Apabullante e incontrolable
Juan Manuel Leguizamón felicita a Matías Moroni tras la obtención de un penal en el punto de contacto. Crédito: EFE. 

Apabullante e incontrolable

En Vélez, por el cierre de la décima séptima semana del Super Rugby, Jaguares le ganó cómodamente a Sharks por 34-7 y se quedó con el título en la Conferencia Sudafricana y, además, con la localía en los cuartos de final. El rendimiento colectivo fue fenomenal durante los ochenta minutos. De ganarle a Sunwolves, el próximo viernes, el equipo argentino concluirá segundo en la tabla general y asegurará quedarse en Buenos Aires incluso en una hipotética semifinal. Nada mal, ¿o sí?

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Santiago Ángel

Ante más de 15 mil espectadores que se acercaron a seguir las acciones desde el Estadio José Amalfitani, en Liniers, los dirigidos por Gonzalo Quesada volvieron a demostrar por qué son los grandes candidatos al título por detrás de Crusaders: calidad y opciones en ataque, férrea defensa, formaciones fijas sólidas, fortaleza mental desde el kickoff hasta el pitazo final e individualidades en altísimo nivel. Todo eso congenió para que el público y los protagonistas disfrutaran de una tarde inolvidable: cinco tries, diferencia de 27 puntos, bonus ofensivo y conferencia asegurada. Mejor, imposible.

Pero si bien hoy fue el clímax en cuanto a la alegría en lo que va de la temporada, el porqué de este presente se explica con todo lo ocurrido previamente. Desde los tropezones y los aprendizajes de los dos primeros años con Raúl Pérez como entrenador, pasando por el giro de 180 ° que le dio Mario Ledesma hasta este perfeccionamiento del sistema que le adicionó el staff compuesto por Andrés Bordoy, Juan de la Cruz Fernández Miranda y al mismísimo Quesada. Ellos tres, en conjunto con todos los anteriores, han generado que hoy Jaguares esté en una posición privilegiada dentro del certamen de franquicias más importante del hemisferio sur. Aun con errores, estos dos últimos años en la historia del representativo de la UAR han sido maravillosos. Supieron cómo reinventarse. Pasaron de jugar un buen rugby de sesenta minutos a bajar el telón con la misma intensidad que durante los primeros instantes. Un poco por el trabajo y otra parte por la experiencia. Tampoco puede dejarse de lado el cambio psicológico del plantel: hace no mucho tiempo atrás perdía muchísimos encuentros sobre el cierre solo por el hecho de tener ese estigma instalado. Esa misma clase de juegos, que antes culminaban con un resultado adverso, hoy finalizan con cuatro o cinco puntos a favor.

En esta ocasión, frente a un adversario poderoso en el aspecto defensivo pero corto en ideas ofensivas, el dueño de casa exprimió al máximo las falencias contrarias: a todo lo mencionado en el primer párrafo, se le puede agregar la presión asfixiante sobre el ataque de los sudafricanos, quienes carecieron de ideas para quebrar la línea defensiva argentina. Tampoco los dejaron imponerse en el contacto, que suele uno de los aspectos en los cuales ellos utilizan para revitalizar su sistema. No hubo flaquezas graves, y eso fue determinante para conseguir una distancia holgada. En el uno por uno, que los veintitrés miembros de la escuadra local aprobaron, quienes más lucieron fueron Sebastián Cancelliere (autor de dos tries), Emiliano Boffelli (también apoyó dos conquistas), Santiago Carreras (llegó al ingoal del oponente sobre la bocina final), Matías Moroni (clave en el breakdown junto a Agustín Creevy), Jerónimo de la Fuente (firme para controlar a André Esterhuizen) y Tomás Cubelli, un relojito para hacer jugar a sus compañeros. Y hasta sería injusto no nombrar los grandes avances de Joaquín Díaz Bonilla, quien cada partido que pasa se muestra más suelto y decisivo en los éxitos, la importancia de Javier Ortega Desio en el lineout, el trabajo en la “cocina” de Pablo Matera, las ganas para ir al frente de Juan Manuel Leguizamón, Tomás Lavanini y Marcos Kremer, y el constante crecimiento de Mayco Vivas y Santiago Medrano, quienes parecen dos jugadores con 100 caps internacionales bajo el brazo pero recién están dando sus primeros pasos en el profesionalismo. Y tampoco hay que dejar a un lado a los relevos, quienes, a diferencia de años anteriores, sí marcan un impacto positivo. Da la sensación de que las cosas van a salir sin importar quién juegue. En esta oportunidad, por ejemplo, faltó Guido Petti (uno de los dos o tres mejores de los últimos cuatro años) y ni siquiera se sintió.

