El campeón aplastó al colista
Celebración gol Real Madrid I Imagen: Real Madrid 

Ondeaban banderas blancas en el cielo de la capital momentos previos al inicio del encuentro, se respiraba ambiente festivo en el Santiago Bernabéu. Solo hacía falta ver la alegría y la ilusión en los ojos de los madridistas para tomar consciencia de que esta afición, al igual que sus jugadores, ya tienen la mente puesta en París.

En el lado opuesto, la afición levantinista se dejó el alma y la voz para transmitir a los suyos que no estaban solos. Desde antes del comienzo del encuentro, la afición granota mostró su apoyo incondicional al equipo y a su entrenador, a sabiendas del gran final de campaña que está haciendo el conjunto valenciano.

El reconocimiento que merecía el campeón

La ovación en cada nombre que pronunciaba el videomarcador del feudo blanco era un claro reconocimiento a la temporada que están realizando estos chicos, una más que merecida enhorabuena por el título de liga cosechado y, sobre todo, el penúltimo empujón para la final de la Champions.

Antes de que el esférico comenzara a rodar se sucedieron los reconocimientos a los futbolistas blancos. En primer lugar, el Levante decidió hacer el pasillo al campeón de liga y, posteriormente, Karim Benzema recibió el galardón a mejor jugador del mes de abril en LaLiga.

Así trascurrió la primera parte

Los relojes peninsulares marcaban las 21:30 horas y los tres pitidos del colegiado, Adrián Cordero Vega, dieron comienzo al choque entre Real Madrid y Levante UD. A priori, podría parecer que el hecho de que el conjunto merengue ya fuera campeón y los granotas estuvieran jugándose la permanencia sería favorable para el Levante. Sin embargo, sobre el verde el Real Madrid volvió a mostrarse intratable desde el primer minuto.

La primera ocasión clara del partido fue para el Real Madrid, el cuadro dirigido por Carlo Ancelotti montó una contra de esas que erizan la piel en el Santiago Bernabéu y entre Vinicius y Mendy culminaron la jugada. El brasileño habilitó en carrera al francés que realizó una conducción frenética y definió a la perfección para abrir la lata del encuentro.

Pocos minutos más tarde, un Mendy absolutamente desatado volvió a incorporarse al ataque y, tras un par de recortes, soltó un latigazo con la zurda que podría haber supuesto el segundo en su cuenta particular. No obstante, la jugada continuó y Vinicius volvió a repartir otra asistencia de ensueño para que su socio en ataque anotara el segundo para el Real Madrid. Benzema no perdonó y soltó un testarazo para estrellar el esférico al fondo de las mallas.

Aquello ya se había convertido en un auténtico festival madridista. La verticalidad y el despliegue ofensivo que llevaron a cabo los chicos de Ancelotti fue realmente digno de admirar. Con el paso de los minutos, la afición blanca dio paso a las ovaciones a sus futbolistas. Benzema, Valverde y Modric fueron los primeros en oír sus respectivos nombres coreados por todo el estadio. Pero… con este último sucedió algo curioso. Mientras la grada de animación del conjunto merengue coreaba el nombre de Luka Modric, el 10 blanco sacó la varita para ofrecer el gol en bandeja a su ahijado futbolístico. Otra vez él, otra vez el héroe de la Champions, el hombre de las remontadas madridistas… otra vez Rodrygo Goes puso en pie al Santiago Bernabéu para celebrar el tercero del Madrid.

El luminoso reflejaba un contundente 3-0 a favor de los blancos, pero, viendo lo visto sobre el verde, aquel marcador sabía a poco para los chicos de Carlo Ancelotti. Así pues, antes de enfilar vestuarios, el club merengue anotó el cuarto para sentenciar el choque y dejar patente su infinita superioridad. Esta vez sí, esta vez fue él. Lo merecía mas que nadie. Llevaba esforzándose y empleándose a fondo para notar su gol desde el inicio del partido y, al filo del descanso, obtuvo su recompensa.

Fue el niño maravilla del madridismo, el futbolista más prometedor de la nueva era blanca, ese chaval que no se cansa de poner en pie a su gente, a su estadio… fue Vini Jr. El brasileño encaró, se aproximó a la meta levantinita y batió al guardameta granota para volver a bailar como más le gusta y besarse el escudo con el que siempre soñó. En definitiva, volvió a hacer felices a los madridistas y a todo aquel aficionado al fútbol que aprecia el talento de la perla brasileña. De este modo, se llegó al final de los primeros 45 minutos.

Continuó el recital blanco en la segunda mitad

La segunda parte comenzó con la misma tónica del primer acto, el Real Madrid volvió a salir enchufado e impuso notablemente su planteamiento de juego.

No habían transcurrido ni diez minutos tras la vuelta de vestuarios cuando el conjunto merengue volvió a penetrar la meta defendida por Cárdenas. Volvió a ser Vini, esta vez a pase de Valverde, pero, en esta ocasión, el colegiado señaló fuera de juego e invalidó el tanto del brasileño.

El recital madridista no cesó y, pocos minutos más tarde, el conjunto volvería a marcar. Benzema se plantó solo ante el guardameta levantinista y, el francés, volviendo a demostrar que tiene la sangre congelada, regateó una y otra vez al portero granota hasta dejarle sentado. Las filigranas del ariete galo bien podrían parecer uno de los bailes de su amigo Vinicius quien, por cierto, fue el encargado de empujar el esférico al fondo de las mallas, tras la asistencia de Benzema. La joven estrella madridista hizo el quinto del partido, el segundo en su cuenta particular, y volvió a bailar sobre el verde del Bernabéu para continuar con el jolgorio merengue.

A partir de la manita en el marcador, Ancelotti aprovechó para dar descanso a los más habituales que habían partido desde el inicio. Benzema, Modric y Valverde abandonaron el terreno de juego para dar entrada a Mariano, Peter y Kroos. Ancelotti dio descanso a todos sus titulares a excepción de Vinicius, como si el técnico italiano augurase lo que iba a pasar minutos más tarde.

Vini tenía hambre, tenía ganas de más; el brasileño era consciente de que estaba a un gol de lograr su primer hat-trick como futbolista del Real Madrid y no quería irse sin el balón. Así pues, el brasileño volvió a correr por esa banda izquierda que ya lleva su nombre para anotar su tercer tanto. La emoción inundó las gradas de un Santiago Bernabéu que aplaudía orgulloso de ver como su niño maravilla crece a pasos agigantados y cada día que pasa va haciéndose un hueco entre los grandes de este deporte.  

Celebración de Vinicius I Imagen: Real Madrid
Celebración de Vinicius I Imagen: Real Madrid

El partido fue llegando a su fin y con él este artículo, pero no sin antes hacer mención especial a la entereza que mostró la afición levantinista apoyando a su equipo aun a sabiendas que ya eran equipo de Segunda División. Asimismo, la grada de animación del Real Madrid también coreó el ya célebre “Levante es de Primera”, en un claro gesto de respeto entre ambas aficiones.

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