Homenaje a Wenger: amor y odio con la afición 'Gunner'
Fotomontaje: Aitor Sánchez-Rey Larrea (VAVEL.com)

Si se le preguntara a un matrimonio que cumple 22 años decasados qué tal les va o qué tal les ha ido, seguro que dirían: “Pues muy bien, aunque es cierto que a veces hemos tenido nuestras cosillas, son muchos años”.

Pues bien, este caso no iba a ser menos. Wenger llegó a Londres en octubre de 1996, y desde entonces no se ha movido del banquillo. Toda una historia, toda una vida ligada al banquillo del Arsenal. Una primera impresión al saber que son 22 los años que ha estado dirigiendo a un equipo es de asombro, de respeto y de admiración. Es lo que significa Wenger en el mundo del fútbol. Respeto y admiración. Conseguir permanecer en un mismo banquillo durante tantos años, en el mundo del fútbol es algo insólito, sólo al alcance de Sir Alex Ferguson, quien estuvo 27 años en el banquillo del Manchester United.

La Premier League que hoy en día se conoce no sería lo mismo si no fuese gracias a estos dos señores, a estos dos entrenadores. Fueron los grandes revolucionarios del fútbol inglés. Un fútbol inglés que a principio de los años 90 estaba más estancado que una tubería llena de pelos. No había dios que fuese capaz de tragarse el fútbol inglés de aquel entonces. Después de los éxitos del Liverpool y Nottingham Forest en los años 70, el football se empezó a desvanecer. Fueron entonces estos dos héroes, uno venido desde Escocia y otro desde Francia (aunque viniese directamente desde Japón), los que lograron modernizar y darle un nuevo aire fresco al fútbol inglés, permitiéndole evolucionar.

Fue con esto con lo que el técnico aquí protagonista, llegó al Arsenal y trató de cambiarlo por completo. De un equipo desubicado en el mapa del fútbol, a darle una voz, un juego celestial que acabó por enamorar, sobre todo, a los aficionados de Highbury. El mítico estadio fue el escenario en el que Wenger comenzaría a realizar sus primeras hazañas memorables. No tardaría en lograr sus primeros éxitos deportivos en forma de títulos ya que, en 1998, apenas dos años desde su llegada, ya consiguió lo que sería su primer doblete. Consiguiendo la Premier League y la FA Cup y, a posteriori, la Community Shield.

Pancarta en el Emirates sobre lo que ha significado el juego de Wenger todos estos años. Fuente: Getty Images

No obstante, y tras un duro trabajo de cambio de plantilla, cuatro años después volvería a conseguir su segundo doblete, logrando de nuevo Premier y FA Cup. Wenger se estaba convirtiendo en todo un ídolo para la afición Gunner. Tanto por su estilo de juego como por la filosofía que estaba implantando. Su fórmula estaba siendo diseñada a base de buen juego, de toque asociativo compuesto por muchas y buenas jóvenes promesas sin llegar a la mayoría de edad para así construir a largo plazo un futuro prometedor con ellos y no despilfarrar dinero en estrellas. El apostar por jugadores de apenas 16-17 años también le supondría burlas o insultos por parte de aficiones como la del United, que no tardaron en tacharle de pedófilo, cosa con la que Ferguson tuvo que salir y hacer callar a esos aficionados ante tal despropósito.

El Arsenal de Los Invencibles

Pero el punto más álgido no llegaría hasta 2004. Un año inolvidable para cualquier hincha del Arsenal, y del mundo del fútbol. El Arsenal de Wenger volvió a conseguir su tercera -y última- Premier League sin perder ni un sólo partido. Una plantilla que destacaría y que acabaría siendo reconocida como el Arsenal de Los Invencibles. El jolgorio de Highbury se hacía notar, cosa que les hizo estar en una nube constante de emoción fulgurante ante tanto éxito en tan poco tiempo. Un sueño del que nunca querían despertarse. Ante tal capacidad, los aficionados entusiasmados y felices por cómo les iban las cosas, querían más, querían aspirar a más. Querían conquistar Europa. Asignatura pendiente históricamente.

