¿Alex Aranzábal o Amaia Gorostiza?
Aranzábal junto a Takashi Inui. | Foto: SD Eibar.

Ya se aproxima el comienzo de la segunda vuelta de LaLiga para los 20 equipos que conforman esta Primera División del fútbol español. Entre ellos, y por cuarto año consecutivo, se encuentra la Sociedad Deportiva Eibar. Un humilde y trabajador huésped, que ya se encuentra acomodado en el hotel más lujoso del balompié español. Cuatro temporadas en las que este equipo ha mantenido, desde el primer partido jugado frente a la Real Sociedad; tanto espíritu, como idea y principios básicos y fundamentales, que ahora lo caracterizan y los cuales han hecho que el club esté en esta privilegiada posición. Habría que hacer un pequeño inciso en el reconocimiento que conlleva mantener un plan y unos valores desde un principio hasta este punto, con el factor del cambio que se produjo, hace casi dos años, en el palco presidencial de Ipurúa.

En efecto, en mayo de 2016 fue el momento en el que se cerró el ciclo de Álex Aranzábal como presidente del equipo guipuzkoano. El presidente más importante de la historia del club armero, al menos por ahora, dejaba su lugar libre para que alguna otra persona siguiese conduciendo al Eibar hacia buen puerto. En efecto, fue Amaia Gorstiza la que recogió el cargo del empresario eibarrés. Una presidenta que se hizo con el cargo en unas condiciones donde no se respiraba el ambiente más tranquilo, pero que ha sabido como imponerse y liderar al Eibar en la mejor etapa de su historia, introducida por el ya nombrado Álex Aranzábal.

En una época idílica para el aficionado armero, siempre puede surgir una única e inocente pregunta: ¿Aranzábal o Gorostiza? Saldría entonces a relucir la faceta más pícara del aficionado que haga esta pregunta, pues es como decidirse entre papá o mamá. Una pregunta que incita al debate, pero nunca al odio. Debate sano, que siempre acabaría con la mejor de las conclusiones: el dulce momento que vive el equipo armero. Pero, si el debate se prolonga, ¿por qué no?, intentemos decidirnos por uno de los dos.

La etapa de Aranzábal

Bien, echemos la vista atrás, situándonos en una etapa diametralmente opuesta a la que se está viviendo en este último lustro. Regresemos a 2009 por un momento, a enero de 2009. Tiempos en los que el club vasco estaba a punto de regresar a la categoría de bronce nacional. En este preciso momento, Álex cogía al toro por los cuernos y se sentaba en la butaca de la presidencia eibarresa. Un prestigioso economista de tan sólo 34 años y, sin ningún tipo de conocimiento previo sobre el mundo del fútbol, se disponía a afrontar uno de los mayores retos de su vida. Se ponía en sus manos la afición armera, que ansiaba regresar a la Segunda División cuanto antes. Demasiado peso para el que sería el presidente más joven del fútbol profesional en España. Aún y con esta carga a sus espaldas, al joven eibarrés no le tembló el pulso. Una cabeza muy bien organizada le permitió comenzar a trabajar desde el primer día.

El empresario llegaba al club en una situación insostenible, donde no consiguío solventar los problemas que tenía el club en Segunda. Empezaba el camino a contracorriente Aranzábal, ya que se consumó el descenso a Segunda B. Las sensaciones de la “primera” temporada con Aranzábal al cargo, en 2010, serían muy buenas, logrando la segunda posición en la tabla, por debajo de la SD Ponferradina. Esta temporada se vería frustrada en los play-off de ascenso, donde el equipo logró derrotar al Alcoyano en las semifinales, pero que fue derrotado por el Ontiyent CF por 3-1 en la ronda final.

La siguiente campaña, se viviría más de lo mismo. El Eibar lograba conquistar la primera posición de la tabla del Grupo I, pero una vez más, la brillante temporada se veía empañada por la eliminación en la “Promoción de Campeones”. Esta vez sería el CE Sabadell el verdugo de los armeros, y esta sería recordada como una de las eliminaciones más dolorosas de los últimos tiempos en Eibar. Temporada 2011/12, los guipuzkoanos repetían hazaña y conseguían entrar en la promoción por tercera vez consecutiva, después de finalizar el campeonato como terceros de su grupo. Del mismo modo que se repetía la hazaña, también se repetía su descalificación, en este caso, frente al CD Lugo. Una vez más, el equipo no lograba alcanzar su objetivo. A Álex comenzaba a acabársele el tiempo.

