Empate agridulce para empezar

Con un Montilivi de gala, con las gradas supletorias colocadas en las zonas de gol norte y preferente, con césped nuevo y con muchísima cola de aficionados incluso cuando ya transcurrían los primeros minutos de partido, el estreno del Girona en la máxima categoría estatal no podía defraudar de ninguna manera. Porque el estadio acogería por vez primera un partido de Primera División, un choque en la élite de una de las mejores divisiones del mundo, y porque el rival no era cualquiera: llegaba el Atlético de Madrid dispuesto a hacerse con los primeros tres puntos del campeonato.

Pablo Machín apostó por el mismo once que venció 1 a 0 al Manchester City en el Trofeo Costa Brava el pasado martes y convocó a todos los jugadores cedidos por el City, aunque finalmente solo debutó Kayode. El Atlético llegaba a Catalunya con la imposibilidad de haber fichado durante el verano por la sanción de la FIFA pero con once hombres de muchas garantías para luchar por todo. Filipe Luis, Gameiro, Godín y Thomas se habían quedado en la capital como únicas bajas.

La locura llega en dos minutos

Empezaron los de Machín tocando el primer balón y la primera posesión fue bastante larga, preludio sintomático de lo que se vería durante la primera mitad. Más allá de un par de intervenciones de Iraizoz a balones de Koke a la espalda de la zaga local, el dominio fue claramente gerundense. De hecho, ya lo intentó Stuani desde lejos en un disparo que Oblak atajó por bajo (minuto 8). Dos minutos más tarde lo intentó Aday tras una larga jugada de combinación con un balón que tocó el lateral de la red.

El Atlético de Madrid, que no aterrizó a Montilivi hasta la segunda mitad, protagonizó la primera jugada de peligro a los 14 minutos. Jugada de asociación entre Griezmann y Saúl que este último remató arriba de la portería situada en el fondo sur. De hecho, los del 'Cholo' Simeone se hicieron durante unos instantes con la posesión del balón y el Girona atacó mediante los contragolpes, siempre bien dirigidos por Borja García y Aday

Sin embargo, fue el cuadro catalán el que golpeó dos veces en dos minutos merced al oportunismo del uruguayo Stuani, fichado este verano del Middlesbrough inglés. En el primer tanto, Granell centró desde el pico del área y el ariete remató perfectamente para hacer inútil la estirada de Oblak (min. 22, 1-0). Montilivi rugía con el primer tanto de la historia del club en Primera, pero dos minutos más tarde los 11.511 espectadores citados en el nuevo estadio gerundense enloquecían cuando Stuani volvía a estar en el lugar y momento adecuados para anotar el segundo tras una prolongación desde el segundo palo (2-0, min. 24). 

El doblete del ex del Espanyol sentó como un auténtico jarro de agua fría en la escuadra colchonera, que solo pudo responder mediante un remate en semi fallo de Carrasco que obligó a Iraizoz a estirarse. Con el 2 a 0 se llegó al intermedio, e incluso pudo ser mayor la diferencia si Oblak no hubiera colocado una mano prodigiosa en línea de gol a un remate con la uña de Portu tras una buena jugada de Maffeo (42'). Simeone debería cambiar muchas cosas tras el descanso tras lo acontecido en los primeros 45 minutos.

Empata el Atleti

Como era de esperar, el conjunto madrileño salió en la segunda mitad con otro aire distinto de lo vivido en el primer tiempo. Griezmann tuvo la ocasión más clara de los suyos cuando remató de chilena un balón atrás de la zaga gerundense y a punto estuvo de anotar el primero del equipo que en Montilivi vestía de amarillo (50'). Respondieron los de Machín con un cabezazo de Muniesa a la salida de un córner que atajó Oblak.

Simeone buscó la reacción de los suyos con la entrada de Correa por Juanfran, que no disputó su mejor partido con la elástica del Atleti. Sin embargo, los colchoneros tendrían un revés en el minuto 66. Griezmann aprovechó un malentendido entre Bernardo e Iraizoz y cayó dentro del área ante el ex portero del Athletic de Bilbao. Aunque la afición local pensó que la primera decisión del árbitro había sido la de pitar la pena máxima, Martínez Munuera se dirigió hacia el francés, le amonestó por simular y acto seguido sacó la segunda amarilla porque el delantero protestó indebidamente.

La expulsión de Griezmann tuvo un efecto contrario en los hombres de Simeone. Correa se erigió en el hombre de la reacción y se puso a su equipo en la espalda para intentar conseguir algo positivo de su visita a Girona. Primero obligó a Iraizoz a intervenir tras llegar hasta la línea de fondo y centrar peligrosamente (73') y cinco minutos después condució hasta la frontal para sacar un trallazo espectacular que se coló en la escuadra izquierda de la meta gerundense (2-1, min. 78).

Los nervios empezaron a recorrer Montilivi y una falta lateral la remató Giménez al fondo de las mallas ante la incomprensible salida de Iraizoz (2-2, min. 84). El marcador no se movió porque Oblak no quiso -paró lo imposible a bocajarro de Kayode en el 93', que debutó con su nuevo equipo- y el reparto de puntos al término de los 90 minutos parece lo más justo vistas las dos partes del encuentro. La primera parte queda para la ilusión del cuadro gerundense y la segunda para ver que no habrá partidos cómodos. La liga será larga y difícil, pero la ilusión sigue más intacta que nunca.

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