Una odisea en Chamartín: Real Madrid 11-1 FC Barcelona
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En 1943 el panorama internacional era marcado por la Segunda Guerra Mundial que ese año tomaba un giro poco favorecedor para las fuerzas del Eje. El 12 de junio la isla italiana de Lampedusa se había rendido ante los invasores, el régimen de Mussolini estaba por caer y Alemania perdía terreno. Francisco Franco, al ser presionado por Estados Unidos, decidió retomar la neutralidad inicial de España y la División Azul volvió a casa.

En el panorama nacional, con la Guerra Civil finalizada en 1939, Franco había asumido el poder imponiendo un régimen autoritario que tuvo en esos primeros cinco años su etapa más represiva contra la población. La pobreza había tocado su punto más bajo a causa del aislamiento comercial y el racionamiento de productos básicos impuesto por el régimen. Los precios de las entradas a los estadios de fútbol eran bajos ya que a Franco estaba interesado en mantener a la masa en calma.

Situación de los dos clubes

Por aquel entonces, tanto el Real Madrid como el FC Barcelona tenían poco de lo que presumir. Ambos clubes se encontraban en plena reconstrucción y sin tener una idea muy clara de cómo dar un giro a su situación, apenas subsistían. Ese año, el 1943, los dos clubes se veían las caras en las semifinales de la Copa Generalísimo.

En una temporada gris para ambos, el Real Madrid no tenia dinero para poder renovar la plantilla tal como lo deseaba. El gran fichaje de la temporada fue su primer 'gran capitán', Ipiña. Lo más destacable del conjunto blanco era su gran popularidad y la gran afluencia de gente que seguía sus partidos y llenaba el Estadio Chamartín en cada encuentro.

Ante dicho panorama el Real Madrid se dedicó esa temporada a vagar por puestos de mitad de tabla, mientras que el FC Barcelona se agarró al tercer puesto. Lo mandamases eran el Atlético de Bilbao y Atlético - Aviación, hoy conocido como Atlético de Madrid.

Rivalidad blanca - azulgrana

Aunque parezca mentira, hubo una época en la que el Real Madrid y el FC Barcelona no eran rivales. A principios del siglo XX, el gran rival de los azulgranas era la Sociedad Española de Foot-Ball, hoy conocida como RCD Espanyol, y que fue fundada por estudiantes de la burguesía catalana fieles a la Corona de España. El Real Madrid por su parte, veía como su gran rival al Athletic Club de Madrid.

Con el paso de los años todo cambió. Los enfrentamientos entre el club de la capital española y el de la Ciudad Condal, has sido y siguen siendo, "partidos del siglo" ya que enfrentan a los mejores jugadores, los sueldos más astronómicos y los entrenadores más mediáticos.

Dicha amistad entre los dos clubes cambió en un sólo partido, un 13 de junio de 1943, por el encuentro de vuelta de la Copa Generalísimo, disputado en el Estadio Chamartín. Lo que venía ya anunciado desde el 1933, cuando los dos clubes se enfrentaron en el traspaso de Samitier al Real Madrid, después de 13 años defendiendo el escudo azulgrana, se matizó en dicho encuentro.

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Victoria azulgrana que hizo soñar

En 1943 Real Madrid y Barcelona se enfrentaban en las semifinales de la Copa Generalísimo. Aquella temporada 42/43, el Barça realizó una actuación muy irregular en Liga, con una primera vuelta muy floja, que logró enmendar en la segunda, acabando la competición a muy pocos puntos del ganador, el Athletic de Bilbao. En la Copa del Generalísimo había ido eliminado a los rivales con relativa facilidad hasta que se topó en su camino el Real Madrid.

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El 6 de junio de 1943 el Estadio Les Corts acogió el partido de ida de las semifinales de la Copa Generalísmo que disputaba el Real Madrid y el FC Barcelona. Los locales formaron con Miro, Benito, Curta, Raich, Rosalench, Calvet, Sospedra, Escola, Martin, Cesar y Valle, mientras que el conjunto blanco lo hizo con Marza, Querejeta, Corona, Souto, Ipina, Moleiro, Alsua, Alonso, Pruden, Barinaga y Botella.

El partido fue dominado de principio a final por el conjunto azulgrana que acabó imponiéndose por 3 a 0, con tantos de Valle, Escola y Sospedra. Dicen las crónicas de esos tiempos, que lo destacable no fue el resultado sino la actitud de la afición local que tocó lo 'antideprotivo', aunque nunca se sabrá verdaderamente lo sucedido ese día en el estadio catalán ya que cada uno defiende sus intereses.