Jaguares, con 46 puntos en el bolsillo, ya ganó la Conferencia Sudafricana. De esta forma, oficializó lo que ya era casi una certeza: afrontará los cuartos de final en su propio fortín. Y en caso de acabar la fase regular solo por detrás de Crusaders, hasta albergaría una de las dos semifinales de esta competición. Pero antes de los tan ansiados playoffs habrá un último desafío: Sunwolves, el peor conjunto de esta edición. Será el viernes, a las 19:10, también en Buenos Aires. Posiblemente haya muchísimas variantes. La premisa, de no haber anomalías, será conservar la segunda plaza en la clasificación y resguardar a los soldados averiados: Marcos Kremer finalizó el cotejo con un golpe en una de sus rodillas y posiblemente sea cuidado. Petti y Tomás Lezana, lesionados en el juego contra Reds (34-23, en Brisbane, hace poco más de una semana atrás), tampoco serían de la partida. Quien sí podría debutar es Santiago Socino, el exjugador de Newcastle Falcons y hermano menor de Juan Pablo. Será hora de seguir rotando, algo que Quesada y compañía manejan casi a la perfección. Y no hay de qué preocuparse: el equipo luce apabullante e incontrolable.

Síntesis del partido:

 

Jaguares (34): 15- Emiliano Boffelli; 14- Santiago Carreras; 13- Matías Moroni y 12- Jerónimo de la Fuente (C); 11- Sebastián Cancelliere; 10- Joaquín Díaz Bonilla y 9- Tomás Cubelli; 8- Javier Ortega Desio, 7- Juan Manuel Leguizamón y 6- Pablo Matera; 5- Tomás Lavanini y 4- Marcos Kremer; 3- Santiago Medrano, 2- Agustín Creevy y 1- Mayco Vivas.

Ingresaron: 16- Julián Montoya, 17- Nahuel Tetaz Chaparro, 18- Enrique Pieretto, 19- Lucas Paulos, 20- Francisco Gorrisen, 21- Felipe Ezcurra, 22- Domingo Miotti y 23- Matías Orlando.

Entrenador: Gonzalo Quesada.

Sharks (7): 15- Curwin Bosch; 14- Sbu Nkosi; 13- Lukhanyo Am y 12- André Esterhuizen; 11- Makazole Mapimpi; 10- Rob du Preez y 9- Louis Schreuder (C); 8- Dan du Preez, 7- Tyler Paul y 6- Jacques Vermeulen; 5- Ruan Botha y 4- Hyron Andrews; 3- Coenie Oosthuizen, 2- Kerron van Vuuren y 1- Mzamo Majola.

Ingresaron: 16- Craig Burden, 17- Juan Schoeman, 18- Thomas du Toit, 19- Ruben van Heerden, 20- Luke Stringer, 21- Zee Mkhabela, 22- Jeremy Ward y 23- Aphelele Fassi.

Entrenador: Rob du Preez.

Puntos en el primer tiempo: 3´ Try de Sebastián Cancelliere (Jaguares 5-0 Sharks). 15´ Try de Emiliano Boffelli convertido por Joaquín Díaz Bonilla (Jaguares 12-0 Sharks).

Puntos en el segundo tiempo: 4´ Penal de Joaquín Díaz Bonilla (Jaguares 15-0 Sharks). 13´ y 19´ Tries de Emiliano Boffelli y Sebastián Cancelliere convertidos por Joaquín Díaz Bonilla (Jaguares 29-0 Sharks). 28´ Try de André Esterhuizen convertido por Curwin Bosch (Jaguares 29-7 Sharks). 40´ Try de Santiago Carreras (Jaguares 34-7 Sharks).

Árbitro: Nick Briant (Nueva Zelanda).

Jueces de touch: Federico Anselmi y Damián Schneider (Argentina).

Asistente de video: Marius Jonker (Sudáfrica).

Estadio: José Amalfitani (Liniers).

 

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