La ilusión del primer gol
Córdoba en el momento del disparo a gol | Fotografía: LaLiga

Pocas son las noticias positivas de esta temporada en el Athletic, pero pocos discrepan al señalar la irrupción de Unai Núñez e Íñigo Córdoba en el primer equipo como la mejor. Los dos vienen de ser importantes en el Bilbao Athletic y la confianza de Ziganda fue depositada en ellos desde la pretemporada. Sorprendía el de Larráinzar con sus llamadas, pero poco a poco se entiende su decisión. Tanto el central como el extremo izquierdo se han convertido, prácticamente, en titulares en el conjunto rojiblanco, aunque el camino no ha sido nada fácil. El defensor ha tenido que lidiar con un experimentado Etxeita y un Yeray que fue la sensación de la pasada temporada. Sin embargo, el pobre nivel del primero y la recaída del segundo, hicieron que Núñez formara primero con Laporte y ahora con Íñigo Martínez.

Por otro lado, mucho más ha tenido que trabajar un Córdoba que, además, se encuentra en una posición del terreno de juego en la que parece haber un dueño claro. Iker Muniain siempre ha partido desde el perfil izquierdo del ataque rojiblanco, aunque no son pocas las voces que apuntan a una recolocación del pequeño jugador navarro para que se desenvuelva en la mediapunta. La dura lesión a la que se vio sometido Muniain, junto con el pobre rendimiento de un Susaeta que no termina de acostumbrarse a la banda izquierda, abrieron la puerta a un Íñigo Córdoba que sorprendió a todos al inicio de temporada. Su explosividad, constancia y, sobre todo, trabajo, no han pasado desapercibidos para una parroquia bilbaína que tuvo que ver como Ziganda, sorprendentemente, cambiaba de opinión mediada la temporada.

Córdoba ya suma 34 partidos en su primera temporada en el primer equipo

En una de las tantas decisiones incomprensibles que ha venido tomando el exentrenador del Bilbao Athletic, Íñigo Córdoba era el claro perjudicado quedando en el ostracismo del banquillo. Ni siquiera como revulsivo parecía ser una opción para un técnico que finalmente ha tenido que deshacer el entuerto y volver a confiar en él. Así pues, suma ya 23 partidos ligueros, de los cuales, en catorce, ha partido en el once titular. Estos datos, junto a los que ha acumulado en la Copa del Rey y en la UEFA Europa League, hacen que el extremo sume un total de 34 partidos en su primera temporada en el primer equipo.

El debut no ha podido ser mejor y ha terminado por completarlo con su primera diana oficial con el Athletic. Apenas había comenzado el partido ante el Villarreal cuando Williams, que recibió un magistral pase en profundidad desde la frontal, se deshacía de Asenjo en su salida y pasaba atrás, lugar en el que aparecía un valiente Íñigo Córdoba que apostó por la opción que todos suelen descartar en un balón franco: la colocación. En lugar de efectuar un disparo fuerte, que en numerosas ocasiones termina con el balón en la grada, el de Bilbao colocó el esférico en la portería del submarino amarillo para encarrilar el que a la postre fue el mejor partido de la temporada.

No es casualidad que cuando Córdoba está en el campo, el Athletic funciona mejor. Su presión, incesante e incansable, se traslada a gran parte de sus compañeros. Su posición, en la izquierda y a pierna buena, es algo que se está perdiendo en el fútbol actual, cuando los jugadores de banda suelen jugar a pierna cambiada en un intento de recorte hacia el centro que aglutine más jugadores por zonas medias. Sin lugar a dudas, el enésimo cachorro que da Lezama es diferente y todos en el Athletic esperan que siga siéndolo por mucho tiempo.

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