Basilashvili supera su sombra y alcanza la final de Hamburgo
Nikoloz despertó a tiempo y pudo celebrar. Foto: Zimbio.

No quiso que el príncipe le quitara la corona. Nikoloz Basilashvili, el último campeón de Hamburgo, derrotó al local Alexander Zverev, y podrá defender su corona. En un partido realmente atrapante, el nacido en Georgia eliminó a Sascha por 6-4, 4-6 y 7-6 en más de tres horas de partido.

Era un partido importante para ambos. Para Basilashvili estaba la posibilidad de avanzar a una nueva final y reivindicar uno de los dos trofeos que posee hasta ahora en toda su carrera. Para Zverev, la necesidad de volver a tomar vuelo en un año que le está siendo esquivo, y además, era en su país. 

El primer set fue lo nivelado que se esperaba. Se enfrentaban dos jugadores de altísimo nivel, y en una superficie que se presta para grandes peloteos desde el fondo de la cancha. Ambos jugadores tuvieron un bajo porcentaje de primeros saques, pero supieron mantener alta la cantidad de puntos ganados con su primer servicio. El temblor aparecía con el segundo saque, sobre todo en el alemán. Pese a ello, todo fue lineal hasta el 5-4 a favor del georgiano. Allí, como en todos los juegos anteriores, Zverev tuvo un servicio poco certero, y terminó cediendo el juego y el set.

El segundo parcial fue bastante distinto al primero, sobre todo por parte del alemán. Si bien no terminó de acertar el primer saque, elevó a diez la cantidad de aces y cometió tan solo una doble falta. Nikoloz, por su parte, concretó dos saques directos y tres dobles. La diferencia que sacó Zverev, la obtuvo principalmente a partir de los puntos ganados con el primer servicio. Con el empujón de la gente y, sobre todo, de su padre, el "Principito" emparejó las cosas, set por lado y motivado se fue al tercero en busca de dar un alegrón a su público.

El tercer parcial fue un partido en sí mismo. Zverev, que parecía hace unos minutos atrás haber obtenido el envión para dar vuelta a la historia, comenzó el set un tanto errático. En un abrir y cerrar de ojos, Basilashvili se colocaba 3-0 en el marcador. Pero la vorágine de este encuentro no dejaría que todo se desarrollara con normalidad. Una vez más, la cabeza de Zverev entró en el torbellino al que tiene acostumbrados y empezó a desplegar su mejor repertorio. Mejorando su performance con el servicio y golpeando duro al del georgiano, ganó cinco juegos consecutivos y se puso 5-3 a un game de la final

Fue en el 5-4 cuando, con su saque, tuvo dos pelotas de partido, una de ellas bastante polémica por un fallo del juez que dio buena una bola que para Sascha había salido claramente. Nuevamente, la paridad se hizo presente en la cancha y se fueron a tiebreak, tal como lo pintaba el destino. Pero el desempate no sería la excepción a la regla de este encuentro, y tampoco sería lineal. Zverev estuvo arriba 5-2 con la energía, la gente y el despliegue tenístico a su favor. Cuando todo parecía encaminado, el último campeón del abierto de Hamburgo hizo un trabajo tan silencioso como eficaz, y ganó cinco puntos al hilo. Basilashvili se quedaba con el tercer set y el pase a la final, dejando a Zverev en la puerta de entrada a una buena posibilidad de retomar su nivel.

El georgiano intentará defender el título ante el ruso Rublev, quien venció en la otra semi a Carreño Busta en tres sets. El único antecedente entre ambos tuvo lugar en Doha este año, donde se impuso Nikoloz por 6-3 y 6-4. El domingo se verá si Basilashvili logra su tercer título y segundo en Alemania, o si el joven ruso puede emparejar el historial y obtener su segundo trofeo ATP, también en tierra batida. Talento y ganas van a sobrar. Sólo resta saber cuál de los dos afrontará mejor la batalla.

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