Mirando de reojo a la Champions
Sarabia celebra el segundo gol. Foto: LaLiga

Mirando de reojo a la Champions

El Sevilla volvía a su templo por segunda jornada consecutiva para disminuir la diferencia con el Getafe y la zona Champions y al mismo para dedicarle al Pizjuán el primer triunfo de la era Caparrós. 

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Curro García
Sevilla FCSoriano; Navas, Kjaer, Carriço, Escudero; Sarabia, Mesa (72’, Rog), Gonalons, Franca Vázquez (86’, Promes); Munir (81’, André Silva) y Ben Yedder.
AlavésPacheco; Martín, Laguardia, Ximo Navarro, Duarte; Inui (67’, Twumasi), Pina (75’, Brasanac), Wakaso, Jony; Borja Bastón y Calleri (75’, Guidetti).
MARCADOR1-0, min. 40, Roque Mesa. 2-0, min. 79, Sarabia.

Cómoda victoria de la escuadra entrenada por Caparrós ante un rival directo en un choque que estuvo mayormente dominado por los rojiblancos, que recortan distancias con el Getafe y superan al Alavés

‘Salir del fuego para meterse en las brasas’ o ‘salir de Guatemala para irse a Guatepeor’. Frases que refrendan a la perfección lo que está siendo el Sevilla F.C. de Joaquín Caparrós, que parecía haber resurgido de sus cenizas como si de un fénix se tratase al imponerse al RCD Espanyol en lo que fue el tercer debut del utrerano con el que es su club de toda la vida. Y solo parecía, porque cuando más cerca estaba el objetivo -sobre todo con la derrota del Getafe ante el Leganés-, el Sevilla cayó en las brasas del Valencia, a quien tras ese partido le reavivó las llamas de la UEFA Champions League.

Atentos desde el primer minuto

Con la necesidad de ganar por el empate del elenco de Bordalás en Barcelona y la victoria del Valencia ante el Madrid salía el Sevilla frente a un Alavés que se encontraba quinto. Esa urgencia de la que hablábamos hizo presa del combinado de Caparrós, que desde el pitido del trencilla salió a devorarse al rival. En el minuto ocho, el ‘Mudo’ Vázquez falló en boca de gol un servicio raso de Escudero que tenía aroma a gol. El siguiente intento fue para un Munir que ya había probado fortuna anteriormente con una volea desde la frontal, pero su cabezazo no cogió puerta por escasos metros.

Rebasados los treinta minutos de primera parte y con un dominio sevillista bastante marcado, los vascos tuvieron la que sería su llegada más clara de todo este asalto. Fue de la mano de Calleri y por un vahído de la zaga hispalense, pero finalmente Juan Soriano desbarató la ocasión de los de Abelardo, que durante el choque estuvieron a un nivel ínfimo. En las postrimerías llegaría el 1-0 gracias a Roque Mesa, que perforaría las mallas de Pacheco con un disparo de primeras tras una muy buena dejada de Sarabia en el pico del área. Con los de Nervión ganando y el respetable andaluz abroncando al colegiado terminó la primera parte.

Sin brillo pero también sin sufrir

Con la cifra de espectadores confirmada -33.212 para ser exactos- se levantó por segunda vez en este partido el telón del fútbol. Ben Yedder, que venía acumulando unos números espectaculares con el Alavés, se quedó a nada de seguir aumentando esas estadísticas si no hubiera sido por la salvadora intervención de Pacheco en la línea de gol a su cabezazo. Los vitorianos, viendo que el tiempo que transcurría, que el Sevilla dominaba y que no amedrentaban la meta de Juan Soriano, intentaron echarse arriba, pero lo único que se podía contabilizar eran continuas llegadas del conjunto local.

Ya en los últimos quince minutos y con el Alavés volcado sobre la parcela hispalense, llegó el segundo. Fue obra de un Pablo Sarabia que tras causar baja ante el Valencia por molestias puso el broche de oro al choque con un mano a mano que transformó a las mil maravillas, haciendo imposible para Pacheco una hipotética estirada. El Sevilla, lejos de venirse a menos y a esperar la conclusión, buscaron el tercero con más vehemencia que nunca. Estuvo cerca ese tercer tanto en el ochentaiocho otra vez con el ex de Madrid y Getafe nuevamente como protagonista, pero no imprimió excesiva fuerza al disparo, por lo que fue fácil de atajar para Pacheco, que en la medida de lo posible evitó lo que hubiese sido una catarata de goles sevillista. Finalmente, viendo el árbitro Martínez Munuera que poco más acaecería en Nervión, decretó el final del tiempo reglamentario.

Tras el varapalo del Valencia, los de Caparrós se levantaron con pundonor y oficio ante un rival directo por lugares europeos -al que ya le tiene ganado el golaveraje particular- y ya solo le separa un punto de la zona Champions.

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