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Ante dicha situación, la prensa empezó a calderar, quizás en exceso la vuelta del encuentro. A tanto llegaron las cosas, que el presidente del FC Barcelona, Enrique Piñeiro, decidió enviar una carta al club blanco:

"Barcelona 10 de junio de 1943
Señor Presidente del Real Madrid
Muy señor nuestro y amigo

Transcurridas ya muchas horas después del último partido creemos deberles la atención de ponernos en contacto con ustedes deseandoles primeramente que hayan tenido un feliz regreso a Madrid.

No queremos juzgar los comentarios más o menos autorizados aparecidos en la prensa y nos basta con haber sido ustedes y nosotros testigos presenciales del desarrollo del partido, pero algo tenemos que decirles y es que la "organizada y tan cacareada pita" con la que debía ser recibido el Madrid en nuestro campo, fue totalmente ahogada con la gran ovación que los 38.200 espectadores dedicaron al club, que después del suyo, goza de las preferencias de nuestros socios.

Perderemos o ganaremos ante ustedes el día 13, saldremos o no eliminados, pero lo que nos interesa es seguir honrados con la amistad de ese gran Club, de la que tantas pruebas tenemos recibidas.

Es cuanto tenemos que decir a usted, señor presidente, y deseando de corazón que su público enseñe al nuestro a tolerar errores y violencias que puedan producirse en el curso de juego, caso de que se presentaran, nos reiteramos una vez mas suyos atentos y con afectuosa consideración".

La carta no debió de llegar a buen destino o si así lo hizo,no debió de ser tomada en cuenta. Los aficionados 'merengues' no estaban dispuestos a perdonar el hecho de haber sido silbados en campo de un club amigo y tras una contundente derrota.

Los sueños, sueños son

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Quizá nunca sepamos lo que ocurrió realmente aquel 13 de junio de 1943 en Chamartín. Se dice que el autobús de los jugadores azulgranas fue apedreado desde la estación de tren hasta su llegada al hotel donde se iban a hospedar.

Para asegurar el ambiente hostil en el Estadio Chamartín, que ese día acogió a más gente de la que cabía, en taquillas, con cada entrada, a cada aficionado se le entregó un silbato facilitado por la Junta de Madrid. Dicho encuentro se convirtió en una odisea, indescifrable hasta hoy en día y quizás en la eternidad. Leyendas oscuras, suposiciones y justificaciones en la derrota hicieron que el partido de vuelta quedará para la historia.

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El Real Madrid salía con Marza, Querejeta, Corona, Sauto, Ipiña, Moleiro, Alsua, “Chus” Alonso, Pruden, Barinaga y Botella, mientras que el FC Barcelona lo hacía con Miro, Benito , Curta, Raich, Rosalench, Calvet, Sospedra, Escola, Martín, César y Valle Mas.

Lo que pasó antes del encuentro, sobre todo en el vestuario azulgrana, dio lugar a todo tipo de variaciones. Se dice que los culés fueron visitados por el director general de la Seguridad del Estado, José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, que les habría dicho: "Recuerden que algunos de ustedes juegan gracias a la generosidad del régimen, que les ha perdonado su falta de patriotismo".

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Otras versiones aseguran que el emisario de aquel mensaje fue el jefe superior de Policía: "Uno u otro, lo cierto es que la visita se produjo y que tuvo consecuencias palpables. A gente como Escolá o Raich, que habían sido depurados, les tuvo que asustar de lo lindo", señaló Julián García Canda, en su libro ‘Historia de un desamor’. Hay quien cuenta que fue José Moscardó, jefe del Ejército y presidente del Comité Olímpico Español el que infundió ese mensaje: "Tranquilitos todos que están aquí por generosidad del régimen".

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La versión más descabellada cuenta que fue el mismísimo Franco el que bajó al vestuario azulgrana. Ninguno de estos hechos pudieron ser demostrados. Muchos años después, Fernando Argila, portero suplente de aquel Barcelona, declaró: "No fue necesario que la policía entrase en nuestro vestuario, como se ha escrito". El portero asegura que fue el colegiado, Celestino Rodríguez, él que les habló: "Mire cómo está la grada. No podemos permitir que aquí ocurra algo. Usted ya sabe lo que tiene que hacer".

Las crónicas de la época cuentan, que cuando comenzó el encuentro, Luis Miró, no pudo ni acercarse a defender su marco por la lluvia de objetos que caían desde la grada. El descanso llegó a Chamartín con un 8 a 0 en el marcador. El 1 a 0 llegó en el minuto 5. Un centro de Alsúa desde la línea de fondo que no llega a despejar del todo Miró, acabó en las botas de Pruden, que desde el corazón del área envió el balón al fondo de la red. El 2 a 0 llegó de las botas de Barinaga en el minuto 30 que remató con un potente disparo un pase de Botella. A los dos minutos, en el 32, llegó el tercero. Falta lanzada por Sauto que Pruden volvió a enviar al fondo de las mallas. En el minuto 35, Pruden hacía el cuarto. Internada del jugador blanco por el flanco izquierdo que coló, una vez más, el cuero en la portería azulgrana.

