Homenaje a Wenger: la Premier League, una montaña de arena
Fotomontaje: Aitor Sánchez-Rey Larrea (VAVEL.com)

Frágil. Quebradiza. Inconsistente. Siempre en el hilo. En el borde entre el bien y el mal. Pisando con pies de plomo. Haciendo una montaña de arena. Así ha sido la relación entre Wenger y la Premier League, ese torneo que él mismo ayudó a desarrollar desde su llegada al Arsenal en 1996. 22 años después y como suele ser habitual, por desgracia, en el fútbol de hoy en día, solo queda el presente. El aquí y ahora. Y ahí se ha caído la construcción de un técnico que, sin embargo, ha tenido que sobreponerse a innumerables cambios en sus rivales que buscaban, simplemente, una solución ante la escalada del Arsenal.

Wenger tuvo que hacer frente al Manchester United de Ferguson, y al de la irrupción de Cristiano Ronaldo. Al auge de un Chelsea liderado, primero, por José Mourinho, segundo, por Carlo Ancelotti y, tercero, por Antonio Conte. También tuvo que sobreponerse al Manchester City del gol de Agüero en el último minuto. Y al de Pellegrini. Y al de Guardiola. Wenger fue testigo del campeón más inesperado, de ese que se coló un poquito en el corazón de todos los aficionados a este deporte. El francés vio como un desconocido Leicester se alzaba con el título a final de temporada y le robaba su última oportunidad de estar en lo más alto. Wenger también es por lo que ha resistido, aunque haya habido un día en el que la montaña de arena se le haya derrumbado.

Un éxito inmediato

Aunque Arsène Wenger llega al Arsenal en 1996, todo comienza un año antes. El conjunto Gunner queda 5º en la Premier League y, por lo tanto, se ve obligado a jugar la ronda previa de la extinta UEFA ante el Borussia Mönchengladbach. Es ahí donde comienza una etapa que se extendería 22 años. Esos dos partidos ante los alemanes provocan la destitución de dos técnicos, predecesores del francés. El primero es Stewart Houston que, a pesar de comenzar la liga con dos victorias, dos empates y una derrota, no logra sobreponerse a la derrota por 2-3 en casa en la ronda previa. Tras él llega Pat Rice, que lidera al conjunto en cuatro partidos, tres de liga, los cuales gana todos, y una vuelta de la UEFA que acaba con 3-2 en el luminoso y con el Arsenal fuera de la competición europea. Había que tomar una decisión. Había que llamar a Arsène Wenger.

Wenger debutó el 12 de octubre de 1996 en Premier League ante el Blackburn Rovers en Ewood Park

Así pues, el 12 de octubre de 1996 el francés se pone a los mandos del cuadro Gunner por primera vez. A partir de ahí, una sucesión de acontecimientos que terminan en lo que se conoce hoy en día. Una historia competitiva más o menos lustrosa pero un personaje que trasciende la zona técnica. Wenger es más que un entrenador y pronto lo demuestra en Londres. Recogiendo al equipo tercero en la Premier League, consigue su primer triunfo en su debut ante el Blackburn Rovers en Ewook Park. Ian Wright hace el primer tanto de la era Wenger, un jugador que, a la postre, resultaría clave durante el curso. Finalmente, el Arsenal acaba tercero, a siete puntos del Manchester United. Las cuatro derrotas en casa en 15 partidos suponen el mayor porcentaje (27 %) de encuentros perdidos por el conjunto londinense con Wenger al mando.

Primera alineación de Wenger en el Arsenal
Primera alineación de Wenger en el Arsenal

Su andadura al frente del equipo no comenzaba tan bien como desearía, pero solo un curso más tarde dio la razón a aquellos que apostaron por él. Poco tardó en llegar su primer título, pues el curso 97/87 finaliza con el Arsenal en lo más alto de la clasificación. A pesar de estar solamente nueve jornadas como líder, el conjunto Gunner se impone al Manchester United, que lideró la tabla durante 22 fechas. Un tramo importante que les llevó a estar sin perder desde la jornada 19 hasta la 37 fue clave. 18 partidos en los que se sumaron quince victorias, diez de ellas de manera consecutiva, y tres empates. En definitiva, un rush final que le permitió aventajar a los Red Devils en un punto.

A partir de ahí, tres años de sequía en los que hay un nombre propio: Sir Alex Ferguson. El escocés logra tres campeonatos consecutivos, abriendo un conflicto con Arsène Wenger que será recordado para siempre en el mundo del fútbol. Dos mentes brillantes frente a frente en una competición inglesa que extrapolaban su disputa a lo colectivo. El Manchester United tenía que ser batido por el Arsenal. El Arsenal era la diana del Manchester United. Con estos ingredientes, la temporada 98/99 fue bastante dañina para los Gunner. Pese a llegar líderes a la jornada 36, tras haber conseguido otro buen tramo en el que no perdían desde la jornada 18, la escasez de goles marcó su debacle final. Este es el curso con menos goles en liga del conjunto londinense, pues apenas vieron 76, 59 a favor y apenas 17 en contra. Una media de 2,00 goles por encuentro que habla de la excelente rentabilidad que sacaban a cualquier tanto los de Wenger.

