La pizarra: el cerrojo rojillo doblega a la posesión

Analizamos el posicionamiento táctico de lo que dejó la primera derrota eibarresa en casa. Osasuna le propició un bloque sólido en la defensiva, quien con menos tenencia de balón, ensanchó el terreno y rompió por fuera. Por su parte, los de Mendilibar tuvieron más tiempo el esférico pero el funcionamiento estuvo desconectado.

La pizarra: el cerrojo rojillo doblega a la posesión
Foto: Alberto Rodríguez Francisco-Vavel-.

La Sociedad Deportiva Eibar consumó su primera derrota en casa, ante el Club Atlético Osasuna. El equipo navarro, realizó un partido inteligente en el que supo coexistir con la desventaja inicial (Gonzalo Escalante abrió el marcador a los 19 segundos para los armeros). Pero, en una ráfaga Sergio León facturó por duplicado (a los 29 y 32 de la primera parte). Luego, Sergi Enrich colocó las tablas antes del descanso y finalmente Roberto Torres en el 58 de partido rubricó la victoria rojilla.

Mismos intérpretes, distinto funcionamiento

Elaborando un análisis exhaustivo de lo cómo fue el rendimiento por parte del Eibar, se observó en los de José Luis Mendilibar a un equipo largo dentro del campo. Además, disociado que abusaba del juego directo sin conexión. La principal virtud de estas circunstancias de partido se debe al planteamiento que propugnó el Osasuna. Los de Enrique Monreal, con el embudo de cinco defensas y tres centrocampistas, obligaban a Dani García a retrasar su posicionamiento, y en consecuencia, había un trayecto más de lo habitual entre el pivote defensivo de Eibar y los demás hombres de ofensiva. Por eso, Bebé y Pedro León no adquirieron importancia por la banda, como así tampoco el juego de Sergi Enrich.

El conjunto vasco fue un equipo espeso, sin frescura, con movilidad nula e incapaz de encontrar los espacios en el tercio superior del campo. Sus posesiones eran más extensas que las del Osasuna, pero carentes de certeza y precisión. Por el contrario, los rojillos tenían en su poder menos tiempo el esférico pero sabían cómo explotar los espacios. Roberto Torres le otorgó la cuota de fútbol y Miguel de las Cuevas estuvo más pendiente a las frecuentes subidas al ataque de Ander Capa, el hombre más participativo del elenco armero.

Dibujos de arranque

En el comienzo del partido estaba claro que ambos respondían a una tendencia. El local, apeló a un esquema similar al utilizado en Madrid. Delante del guardavalla Asier Riesgo se ubicó la zaga central que tanto rédito le otorgó al equipo eibarrés en el Santiago Bernabéu: Mauro Dos Santos del centro a la derecha y Florian Lejeune en la izquierda. En los costados, dos salidas permanentes: Ander Capa y Antonio Luna, posicionados en la derecha e izquierda respectivamente. En el centro del campo, tres volantes centrales puros tales como Dani García, Fran Rico y Gonzalo Escalante que conformaron un trivote. Finalmente, tres hombres ofensivos: Pedro León, Sergi Enrich y Bebé. Este 4-2-3-1 ó 4-3-3 se asemejó por los protagonistas y el estilo de juego al que saltó al Bernabéu.

El Club Atlético Osasuna, apeló a un esquema más cauteloso.Tres Centrales delante de Nauzet Pérez: David García (stopper derecho), Miguel Flaño (líbero) y Unai García (stopper izquierdo). Completaban la defensiva dos laterales/volantes: Álex Belenguer en la derecha y Oier en la izquierda, siendo este último el más defensivo y sólido, mientras que el primero de vocación ofensiva. En el centro del campo, Digard actuó en la zona central. Asimismo, Miguel de las Cuevas y Roberto Torres ocuparon los costados. Este último fue el puente para conectar con los dos hombres de ataque: Oriol Riera, el clásico ariete que pivoteaba y hacía el trabajo más sucio acompañado de Sergio León, el más hábil y desequilibrante de los dos, con presencia también goleadora.

A la hora del avance y retroceso, este dibujo variaba en los dos equipos. Por un lado, el Osasuna cuando disponía del balón rápidamente sus dos laterales-volantes pasaban a ocupar facetas de ataque y el dibujo se configuraba en un 3-5-2. De esta manera, ensanchaba el terreno y generaba igualdad numérica en la zona medular. El Eibar, a la hora de retrasarse en pos de la recuperación del esférico, tenía a Pedro León y Bebé como los extremos que se reconvertían a volantes y también a Fran Rico. Allí entonces, quedaba conformado un cinco versus cinco en la zona media. De los dos puntas rojillos, Sergio León era quien por condiciones naturales se retrasaba en la asociación, más hábil con el cuero en los pies que Oriol Riera, más tosco en este sentido pero inteligente para aguantar de espaldas y generar faltas, para que el equipo descanse en intensidad. 