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Llegó también el quinto, en el minuto 37. Incursión por la izquierda de Botella que centró el balón para que Alonso rematará de cabeza, batiendo a Miró. A los dos minuto caía el sexto. Pase de Calvet para Curta que se internó en el área y con un disparo cruzado hizo que el esférico volviera a traspasar la línea de gol. El séptimo y el octavo fueron obra de Barinaga, en los minuto 42 y 44.

En el descanso los azulgrana decidieron que no querían volverá a salir al campo y su entrenador, Pepe Nogués, se lo comunicó al árbitro. Se dice que entonces, apareció un Coronel del Ejército en el vestuario y les dijo a los jugadores: “O salen al campo o de aquí van directamente a la cárcel. Todos detenidos”.

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El partido se reanudó y los goles siguieron cayendo. A los 74 minutos, Alonso hacía el noveno tras rematar un centro de Botella. El décimo tanto llegó a los 85 minutos de las botas de Botella que culminó una jugada personal con una incursión en el área y un potente disparo al fondo de la red. El undécimo no se hizo esperar mucho y en el minuto 87, Barinaga batió a Miró con un remate de cabeza al centro de Alonso. El tanto de 'honor' del conjunto culé lo hizo Martín en el minuto 89, que se coló el área madridista para culminar una jugada creada por él, Sospedra y Valle, e hizo que el cuero traspasara la línea de gol. Hay versiones de la época que aseguran que Celestino Rodríguez le anuló cuatro goles legítimos a los blancos, por lo que goleada bien pudo haber sido de 15 a 1.

Repercusiónes

Tras este partido, ambos presidentes abandonaron sus cargos, Antonio Santos Peralba Álvarez, presidente del Real Madrid, lo hizo tras ser presionado por las autoridades deportivas y políticas, mientras que Enrique Piñeyro de Queralt, su homólogo del Barça, puso su renuncia en carácter de irrevocable tras la terrible y grotesca humillación.

En encuentro fue bautizado por la prensa de Barcelona como 'El escándalo de Chamartín'. Los culés fueron multados con 2500 pesetas por los incidentes causados en la ida y con 25000 pesetas con los incidentes causados en la vuelta. El Real Madrid fue multado con 5000 pesetas por la invasión de campo y por los alborotos causados.

La crónica más valiente de ese partido fue la de Juan Antonio Samaranch para el diario "La Prensa": "¡11-1! Con 3-0 a su favor en la ida esta eliminado el equipo que más posibilidades tenía para llegar al título de Campeón De España. No se martiricen pensando en las causas de estos hechos los incondicionales del Barcelona. Es un buen consejo. No hay que buscar culpables, por que nos lo hay en el "equipo". Ya hemos dicho que el Barcelona no jugo ni bien ni mal. No existió. No se le vio en toda la tarde: Era lo mejor que podía pasar en aquellas circunstancias. Así han quedado las cosas y hasta aquí podía llegar. Para ellos es la final. Son lo mismo 11 que 50. Pero esto ha sucedido a costa de perder Madrid y el Madrid aquella fama de caballerosidad de que tanto y tantas veces nos hablaban esos cronistas de gran renombre y prestigio, que más bien en lugar de dar ánimos como era su obligación han sido lo que han inducido a crear el estado de ánimo para superar el 3-0 favorable al Barcelona con un resultado y una descortesía mucho mayores".

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El ex Presidente del COI, fue felicitado por el Consejo Directivo del FC Barcelona por su crónica, pero acabó sin poder ejercer su profesión ya que le ha sido retirado el carné de periodista y se le prohibió volver a escribir.

Lo triste es que aquella generación de jugadores blancos quedó en el olvido, sobre todo con la posterior llegada de la generación encabezada por Alfredo Di Stéfano. Marzá defendió la portería un par de años más antes de ir al Celta de Vigo hasta su retiro. Al defensa José Llopis Corona se le recuerda por haber sido el último superviviente de la inauguración del Nuevo Chamartín, en 1947 (murió en 2011). El 'primer gran captián' Juan Antonio Ipiña, acabó su carrera en el club merengue.

José Ramón Sauto, el jugador, que nunca tuvo contrato como profesional, colgó las botas para continuar sus estudios en medicina. Prudencio Sánchez permaneció como parte de los servicios médicos del Real Madrid. Chus Alonso, famoso por haber anotado el primer gol oficial en el Bernabéu, se retiró para ser directivo de la Federación Española y Castellana de Futbol. Sabino Barinaga se convirtió en entrenador internacional y llegó a tener a su cargo a la Selección de Marruecos y al América de México. Pascual Botella se retiró poco después de la goleada.

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