Quagliarella, contra sus límites
Quagliarella celebrando un gol | Sampdoria.com


Fabio Quagliarella, a sus casi 35 años - lo cumple el 31 de enero- , puede hacer sentir a algún lector un poco más mayor, ya que no hace tanto, rompía redes junto a Di Natale en Udinese. Diez años han pasado de todo aquello, pero a la vez que pasa el tiempo, nos recuerda que la edad es solo un número.

Su rendimiento de esta campaña está siendo espectacular, y lejos de estar en el ocaso de su carrera, ha superado su récord de goles en Serie A hasta el momento, fijado en 14 con Udinese en la 2008-2009, a día de hoy, ya suma 16 y no parece que se vaya a detener -podría renovar-.

Empezó en las categorías inferiores del Torino, y no tuvo unos inicios fáciles. Se inició en lo más bajo y encadenó cesiones, hasta que en Chieti, Serie C, logró destaparse como goleador al anotar 17 goles, récord personal de goles en su carrera. Estos números le valieron para tener por fin su oportunidad en el Torino, ya en Serie B. Tras no lograr el ascenso a Serie A, se marcha a Udinese, pero sigue su periplo de cesiones.

Debutó en Serie A con el Ascoli en la 2005-2006. Pese a tener unos números discretos, coge bastante protagonismo en un equipo que se salva de forma bastante holgada, sumando una gran cantidad de minutos, pero no es hasta la temporada siguiente, cuando es vendido a la Sampdoria, en la que anota 13 goles, cuando de verdad empieza a sonar el nombre de Fabio Quagliarella en toda Italia.

En Udinese es cuando Quagliarella de verdad explota por completo, llega de nuevo, recomprado desde la Sampdoria, para suplir a Iaquinta, el delantero sensación de Italia, que se marcha a la Juve. Forma un tridente mortal con Pepe y Di Natale que estuvo cerca de hacer historia en Europa, llegando a cuartos de final de la UEFA. Aquel tridente fue además parte del equipo nacional de Italia, haciendo una especie de crítica social de jugadores obreros, que sin ser grandes estrellas, llegaron a lo más alto.

Tras dos magnificas temporadas en las que superó en goles a su estrella Di Natale, le llega la oportunidad de volver a casa, a Nápoles, donde viviría un autentico infierno en la faceta extra-deportiva.

En su primer y único año en Nápoles, fue acusado de pedófilo y recibió constantes amenazas anónimas. El escándalo provocó su marcha a la Juve y la furia de la afición, que no le perdonó su infidelidad, pero detrás de todo aquello había mucho más de lo que parecía. Finalmente se destapó la verdad tras cinco años, un policíaa de Napoli con el cual Fabio tuvo una gran amistad, fue el responsable de todo aquello.

La imagen del jugador estaba a salvo ya en Turín, donde sufrió una lesión de rodilla que le tuvo en el dique seco media temporada, pero al recuperarse, seguía a lo suyo, marcar goles en una Juve en reconstrucción, pero que de la mano de Conte, empezaba a crecer. De esta forma, logró levantar tres scudetti consecutivos y disputó la Champions antes de volver a partir cuatro años más tarde -su mayor estada en un club- , esta vez al Torino, donde se fogueó como futbolista. Por fin podría debutar con el club en Serie A, algo que no pudo hacer en sus inicios por la mala situación que atravesaba el club. No se iba demasiado lejos, y sus goles tampoco.

En su segunda etapa en el Toro, cuaja una gran primera temporada con el equipo en Europa league, logrando anotar esa campaña 17 goles en todas las competiciones, sin embargo una temporada después, baja enteros en sus números y en presencias por la explosión de Belotti, además de la vuelta de Immobile en forma de cesión.

El destino le vuelve a llevar a Genova al finalizar la temporada, a la Sampdoria, donde empezó todo, y al bueno de Fabio, se le siguen cayendo los goles en su ya tercera temporada en su segunda etapa en el club. El equipo ocupa puestos de Europa League y Giampaolo lo mima, sabe lo que tiene y que debe cuidarlo, dosificar su físico. Sigue batiendo récords junto a sus compañeros y formando sociedades ilimitadas, en esta ocasión con Gaston Ramirez, con el cual anotó tres goles recibiendo tres asistencias suyas en el encuentro que les enfrentó a la Fiorentina, algo inédito en 10 años. Pero su alegría y su juego se complementa con cualquiera, ya lo hace con Duvan Zapata y con kownacki, la joven promesa polaca del club genovés.

Y es que todo el mundo querría tener un compañero como Fabio, Di Natale ya reconoció que cuando Pozzo le pedía un fichaje, siempre le respondía Quagliarella.

Fabio sigue siendo el de siempre, perfora redes con su cañón diestro desde cerca, desde lejos y desde no creíamos que un balón podría entrar. Sigue pelando ante el paso del tiempo y ante todo lo que pueda llevar la etiqueta de imposible. Disfrutemos de Fabio.

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