobre asfalto lleno de público subiendo una cuesta | Foto: José Minguillón
Otra carrera sobre asfalto lleno de público subiendo una cuesta | Foto: José Minguillón
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