Las Palmas se desmelena en Mestalla pero se queda a medias

La UD Las Palmas comenzó el encuentro mostrando que la idea de Quique Setién de querer jugar se quería mantener, los amarillos empezaron con personalidad, intentando llevar el peso del juego hacia el área de Jaume Doménech, aunque la presión del Valencia complicaba la salida de balón. En ese sentido, una falta sobre Tana se convertiría en la primera gran ocasión amarilla desperdiciada por Viera. A pesar de ello, los chicos de Nuno encontraron en la banda izquierda su mejor aliado; los che vieron en ese carril un buen sitio para atacar a la defensa grancanaria, consiguiendo ver puerta antes de los primeros diez minutos tras una gran jugada de André Gomes que terminó encontrando a Alcácer con la caña preparada en boca de gol, aprovechando la mala colocación de la zaga visitante.

Con el primer tanto ya en el marcador, la UD seguía intentando acercarse a los aledaños del marco valencianista, buscando constantes combinaciones y desarrollando un juego bastante dinámico. Uno de los más activos en la ofensiva amarilla era un Tana bastante descarado, gustándose y con muchas ganas, demostrando que la confianza puesta por su técnico parece tener una razón de ser. La UD achuchaba y avisaba en forma de ocasiones, desarrollando un gran fútbolLas Palmas achuchaba y avisaba en forma de ocasiones, los de Quique Setién estaban muy bien asentados en ataque, jugando con bastante criterio, probando a Jaume con un disparo de Araujo que terminó envenenándose y que el portero valencianista tuvo que enviar a córner. El dominio del juego y de la posesión era amarillo, pero le estaba faltando rematar las jugadas que más peligro entrañaba con claridad.

Después de un inicio bastante atractivo y con mucha intensidad, el choque se fue apagando según pasaban los minutos, dando paso a una cadena de errores e imprecisiones por parte de ambos conjuntos. Habíamos pasado de mucha velocidad a un encefalograma plano en cuanto al ritmo, aunque Las Palmas continuaba sobreviviendo y mirando más hacia arriba, queriendo mantener su personalidad por encima de cualquier cosa. El resultado le daba algo de comodidad al Valencia, que no sentía la necesidad de atacar demasiado, sino más bien de esperar alguna contra, dejando que el peso del juego lo llevara su rival. De esa manera, con un juego más práctico, el Valencia llevaba el partido al descanso en el punto donde quería.

Pérdida de dinamismo antes del descanso y gol merecido

La incertidumbre se había instalado en el partido de una manera desesperante, a ambos equipos le costaba un poco más construir sus ataques, con pérdidas constantes, con poca participación, sobre todo, por parte del Valencia. Sin embargo, los de Quique Setién mantuvieron su hambre y fueron a por el gol, queriendo incidir en el área de Jaume, avisando de nuevo con una falta de Viera cerca de la media luna que se marcharía por encima del larguero. A pesar de ese error, el de La Feria se resarciría haciendo efectiva la ley del ex, marcándole a su ex equipo tras una jugada bien elaborada; Araujo conectó con Tana para que éste viera el hueco perfecto en el desmarque de Viera que mandaría el balón a las mallas con un disparo perfecto al palo contrario del portero con pierna derecha.

Las Palmas se estaba gustando, estaba jugando un fútbol que volvía a mostrar frescura y descaro, con Viera, Tana y Araujo muy entonados, muy bien metidos en el partido. Los amarillos encontraron el camino perfecto para romperle los esquemas a un Valencia ramplón y bastante flojo. Las Palmas estaba metiendo en su área al Valencia, creando peligro con claridad Ese dominio grancanario se tradujo en más ocasiones peligrosas, y Jaume Doménech tuvo que actuar como pudo para mandar un disparo fortísimo de Tana al larguero. Nuno no lo veía claro y Bakkali entró por Feghouli para buscar algo más de profundidad y velocidad por la banda izquierda, aunque el problema che estaba más bien en la salida de balón. El monopolio de la posesión era completamente de Las Palmas y el Valencia parecía estar muy tocado; los cánticos de “Nuno vete ya” comenzaron a sonar.

Las Palmas demostró personalidad y peleó hasta el final

La lesión de Mustafi obligó a los valencianistas a utilizar el último cambio, dando entrada a Rubén Vezo para recomponer la defensa. Setién también comenzó a colocar cambios para refrescar ideas, pero el encuentro había comenzado a ponerse muy cuesta arriba a los dos equipos; el Valencia necesitaba ganar para no perder de vista la zona alta de la tabla, mientras que Las Palmas parecía algo cansada, aunque un empate en un feudo como éste era casi como una victoria. Los canarios mantenían su buen sitio sobre el campo y querían seguir atacando, aunque ahora el Valencia se imponía un poco más e iba más hacia arriba.

El físico ya estaba fallando, pero la UD no dejaba de intentarlo, no dejaba de irse hacia arriba con muchísima fe. Araujo estuvo a punto de darle los tres puntos a la UD, pero el argentino erró Bigas y Araujo estuvieron a punto de darle los tres puntos a los amarillos, pero la pelota no quiso entrar y Jaume volvió a aparecer para salvar al Valencia. Las Palmas terminó empatando, pero mereció ganar y estuvo a punto de llevarse de Mestalla una victoria que habría sido más que justa. Los jugadores de Quique Setién pelearon como locos por el triunfo, demostrando una personalidad y una clara mejoría que invita al optimismo.

El Valencia sufrió a la mejor UD de la temporada; esperemos que dure.

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