Esta sequía anotadora tuvo su contrapunto un año más tarde en las filas de los Red Devils. De nuevo en lo más alto, el Manchester United impuso un ritmo goleador imposible para el resto de equipos. 97 tantos a favor en 38 duelos dejaron una media de 2,55 goles por partido. En el otro lado, el Arsenal pasaba sin pena ni gloria por una temporada en la que volvieron a ser segundos, eso sí, a dieciocho unidades del primer puesto. Tocaba esperar a la siguiente campaña para ver si, de nuevo, se invertían los papeles, pero la ley mancuniana proseguía. De nuevo siendo el conjunto que más goles conseguía, con 79, el de Ferguson mejoró en defensa, siendo el menos goleado de Inglaterra. A los Gunners solo les quedaba sentirse orgullosos de seguir la estela de un verdadero cometa. Un equipo que marcó una época.

En las temporadas 2001/2002 y 2003/2004 el Arsenal no perdió fuera de casa. En ambas fue campeón

Etapa que finalizó un año después dando paso a una alternancia en el primer puesto de la clasificación. Ya en 2001, el Arsenal vuelve a subirse a lo más alto del podio en lo que fue un preludio de su año más recordado en la Premier League. Consiguieron el mayor número de victorias, con 26, y apenas perdieron tres partidos, eso sí, todos ellos en casa. Fue como visitante donde los Gunners impusieron su ley. Catorce victorias y cinco empates fueron los resultados de los 19 duelos ante las aficiones rivales. Unas hinchadas que, por otro lado, apenas pudieron celebrar once tantos de sus respectivos equipos, pues el Arsenal fue sólido en defensa, encajando la cifra más baja de anotaciones fuera con Wenger al mando. Además, otro tramo importante fue determinante, el que le llevó al equipo londinense a estar sin perder desde la jornada 17 hasta el final. 19 partidos que se resumieron en 17 victorias y dos empates. 87 puntos, segunda máxima puntuación en la etapa de Wenger, y un anotador destacado, Thierry Henry, que consiguió 24 dianas.

Henry posa con el trofeo de máximo goleador | Fotografía: Arsenal
Henry posa con el trofeo de máximo goleador | Fotografía: Arsenal

Todo era color de rosas en la zona roja de Londres, pero pronto se acabarían las buenas noticias. El Manchester United volvía por sus fueros y se alzaba en lo más alto de la tabla con una remontada espectacular. A pesar de liderar la clasificación desde la jornada 14, el Arsenal empató ante el Aston Villa y el Manchester United para perder ese primer puesto en beneficio de los Red Devils, que no fallaron y, apoyados en Ruud van Nistelrooy, máximo goleador, conseguían su cuarta liga en los últimos cinco años. Dato memorable donde los haya, de la misma forma que es de elogiar la actitud de un Arsenal que es el único equipo capaz de seguir el ritmo de un conjunto casi perfecto.

Y como todo esfuerzo tiene su recompensa, la del Arsenal llegó en forma de liga en 2004. Pero no fue una liga cualquiera, fue la liga de Los Invencibles. El conjunto Gunner logró terminar la temporada con 26 victorias, doce empates y cero derrotas, algo que no había logrado nadie antes en el formato Premier League y que hay que remontarse hasta 1889 para verlo en la historia del Preston Nord End. Además, los datos no se quedan ahí. Con noventa puntos, es la máxima puntuación de la etapa de Wenger en el banquillo Gunner, además de ser el equipo que más goles anota, 73, y el que menos encaja, 26. Una liga casi perfecta, pues fueron líderes en 26 de las 38 jornadas, que tuvo su momento culmen con el trofeo a máximo goleador de Thierry Henry, que consiguió treinta dianas.

El listón estaba muy alto y ahí es donde aparece otro nombre propio: José Mourinho. El luso es, posiblemente, el técnico que más se crece ante las adversidades. El Real Madrid confió en él para acabar con la hegemonía del FC Barcelona de Pep Guardiola y el Chelsea hizo lo mismo para intentar tapar el reciente éxito de su rival ciudadano, el Arsenal. A los mandos, el portugués consiguió su objetivo, dejar a los Blues en lo más alto gracias, en gran parte, a su gran defensa. Encajar apenas 15 tantos fue determinante para un equipo que aventajó a los Gunners en doce puntos. Ni siquiera haber sido la temporada con más goles a favor en liga para el Arsenal en la era de Wenger, con 87 tantos, fue suficiente. Henry volvió a sobresalir como máximo anotador en el que fue el último subcampeonato de Wenger en una década.

