La sangre fría del Barça decanta la balanza

Un partido totalmente igualado se decide en los últimos minutos en los que el Barça ejecutó mejores ataques que el eterno rival, pero ningún equipo dominó sobre el contrario y pudo ganar cualquiera.

La sangre fría del Barça decanta la balanza
Luka Doncic rodeado de jugadores culés. | Foto: realmadrid.com
Real Madrid
80 84
FC Barcelona Lassa
Real Madrid: F.CAMPAZZO (6), L.DONCIC (20), F.CAUSEUR (8), F.REYES (8), A.RANDOLPH (4) – quinteto titular – C.RANDLE (2), R.FERNÁNDEZ (10), J.MACIULIS (-), J.CARROLL (7), W.TAVARES (4), T-THOMPKINS (7), J.TAYLOR (4).
FC Barcelona Lassa: T.HEURTEL (6), R.SANDERS (13), A.HANGA (6), A.MOERMAN (19), K.SERAPHIN (15) – quinteto titular – P.RIBAS (9), P.PRESSEY (0), J.NAVARRO (6), P.ORIOLA (3), P.KOPONEN (0), A.TOMIC (7).
MARCADOR: 19-18, 26-27, 16-16, 19-23.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la octava jornada de la Liga Endesa. Disputado en el Wi Zink Center frente 12000 espectadores.

El Barcelona no partía como favorito en este Clásico debido a las diferentes rachas que encadenaban ambos conjuntos. Por un lado, el Real Madrid estaba invicto en la competición doméstica, mientras que el Barça había tenido dolorosas derrotas tanto en ACB como en Euroliga. Sin embargo, estas rachas poco o nada importan cuando se trata del Clásico, un partido en el que se respira otra atmósfera, y en la que puede pasar cualquier cosa, y al final, sucedió lo más inesperado, que es la victoria del equipo dirigido por Sito Alonso.

El partido empezó con mucho ritmo, con una canasta de Causeur que posiblemente haya sido la más tempranera de toda esta temporada, al llevarse el balón tras el palmeo del saque inicial y anotar a placer, en apenas segundos. Después, comenzó la exhibición de Luka Doncic y Kevin Seraphin. Por un lado, el precoz base esloveno anotó varias acciones destacadas, como un posteo a Heurtel o un triplazo tras romper los tobillos del defensor culé y dejarle tirado en el suelo. Con esta acción, el Wi Zink Center enloqueció. Por el otro lado, el pívot francés Seraphin dominaba la pintura con varios puntos seguidos, y acabaría siendo una de las referencias ofensivas del Barça en el cómputo general.

Debutó 'Edy' Tavares

19-18 finalizaba el primer cuarto y esa igualdad se iba a extrapolar a la totalidad del partido. En el segundo cuarto, jugó bastantes minutos el debutante ‘Edy’ Tavares, que al principio se le notaba algo perdido y poco participativo en el juego, lo cual es algo comprensible porque aterrizó en Madrid esta misma semana y apenas lleva un par de entrenamientos con sus nuevos compañeros. En este segundo cuarto, también jugó Tomic, un conocido de la afición local que se llevaba una sonora pitada cada vez que tenía el balón en sus manos. Aun así, el croata, junto a Pau Ribas y Pierre Oriola, mantuvieron a flote al Barça y esta segunda unidad, jugando a este nivel, es de muchas garantías. Cerca del final del primer tiempo, volvió Seraphin para anotar otros cuatro puntos, pero no pudo evitar que Facundo Campazzo ejecutará una jugada de gran factura, al dejar al defensor tirado en el suelo, para después dar un pase por la espalda a Doncic que machacó el aro. Bellísima jugada que fue respondida por Pau Ribas que encestó un triple sobre la bocina para irse al descanso con empate a 45.

Luka Doncic fue el mejor del Madrid

Al reanudarse el partido, el Barça salió más enchufado que el equipo merengue. Campazzo y Randolph, en una jugada muy absurda, perdieron el balón y Adam Hanga anotó a placer. Luka Doncic, que hasta el momento había sido el mejor de los locales, anotó una increíble canasta tras cruzarse la pista entera botando él solo. En ese momento, el Madrid ganaba 55-54 y aquí empezaron los mejores minutos culés. Adrien Moerman, el ala-pívot del Barça, surgió de la nada y se convirtió en protagonista puntual al anotar varias canastas y conseguir un parcial de 7-0 para los barcelonistas. Pablo Laso tuvo que pedir tiempo muerto y con esto, consiguió reactivar a sus hombres para que cerrarán el cuarto con un gran contraataque en el que Campazzo asistió a Tavares que machacó sobre la bocina y se colgó del aro para poner el empate a 61.

Todo estaba por decidirse y en los dos primeros minutos del decisivo cuarto, ningún equipo consiguió anotar. Fue Rakim Sanders el que encestó primero y eso le llenó de confianza, ya que realizó un final de partido sensacional. Después Rudy, que jugó un partido más que convincente, anotó un triple, pero Juan Carlos Navarro respondió con otro. Por cierto que el escolta español del Barcelona se ha convertido en el jugador que más clásicos ha disputado, superando al legendario ‘Epi’. Los últimos minutos fueron agónicos, con una igualdad que era imposible de romper. Ningún equipo se distanció más de siete puntos en el marcador y hubo hasta 27 alternancias.

Heurtel, junto a sus compañeros, jugaron mejor los últimos minutos que el Madrid. | Foto: acb.com

Por un momento, parecía que los vikingos podían llevarse el partido por jugadas como la que protagonizó Felipe Reyes, que consiguió anotar después de varios rebotes ofensivos, demostrando su garra y entrega, y Jaycee Carroll, que anotó un triple que ponía el 77-75, pero el Barça, desde este punto, tuvo más sangre fría, y jugó mejor.

En muy poco tiempo, el Barça volteó el marcador con un parcial de 1-6, con canastas de Seraphin y Heurtel. A falta de 9 segundos para el final, el Barça ganaba 78-81 y el Madrid debía meter un triple, pero ejecutó una jugada de la peor manera posible, haciendo que el Barça recuperará el balón. Moerman anotó un libre, Carroll respondió con una bandeja, y con una diferencia de dos puntos, el Madrid casi roba el balón pero le pitaron falta de Doncic y el francés Heurtel no perdonó.

Victoria blaugrana por 80-84 y se demuestra una vez más que las rachas poco importan en estos partidos señalados en el calendario. El Barça consigue una victoria valiosísima sobre la que seguir construyendo el proyecto. El Madrid sigue líder de la ACB y debe seguir trabajando para encajar a los nuevos jugadores.