Trámite madridista y tristeza gaditana
Jugadón de Rodrygo I Imagen: Getty Images

La convocatoria y la alineación de Carlo Ancelotti ejemplificaba a la perfección la finalidad del Real Madrid en su enfrentamiento ante el Cádiz. El principal objetivo de los madridistas consistía en mantener a los jugadores con el ritmo suficiente de competición y, a la vez, dar descanso a los que más minutos cargasen a sus espaldas para evitar lesiones.

Rodrygo se vistió de Maradona en la primera parte

El pitido inicial dio paso a un arreón gaditano que demostró desde el minuto uno su necesidad de rascar algún punto. Los chicos de Sergio García gozaron de varias ocasiones en los primeros minutos de juego que pudieron suponer el primer gol del partido. Mientras tanto, el Real Madrid, consciente de que el Cádiz saldría a por todas por lo que se estaban jugando, trató de sostener el arranque gaditano y, a partir de ahí, intentar implantar su fútbol.

No obstante, en el que quizás era el mejor momento del Cádiz en el partido y el peor del Real Madrid que no había logrado entrar en el partido, Rodrygo volvió a enfundarse el traje de super crack para romper el partido. El brasileño recibió en tres cuartos de campo, encaró, desbordó y, en una jugada absolutamente maradoniana, cedió el gol a Mariano, que solo tuvo que empujarla. El gesto de alivio de Mariano, como habiéndose quitado un peso de encima, y el de resignación de un Rodrygo que, a pesar del final de temporada sobresaliente que está cosechando, se sabe suplente en la final de París, esclarecen que los futbolsitas merengues tenían más la mente en París que en Cádiz.

En el lado opuesto, la afición andaluza no lo podía creer. Sus chicos lo estaban haciendo todo bien, habían salido decididos, estaban realizando una gran presión y, además, estaban generando una multitud de ocasiones, pero, aun así, el campeón ya se posicionaba por delante en el luminoso.  

Al filo del descanso, Sobrino quiso hacer justicia en el partido y se inventó un golazo por toda la escuadra que dejó boquiabierto a Lunin y desató la locura en el Carranza. El excanterano madridista aprovechó un error de Militao, amagó una y otra vez a Vallejo, hasta que finalmente soltó un latigazo a la escuadra de la meta madridista. Así pues, los primeros 45 minutos llegaron a su fin con un empate en el marcador que hizo justicia a lo visto sobre el verde del feudo gaditano.

La lucha y entrega del Cádiz no fueron suficientes

La segunda parte proyectó un partido en el que el Cádiz se dejó el alma para hacerse con los tres puntos, mientras que el Madrid trató de ganar sensaciones y dar una buena imagen en el partido. Nada más comenzar el segundo acto, Negredo provocó un penalti clamoroso de Lunin que él mismo se encargaría de lanzar. El delantero madrileño asumió la responsabilidad de la pena máxima y optó por disparar al ángulo inferior izquierdo, como mandan los cánones. Sin embargo, para desgracia del ariete español y sobre todo de la afición gaditana, Lunin adivinó el lanzamiento y detuvo el penalti. Paradón del segundo portero del Real Madrid que le sirve para reivindicarse e inflar su valor de cara a una posible salida en busca de minutos este mismo verano.

Paradón Lunin I Imagen: Getty Images
Paradón Lunin I Imagen: Getty Images

Tras el fallo del Cádiz, el conjunto andaluz no cesó en el intento de asaltar al campeón de liga. Nada que reprochar a los futbolistas dirigidos por Sergio González, que se dejaron el alma en el campo y no dejaron de generar ocasiones que fácilmente podrían haber supuesto la victoria del conjunto local. Definitivamente, la suerte no estaba del lado gaditano, que además de no conseguir anotar en los segundo 45 minutos, tampoco tuvo fortuna en el resto de resultados de la jornada. Así pues, el Cádiz tendrá que jugárselo todo a una carta, que es la última jornada de la competición doméstica, sin ni siquiera depender de mismos.

Conclusiones del choque

El partido, aunque fuera puro trámite para el Real Madrid, ha dejado un gran señalado. Éder Militao, que ya venía siendo cuestionado por sus malas actuaciones en los últimos partidos, ha vuelta a desentonar. El central brasileño ha vuelto a mostrarse dubitativo, poco contundente y, sobre todo, fallón. Quizás, lo que más preocupa en el madridismo sea el hecho de ver a su gran central perder la confianza que ha caracterizado la temporada del zaguero. Sin esa confianza y esa personalidad que lleva proyectando Militao durante esta temporada, tal vez pueda volver a verse al Militao de su primer año en el Real Madrid.

A pocas semanas de la gran final de París, el gran reto de Carlo Ancelotti es lograr que las críticas y las últimas actuaciones de Militao no le afecten en absoluto y, sobre todo, que no condicionen a la plantilla en cuanto a la desconfianza que puede generarse alrededor del central brasileño.

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