De terceros y cuartos

Poco o nada cambió el curso 2005/2006, o al menos no lo hizo para el Chelsea. La hegemonía de los Blues siguió sin encontrar respuesta en una Premier League que se adjudicaron de manera rotunda. Líderes desde la jornada 3, sí hubo un gran damnificado: el Arsenal. El equipo de Wenger, por primera vez en una temporada completa con él al mando, bajaba del segundo puesto. Fue cuarto y quedó a 24 puntos de los dirigidos por Mourinho. Fue la temporada del cambio, de un cambio que perduró durante nueve temporadas más. Se abrió entonces un ciclo de terceros y cuartos puestos que tuvo, entre medias, un cambio de estadio. Se cerraba para siempre Highbury y se abría el Emirates Stadium. Las duras restricciones económicas, unidas a un cambio generacional en el conjunto Gunner tuvieron su contrapunto en Henry, un jugador que seguía siendo la piedra angular del proyecto.

Durante la estancia de Wenger en el Arsenal, el Manchester United ganó 10 títulos ligueros

Otro campeón incontestable en la 2006/2007, y este con duración en el tiempo. Ferguson volvía a armar un equipo campeón, que lideró la primera de sus tres Premier Leagues consecutivas en 36 de las 38 jornadas. Fueron 21 los puestos de distancia respecto a un Arsenal que empezaba a preocupar. De nuevo cuarto, este curso, junto al 10/11 y al que acaba de finalizar, cuentan con el dudoso honor de ser aquellos en los que menos victorias se han conseguido con Wenger, con apenas 19. Además, llega la figura de Cristiano Ronaldo, un joven portugués que ya dejaba entrever lo que sería en un futuro no muy lejano. De nuevo campeón, el Manchester United sorprende al ser líder en 2008 perdiendo más partidos que Chelsea y Arsenal. De hecho, los Gunners apenas pierden tres, una cifra solo superada por la del Arsenal de Los Invencibles. Un año más tarde, se cerraría este trienio mágico para los Red Devils. De nuevo imbatibles, los de Ferguson cada vez abren más brecha con un Arsenal que está a 18 puntos del primer puesto. Pero hay algo más preocupante, son once las unidades con el tercero, el Chelsea.

El Manchester United levanta el título liguero en 2008 | Fotografía: Premier League
El Manchester United levanta el título liguero en 2008 | Fotografía: Premier League

Un Chelsea que, por otro lado, fue el que acabó con la hegemonía del Manchester United, al menos, de manera temporal. La llegada de Carlo Ancelotti revitalizó un proyecto que aprovechó su gran calidad ofensiva para imponerse al resto de equipos. Drogba, pichichi con 29 tantos, fue determinante en un curso infructuoso para un Arsenal que fue tercero, a once puntos del líder y diez del segundo clasificado. Ese segundo clasificado fue un Manchester United que poco o nada tardó en volver a ganar. Líder indiscutible de la competición en la campaña 2010/2011, aventajó en nueve puntos al segundo y al tercer clasificado, mientras que abrió una brecha de doce con un Arsenal con innumerables problemas para conseguir victorias. Apenas once triunfos sumaron los Gunners en una temporada para el olvido.

Y de un Manchester a otro. Del United al City. Del contrastado al que comenzaba a asomar la cabeza. Y vaya si lo hacía. Todo llegaba igualado a un final de curso que resultó ser memorable. Un gol de Agüero en el último minuto provocó que los Citizens quedaran por encima de los Red Devils en la tabla clasificatoria. Llegaron a la friolera de 89 puntos, cifra inalcanzable para un Arsenal que se tuvo que contentar con 70. No obstante, poco tardarían los de Old Trafford en volver a comandar la tabla. Además, en una ocasión especial. La despedida de Sir Alex Ferguson no pudo terminar de mejor manera, con otra Premier League para sus vitrinas. La parte roja de Mánchester se había acostumbrado a ganar y lo cierto es que lo han hecho por última vez en 2013. Se fue el escocés y nunca más han vuelto a reinar en liga. En aquella ocasión, el Manchester United lidera desde la jornada 13 de forma consecutiva hasta el final. El equipo no tiene rival y aventaja en once puntos al segundo, en catorce al tercero y en dieciséis al cuarto, un Arsenal cada vez más lejos de la gloria.