Desde el minuto uno se vislumbraba que la Sociedad Deportiva Eibar pese a ir ganando el partido, defensiva y colectivamente no estaba funcionando. Los volantes les tomaban las espaldas a Bebé y Pedro León para encarar mano a mano ante los laterales armeros. Estos más propensos a atacar que a defender, sufrían cada embestida rojilla. Entonces, con el correr de los minutos, el juego navarro fue tomando confianza y ánimo que la remontada no era descabellada. Por el contrario, el funcionamiento del Eibar al transcurrir el primer tiempo se empezó a atascar y cada vez adquirió menos fluidez. Si bien en esos minutos de arranque (los primeros quince o veinte) los centrales obligaban a Riera a jugar a los costados (su punto más débil), los laterales llegaban sin la referencia de área. Una vez que este y el funcionamiento mejoró, la historia fue otra.

Circunstancialmente, con la subida de Luna y Capa (más incisivo en ataque) el conjunto anfitrión quedaba compaginado con una defensa de tres. Al salir en limpio a través de Dani García, sumergido entre la zaga, el esquema táctico era de 3-4-3. Delante del capitán se ubicaban los dos centrocampistas defensivos por dentro: Fran Rico y Gonzalo Escalante, mientras que Capa y Luna se posicionaban como volantes. En ofensiva los dos extremos eran Pedro León y Bebé, quedando en la zona ‘9’ Sergi Enrich.

Una vez que el Osasuna consiguió adelantarse en el terreno, las posesiones rojillas tuvieron un rendimiento satisfactorio, explotando las bandas, asociándose con Sergio León, generando faltas por parte de Oriol Riera, adelantando el equipo, haciéndose compacto y ordenado. Aquí, Eibar sufría sin el balón, se tornó hacia la imprecisión, abundó el traslado de balón y jugaba en largo. Se observaba como dinámica la desconexión, falta de fluidez y erraba pases cortos. Así, esta circunstancia fue aprovechada por Osasuna que llegando a la media hora de partido lo dio vuelta en un abrir y cerrar de ojos. Pero, antes del cierre de la primera parte los armeros demostraron que no necesitaban hilvanar juego para empatar el encuentro. En el lateral por la banda izquierda, el golpeo de balón por parte de Bebé ubicó a Sergi Enrich quien no tuvo más que empujar el balón con su cabeza en el 2-2.

Entra Nano y cambia el sistema

Al inicio de la segunda parte, Mendilibar renunció a uno de sus tres mediocentros defensivos (Gonzalo Escalante) en lugar de un hombre más ofensivo: Nano. Entonces, cuando el azulgrana avanzaba en el terreno se diagramaba un esquema de 4-2-4. Se mantenían los extremos: Pedro León y Bebe, pero ahora tenían dos referencias de área: Nano y Sergi Enrich. Este último, intercalaba su posición dentro del campo con Nano. El 4-2-4 era similar a un 4-2-3-1 con Enrich detrás del ‘9’, un dispositivo que utilizó el equipo armero en el derbi guipuzcoano ante la Real Sociedad (segunda parte). Osasuna, proseguía con un ordenamiento similar. El 5-3-2 en defensa variaba al 3-5-2 en ataque. 

Con esta modificación, a la hora de salir en limpio teniéndolo a Dani García dentro de la zaga el dueño de casa se configuraba 3-3-3-1. El capitán armero junto a los centrales decretaba la última línea. En la zona central del campo, los laterales acompañados de Fran Rico como pivote defensivo. Por delante otro tridente más ofensivo con tres extremos: Pedro y Bebé en las bandas, Nano centralizado y como único delantero: Enrich. Pero, ninguno de estos esquemas supo neutralizar los avances por los costados. De esta manera llego el 2-3 en favor del Osasuna. En el uno versus uno de volante contra lateral, Roberto Torres tuvo una pincelada de fútbol ante Ander Capa con un control magistral y una definición rasante ante Riesgo.

Luego, Mendilibar mandó al campo a Jota Peleteiro e Iván Ramis para igualar el encuentro. El conjunto vasco, conformó un 2-4-4. El experimentado zaguero se ubicó en lugar de Mauro Dos Santos. En la zona media, cuatro volantes: Capa, Fran Rico, Dani García y Luna. En punta: Pedro León, Sergi Enrich, Nano y Jota Peleteiro. Este sistema cambiaba a 3-2-5, que apostaba al adelantamiento de un lateral como extremo junto a Pedro León, Sergi Enrich, Nano y Jota Peleteiro. Ya con el cronómetro en sus últimos minutos, también se observó un 2-1-3-1-3. Es decir, la zaga en el centro del campo. El único pivote era Dani García. Delante, los laterales y Fran Rico. El puente, Pedro León y tres atacantes, Enrich, Nano y Jota Peleteiro. Por su parte, el Club Atlético Osasuna, diagramó con las sustituciones un 5-4-1. Con la salida de Sergio León, el único referente ofensivo fue Oriol Riera, detrás de éste se encontraban cuatro centrocampistas: Otegui, Tienza, Roberto y Javi Álamo, conformándose así un bloque de nueve futbolistas en menos de 40 metros. 

 

 

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