La amistad mueve montañas, también en el fútbol
La amistad mueve montañas (también en el fútbol) // Sporting - Betis // Imagen: Laura Castro, VAVEL,

A día de hoy pocos son los sportinguistas que no saben que las aficiones de su equipo y la del Betis están hermanadas. Lo cierto es que todos ellos recuerdan aquel ascenso agónico en 2015 en el que los béticos animaron a los asturianos como si se tratase de su equipo; incluso muchos de ellos piensan que esa amistad se forjó allí, en el Benito Villamarín ese 7 de junio de 2015. Pero no hay nada más lejos de la realidad. 

Temporada 96-97: Betis - Sporting de Gijón

El Sporting y el Betis debían enfrentarse en el Benito Villamarín en un partido de gran trascendencia, sobre todo para los aficionados verdiblancos. Su rivalidad histórica con el Sevilla es conocida por toda España, y también por una parte del mundo seguramente. Lo cierto es que los locales no se jugaban absolutamente nada en ese encuentro, pero el Sporting tenía un objetivo: ganar. Si lo hacía, se salvaba del infierno del descenso, y enviaba automáticamente a él al Sevilla. 

De esta manera, y con estos antecedentes, los béticos no pudieron hacer otra cosa más que unirse en una sola voz para animar a los visitantes, para disfrutar posteriormente del descenso de su máximo rival. Y así fue: perdieron y los sevillistas se vieron envueltos en la pesadilla de volver a la Segunda División. 

Desde ese día, las aficiones se hermanaron: por la fiesta y por la alegría, unos de la permanencia, otros de ver como su rival histórico se encontraba por debajo de ellos sin remedio. Sin embargo, también se llevó el Sporting una de las enemistadas más conocidas: la suya con el Sevilla. 

Años después, el Karma volvió al Villamarín

Partido en el Sánchez Pizjuán, enfrentando al Sevilla FC y al Real Oviedo. Casualmente, los rivales más directos por historia tanto del Betis como del Sporting. Los locales no se jugaban absolutamente nada, mientras que una victoria del Oviedo haría que automáticamente el Betis descendiese a Segunda. A veces se dan estas casualidades de la vida: la similitud de los casos es abrumadora. 

Los visitantes ganaron el partido ante la falta de actitud de los ya salvados, y para alegría de los aficionados, el resultado fue de un 2-3, con lucha por parte de los locales, aunque sabiendo que debían perder el partido si querían tener contentos a los sevillistas. Digamos que, por estas cosas, hay que creer en el Karma. Parece sacado de una película de ficción, pero no. 

Desde ese día, las aficiones de Oviedo y Sevilla se llevan realmente bien, otra de las amistades forjadas por los resultados que hacían felices, tanto a unos, como a otros. 

Más amistades en el fútbol: Oviedo y Valladolid

Esta historia nos traslada al Carlos Tartiere, en el año 1996. El Valladolid necesitaba los tres puntos si querían salvarse y permanencer un año más en la máxima categoría del fútbol español. Por su parte, los locales no tenían ninguna necesidad: ya tenían el objetivo cumplido y sólo tenían que jugar el partido por puro compromiso. 

Como era de esperar, los visitantes ganaron cómodamente el partido (¡y tanto!), con un 3-8 que quedó para la historia como una de las salvaciones más heróicas. Sin embargo, ovetenses y pucelanos aún tienen en la retina la manera de animar de los azules, sin poder olvidar que ahora, sus aficiones, estarán tan hermanadas como pueden estarlo las del Sporting y Betis. 

¡Caballero de mi vida! - Lugo y Sporting

Los enfrentamientos entre estos dos equipos nunca llegaron a ser demasiado destacables, pero aquel 7 de junio de 2015, Gijón vibró con uno de los goles más celebrados jamás recordados. Y es que, en el descuento, Caballero consiguió anotar para el Lugo, en ese partido que debían jugar en la última jornada contra el Girona, único rival del Sporting por conseguir la última plaza de ascenso directo. 

Ese gol, con microinfartos incluídos por parte de miles de sportinguistas, hizo que los asturianos volviesen a disfrutar del sitio del que nunca debieron salir: la máxima categoría del fútbol español. 

Desde ese día, los aficionados se han estado intercambiando mensajes de cariño y ánimo para ambos equipos, sabiendo que el día que se vuelvan a encontrar (esperemos que en primera división), la fiesta del fútbol volverá a ser una realidad.

Betis y Sporting en la actualidad

Las aficiones siguen hermanadas, eso es un hecho. Mensajes por las redes sociales, bufandas verdiblancas en El Molinón, "Musho Betis, Musho Betis" sonando en las gargantas de los sportinguistas... Contínuas muestras de cariño y agradecimiento por tanta felicidad compartida. El año pasado es imposible olvidar como el Betis venció al Getafe en su estadio, consiguiendo así que el Sporting, con su victoria, pudiese seguir en Primera. Dos equipos en uno sólo cuando se trata de ayudarse: esa es la magia del fútbol. 

Y en 2017... La historia puede volver a repetirse

Leganés (máximo rival del Sporting en la actualidad) y Betis se enfrentan en la Jornada 36 en Butarque. De vencer los pepineros, las opciones de los sportinguistas, aún ganando, son muy remotas. Si ganan los visitantes, Gijón volvería a ser un poco más feliz viendo como su equipo se acerca un poco más al objetivo.

Toda la ciudad volverá a estar pendiente de Sevilla, como siempre, la verdiblanca, la que representa no sólo a su equipo, si no también al gijonés. Porque las amistades mueven montañas, y eso nadie lo pone en duda. Sin embargo, el fútbol es como la vida misma, aunque algunos no lo quieran aceptar, y las amistades, en él, tambien pueden conseguir hasta las cosas más imposibles jamás imaginas. 

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