Lucha, conquista y coronación

Sería en el verano de 2012 cuando la directiva decidiría apostar por un entrenador que ya tenía experiencia en el club. Uno de los símbolos del equipo durante la primera década del siglo XXI. Gaizka Garitano se convertía en el entrenador de la SD Eibar en su cuarta temporada consecutiva en Segunda B. La consigna era clara: alcanzar los primeros puestos y triunfar en los play-off. Dicho y hecho. La SD Eibar se colocaba como subcampeona y llegaba a la Promoción de Ascenso a Segunda como una de las favoritas para conseguir uno de los cuatro cupos que había en juego. En primer lugar, derrotarían al Alcoyano. Más tarde, sería el Oviedo el vencido y, finalmente, un resultado global de 4-0 frente a L’Hospitalet le otorgaba, así, el ansiado ascenso a la pequeña localidad vasca. Esta no sería la única hazaña memorable de esta temporada, ya que los eibarreses consiguieron derrotar al Athletic de Bilbao en dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Una temporada de sobresaliente para el club.

Ya había llegado el ansiado momento para Aranzábal y su grupo. Ya respiraban tranquilos en Segunda División. Pero en este bloque comenzaba a haber ciertas diferencias. El grupo directivo comenzaba a fracturarse, lentamente. Aún así, esto no impediría que la SD Eibar lograse la épica. Durante su última temporada en la categoría de bronce, Álex Aranzábal ya se había hecho con un sólido grupo de jugadores que se entregarían al cien por ciento al equipo: Dani García, Ion Errasti, Mikel Arruabarrena, Añibarro, Ander Capa… Jugadores que aún a día de hoy siguen en la plantilla, lo que demuestra el compromiso que han demostrado desde su incorporación.

Esta plantilla iría a mejor, pues el economista eibarrés se haría con jugadores de gran calidad. Véase Jota Peleteiro, Kijera, Albentosa, Morales… Una plantilla que estaba predestinada al éxito en la Segunda División. Una predicción que muy pocos se atrevieron a hacer, pero que se acabó cumpliendo con creces. Seis años más tarde de la elección de Aranzábal, el Eibar conquistaba la Segunda División A por todo lo alto y, con ello, se consumaba el primer ascenso a Primera División en los, por aquel entonces, 74 años de historia del club. Culmen de la gestión del presidente vasco, que veía como su trabajo se tornaba en éxito.

Permanecería con el equipo en Primera División durante dos temporadas, dónde gestionaría la incorporación de piezas clave como Gonzalo Escalante, Takashi Inui, Sergi Enrich o Borja Bastón. El bloque permanecía unido, y parecía que el sueño podía prolongarse durante muchos años después de salvarse del descenso de la primera temporada en los despachos. Todo parecía perfecto, utópico para la hinchada eibarresa, pero recordemos la fracturación de la que se hablaba antes. En efecto, la gota colmó el vaso y la situación en la directiva parecía ser insostenible. Aranzábal anunciaría así su dimisión en mayo de 2016, excusándose sin señalar a nadie, aunque todo apuntaba a que las relaciones internas eran muy complicadas.

El relevo de Amaia

Entonces entraría en escena la actual presidenta del club: Amaia Gorostiza. Comenzaría su cargo con 48 años, no tan joven como su predecesor pero sí con más experiencia en el mundo laboral. La empresaria vasca recogería el testigo de Álex Aranzábal. La estructura que ya se había construido, el equipo y el nuevo entrenador que había llegado hacía ya un año, Jose Luís Mendilibar. Junto a este relevo le acompañaba una enorme cantidad de presión. Presión por no poder estar a la altura de su precursor, por la posibilidad de perder la categoría, por no gestionar bien el club. Una mochila muy pesada, llena de una presión de la que fácilmente se deshizo Amaia, firmando la tercera y mejor temporada de la historia de la SD Eibar en la división de oro.

Además, esta temporada se ha podido ver la gestión de Amaia en un mercado veraniego. Sus fichajes, al principio cuestionados y sin dar muchos resultados, han acabado por construir una de las mejores versiones que se recuerda del Eibar, con muy pocos individualismos o dependencias, como la de Borja Bastón hace dos años; sino con más equipo y “piña” que nunca. Ya son dos los únicos “viejos rockeros” que aún permanecen en el equipo, y con la salida de Capa confirmada, Dani García es el último hombre en pie de la generación del 2013. Sin embargo y como decía Miguel de Unamuno: “El progreso consiste en renovarse”. Renovarse, o morir. Nueva sangre está llegando a Ipurúa, y con ella, nuevos objetivos y mucho compromiso con el equipo. Un equipo siempre fiel a sus principios, y que todavía no se ha marcado el objetivo final en su progresión hacía el éxito.

La conclusión es que Aranzábal hizo una gestión que roza la perfección. Algunos aspectos, como la salida de Arruabarrena o Irureta del club, que no fue la mejor; empañan este perfecto manejo desde el despacho del equipo. En cambio, Amaia ha sabido como hacer que el club permanezca en la dinámica ascendente, heredando los fundamentos de su precursor. Si a los aficionados armeros les preguntasen por mamá o papá, obviamente escogerían a los dos.

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