Con una de las retiradas más importantes en la historia del fútbol se abría un nuevo panorama que a punto estuvo de aprovechar el Liverpool. Los Reds, que no habían asomado la cabeza desde la llegada de Wenger al banquillo Gunner, estuvieron muy cerca de hacerse con el título en la temporada 2013/2014. Solo un resbalón de Gerrard en Stamford Bridge supuso que el Liverpool perdiera la primera plaza en la jornada 36. Luís Suárez fue el máximo anotador de un torneo que, finalmente, recaería en las manos del Manchester City, liderado por Manuel Pellegrini y que alcanzó los 102 goles, apenas uno más que los de Anfield. El Arsenal, que no estuvo demasiado lejos, cerró esta etapa con un nuevo cuarto puesto, el sexto desde 2005.

Coger vuelo para caer más fuerte

Los últimos cuatro años de Wenger en el Arsenal han sido bastante irregulares en lo que a la Premier League se refiere. Un quiero y no puedo constante que tuvo su punto más alto en 2015 y el más bajo en la presente temporada. Antes de ese segundo puesto, tuvo que ver como el retorno de José Mourinho servía para volver a coronar al Chelsea. Con la misma táctica, el portugués volvió a hacer de los Blues el equipo menos goleado, algo que le sirvió para cantar el alirón, prácticamente, en invierno, pues los de Stamford Bridge, salvo en la jornada 2, siempre fueron líderes. Tras ellos, un Manchester City a ocho puntos y un Arsenal a doce.

La temporada 2015/2016 sería la de la gran oportunidad. Era el año marcado en rojo en el calendario Gunner para volver a conquistar el campeonato. Con el desplome de todos los favoritos, el Chelsea acabó décimo, el Liverpool octavo, el Manchester United quinto y el Manchester City cuarto, solo un emergente Tottenham siguió a un Arsenal que no se esperaba a un Leicester en modo estelar. El conjunto de Ranieri sorprendió a propios y extraños realizando una temporada para el recuerdo en la que solo perdieron tres partidos, dos de ellos ante un Arsenal que volvió a consumar un subcampeonato una década después.

Los jugadores del Leicester celebran el título | Fotografía: Premier League
Los jugadores del Leicester celebran el título | Fotografía: Premier League

Después de veinte años consecutivos en posiciones de UEFA Champions League, el Arsenal quedó fuera el pasado año

Sin haber olvidado aún esa oportunidad perdida, llegaba el curso del cambio al Emirates Stadium. A pesar de haber conseguido más puntos que el año anterior, el equipo quedó quinto por primera vez con Wenger a los mandos. Esto suponía perder una plaza de UEFA Champions League, algo que sentó como un jarro de agua fría en la afición Gunner. El Chelsea, de nuevo, fue incontestable y se alzó con una Premier League que lideró desde la jornada 12. Además, esta temporada es la del paso al frente del Tottenham, que queda por encima del Arsenal por primera vez en 22 años. Sin embargo, y cuando todo parecía que no podía empeorar más, llegó la campaña que acaba de finalizar. Varios registros, todos ellos negativos, se han batido. Es el desplome definitivo de un conjunto que no logra superar la sexta plaza consiguiendo, además, la puntuación más baja con Wenger en una temporada completa, en gran parte por las solo cuatro victorias fuera de casa, de nuevo la cifra más baja. Encajan 51 goles, otro registro negativo y que coincide con todos los datos estratosféricos conseguidos por el Manchester City de Pep Guardiola. Nunca antes un Arsenal dirigido por Wenger había quedado a tanta distancia del primer puesto, pero es que son 37 los puntos de diferencia con el conjunto Citizen.

No obstante, sí ha servido esta temporada para algo. Con ella, en el Arsenal se han dado cuenta que necesitan una reestructuración, un cambio que ya había sido solicitado años atrás por los aficionados. El primero en darse cuenta ha sido un Arsène Wenger que, en principio, ha sabido retirarse a tiempo. El francés da un paso a un lado dejando tras de sí un club en una posición sólida y que puede aspirar a mucho más. Llegó, lo cambió y lo transformó todo, y ahora entrega una máquina que puede disfrutar el próximo entrenador. Arsène Wenger será recordado por todos como aquel hombre que llegó pisando fuerte a la Premier League. Como aquel aventurero francés que construyó una montaña de arena que un día se derrumbó.


A continuación el resto de apartados que componen este serial:

Homenaje a Wenger

Homenaje a Wenger: Arsène… ¿Quién?

Homenaje a Wenger: un lustro fastuoso, renovación y títulos

Homenaje a Wenger: un relevo en medio de la sequía

Homenaje a Wenger: un final con más sombras que luces

Homenaje a Wenger: invencibles, únicos e irrepetibles

Homenaje a Wenger: un imborrable legado copero

Homenaje a Wenger: Europa, su asignatura pendiente

Homenaje a Wenger: lo que pudo ser y no fue en Europa

Homenaje a Wenger: el estilo no se negocia

Homenaje a Wenger: amor y odio con la afición Gunner

Homenaje a Wenger: mucho más que un entrenador

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