Tendremos clásico en la final: El Real Madrid no falló ante Iberostar Tenerife
Foto: Real Madrid

El Real Madrid no falló a su cita con la final de la Supercopa Endesa 2020, y tras derrotar a Iberostar Tenerife por 79-92, se aseguró el pase al partido por el título, donde le espera el FC Barcelona, que supo solventar su compromiso ante el vigente campeón de la Liga, el TD Systems Baskonia. El equipo de Pablo Laso se basó en una gran defensa sobre la dupla Huertas-Shermadini y el acierto de sus jugadores exteriores, en especial un inspiradísimo Rudy Fernández con 5 triples muy importantes.

El Real Madrid comienza dominando desde la defensa

El vigente campeón de la Supercopa saltó al parqué del Santiago Martín dispuesto a presentar su candidatura a revalidar el título. Desde el inicio, el ritmo impuesto por el conjunto merengue fue muy alto sobre todo en defensa, donde provocaron múltiples pérdidas de Iberostar Tenerife. En ataque, con Campazzo a los mandos y Abalde y Deck asumiendo los galones, el juego fluía y el combinado madrileño se iba escapando en el marcador (6-15).

Los canarios, sin encontrar a su referencia Giorgi Shermadini, muy incómodo todo el partido ante la defensa de Walter Tavares que le anuló por completo, no conseguían arrancar la maquinaria y solo conseguían sumar desde la línea de personal.

La entrada de Marcelinho Huertas al partido sirvió de acicate para mejorar las prestaciones de los tinerfeños pero siempre con los blancos por delante, 18-23 al término del primer cuarto.

El segundo cuarto fue un auténtico intercambio de golpes entre ambos equipos, con los pupilos de Pablo Laso apretando para intentar abrir brecha en el electrónico, pero con los de Vidorreta aguantando el envite de su rival. Los blancos daban una marcha más en defensa y encontraban a Randolph en ataque buscando escaparse en el marcador, llegando a rentas de 9 puntos tras un triple de Rudy Fernández.

Pero los aurinegros no se dejaban ir y con la vuelta a la cancha de Fitipaldo con dos triples consecutivos, lograban acercarse a solo 4 puntos de su rival, aunque los madrileños, tirando del inagotable talento de Abalde y Gaby Deck, establecían la ventaja de los suyos tras la primera parte (42-48). Amenazando con la escapada pero sujetados de momento por los hombres de Vidorreta.

Facu Campazzo se marcha de Marcelinho Huertas. Foto: Real Madrid
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El Madrid pisa el acelerador

Cumpliendo su condición de gran equipo y como seña de identidad de su entrenador Pablo Laso, el conjunto blanco salió del vestuario dispuesto a marcar distancias y hacerse con el control del choque. Con una gran defensa en la línea de pase y cerrando los caminos a Shermadini nada más recibir, anulando por completo al georgiano.

Además, el último MVP de la Supercopa y uno de los nombres del verano, aunque no precisamente por su vinculación con el Real Madrid, Facu Campazzo destapaba el tarro de las esencias con un triple y varias asistencias para sus compañeros, poniendo negro sobre blanco su importancia en el equipo merengue. Con el argentino a los mandos, este Real Madrid puede aspirar a muchas cosas grandes.

Fran Guerra se erigía en el líder de los canarios, asumiendo el papel protagonista que no acababa de ejercer Shermadini y con sus continuaciones y su acierto en el triple, el tinerfeño conseguía acercar a su equipo en el electrónico. Pero el Real Madrid ya había prendido la mecha y pese a la aportación del pívot y de hombres como Sulejmanovic, ya era muy difícil parar a la maquinaria blanca (79-90).

Sentencia con la firma de Rudy

Pese a lo apretado que parecía el marcador al término del tercer cuarto, lo cierto es que las sensaciones en el parqué eran muy distintas. El conjunto blanco parecía el de las mejores citas, consiguiendo sumar a la causa a todos sus hombres y maniatando a las figuras del equipo canario, que no acababa de encontrar su mejor versión y recordó por momentos al Iberostar Tenerife de la Fase Final, una imagen que deben intentar no repetir en esta temporada.

Con todo y con eso, los madrileños no acababan de escaparse en el marcador pese a los aciertos de Rudy Fernández desde más allá del perímetro y los aurinegros parecían seguir vivos en el partido, aunque sin la capacidad de darle la vuelta a la situación. Shermadini no lograba imponerse a Tavares y demostrar su gran calidad en el poste bajo, y así era muy difícil soñar con la remontada. Al final, el talento y el saber ganar de los hombres de Pablo Laso, puso la rúbrica al encuentro y selló su pase a la final.

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