Sería en 2006 cuando rozaron el cielo. Tras eliminar a equipos como Real Madrid, Juventus y Villareal, llegarían a su primera final de la Champions. Era hora de demostrar y culminar una época dorada. Desgraciadamente, acabarían cayendo derrotados por 2-1 frente al Barcelona. El sueño se truncó.

Muchos dicen que, desde entonces, nada ha sido igual. Con esta derrota en la final de la Champions y con el cambio al Emirates Stadium en la temporada siguiente, la suerte les dio un portazo y les dio de lado. Desde entonces permanecerían ocho años sin conseguir un título. Tiempo más que suficiente para que el aficionado Gunner olvidase lo logrado en el pasado, y pensar en un cambio de aires. Los detractores de Wenger empezaron a salir, y en estampida. La relación Wenger-afición empezó a marchitarse.

El Arsenal se había convertido en un equipo importante en Inglaterra y a dar coletazos en Europa, y eso hizo que el aficionado Gunner no perdonase a Wenger y a sus dirigentes estar ocho años en el dique seco. Ocho años que han dado para mucho, tanto para defenderle y seguir confiando en él, como para no perdonarle y pensar en un nuevo sustituto.

Pancarta vista en el Emirates donde el aficionado ya había perdido la paciencia. Fuente: Getty Images.

Lo cierto es que el fútbol actual vive de los éxitos, y en este caso el Arsenal había dejado de vivir de ello. En todo este tiempo, Wenger siempre se ha mantenido cauto y con la cabeza bien alta. Con sangre fría, y cuando muchos empezaron a presionar para que se fuera del banquillo, fue cuando mejor aguantó el tirón. Siempre ha reconocido que nunca ha merecido tantas críticas ni tantos halagos. Y esto hizo que, con la gran presión que estaba sufriendo, terminase consiguiendo tres FA Cup y tres Community Shield más en los últimos años. Esto acabó siendo puro maquillaje para su palmarés y para el corazón del aficionado, ya que, sumado a que lo máximo que aspiraba en la Premier era a quedar en cuarta posición, el aficionado no le perdonaría más. Estaba sentenciado.

Esto también puede venir dado por un notable rejuvenecimiento de la afición. Por parte de muchos, el éxito del pasado fue lo bastante grande e importante que, mirado desde la melancolía, les era imposible no perdonar, no confiar, pero para otros muchos jóvenes, que sólo han vivido la etapa de no conseguir nada, ha sido una burla continua en las calles por su característico y jocoso cuarto puesto en los últimos años. Era hora de cambiar. La relación amor-odio de la afición con Wenger había llegado a su fin, y hace apenas un mes, el mismo Arsène anunciaría su marcha tras el fin de la temporada.

El aficionado "gunner" muestra una buena manera de darle las gracias. Fuente: Arsenal.com.

Tras 17 títulos en 22 años, Arsène Wenger dice adiós. Un adiós tan doloroso como necesario. Llegó la hora de honrarle y darle las gracias por todo lo logrado, por todo lo sufrido, por todo el compromiso. Y así ha sido. El último mes ha sido una constante de homenajes por cada visita al campo rival, y en el Emites, no iba a ser menos. El final del cuento había llegado. Será difícil de asimilar para muchos. El Arsenal ha comenzado una nueva era.

Wenger despidiéndose del Emirates y sus aficionados. Fuente: Arsenal.com

A continuación el resto de apartados que componen este serial:

Homenaje a Wenger

Homenaje a Wenger: Arsène… ¿Quién?

Homenaje a Wenger: un lustro fastuoso, renovación y títulos

Homenaje a Wenger: un relevo en medio de la sequía

Homenaje a Wenger: un final con más sombras que luces

Homenaje a Wenger: la Premier League, una montaña de arena

Homenaje a Wenger: invencibles, únicos e irrepetibles

Homenaje a Wenger: un imborrable legado copero

Homenaje a Wenger: Europa, su asignatura pendiente

Homenaje a Wenger: lo que pudo ser y no fue en Europa

Homenaje a Wenger: el estilo no se negocia

Homenaje a Wenger: mucho más que un entrenador

VAVEL Logo