Análisis post partido: un empate que deja la eliminatoria abierta

Un Celta superior en muchas fases del encuentro, perdona a los de Valverde que se van de Vigo con un resultado positivo, pero que deja la eliminatoria abierta. Un Barcelona plagadode suplentes supo aprovechar los errores en las dos áreas para llevarse un resultado favorable a la vuelta.

Análisis post partido: un empate que deja la eliminatoria abierta
Dembelé , que volvía tras varios meses lesionado, en un lance del partido ante Sergi Gómez/ vía EFE

Este jueves se disputó en Balaídos la ida de octavos de la Copa del Rey, donde se enfrentaron el RC Celta de Vigo contra el FC Barcelona. Un partido que acabó con un 1-1 en el marcador dejando todo abierto para el partido de vuelta en el Camp Nou.

Los de Valverde consiguen así una ligera ventaja, pero no pueden confiarse ante el equipo celeste, una de las bestias negras de los blaugranas los últimos años. Este año ya se han enfrentado en la Liga, con un resultado de empate a dos, marcador que, de repetirse, puede servir al Celta para pasar de ronda. Si los de Unzué consiguen eliminar al Barça, conseguirían apear en tres años consecutivos a Atletico de Madrid, Real Madrid y FC Barcelona del torneo del KO. Gesta que pocos equipos han conseguido en toda la historia.

Unzué apostó por su once de gala mientras que Valverde salió con muchos suplentes y se notó. El Celta dominó gran parte del partido, lo único que le faltó era ser más contundente en las dos áreas para llevarse un resultado más positivo a Barcelona, donde se jugará la vuelta el próximo jueves.

Lo más destacado en el Celta

Lo mejor del partido tiene nombre propio. Stanislav Lobotka, Maxi Gómez y Emre Mor brillaron en un duelo de exigencia copera. El primero, Lobotka, jugando por delante de la defensa supo deshacerse de la presión asfixiante de los delanteros blaugranas y conectar con la tripleta de ataque formada por Aspas, Sisto y Maxi. El eslovaco está siendo una de las revelaciones de esta temporada, demostrando por qué se apostó por él, del que se vislumbra un gran futuro.

Maxi asombró por su juego. Demuestra día a día la evolución y la progresión que está teniendo a las órdenes de Juan Carlos Unzué. Presionando arriba, corriendo y asociándose con criterio con sus compañeros, fabricó el gol celeste. Un rebote dentro del área acabó en los pies del charrúa, quien levantó la cabeza y puso el balón a Iago para que marcara a placer. La mala suerte hizo que el esférico diera en el larguero, pero Sisto con un disparo imparable consiguió poner el empate en el electrónico.  

Emre Mor es el último de los protagonistas. Saliendo desde el banquillo supo adaptarse a lo que pedía el partido. Siendo rápido y vertical, fue una pesadilla para la defensa del Txingurri, incapaces de pararle en el uno para uno. De sus botas salieron las mejores jugadas y con más peligro de la segunda parte. El único pero que se le puede poner al joven atacante turco es su escasa presencia en defensa. Uno de los requisitos del esquema de Unzué es la labor defensiva y el sacrificio de todos los jugadores de ataque, y el turco a veces es incapaz de seguir a su marca.

Fontás y Jozabed

Por el contrario, Andreu Fontás y Jozabed Sánchez fueron de lo peor que ayer se vio sobre el césped de Balaidos. Al primero, jugando en el centro de la zaga junto a Sergi Gómez, se le volvieron a ver las costuras. Lento, con imprecisiones y con errores impropios de un central de máxima categoría, concedió el primer gol del partido, obra de Arnáiz, y dio facilidades a los delanteros del Barcelona.

Errores que se le llevan viendo desde el comienzo de temporada y que ponen en duda su calidad y la decisión de Unzué de contar con él como tercer defensa por delante de Roncaglia, el cual está a punto de marcharse cedido por la falta de minutos. El catalán es del gusto del míster, pero no está demostrando que tenga el nivel suficiente ni para jugar a lo que quiere el técnico navarro ni para estar en un club que aspira a Europa como el Celta.

El segundo caso es el de Jozabed. El sevillano destacó el año pasado en la segunda mitad de la temporada a las órdenes de Berizzo, por lo que se decidió la directiva a ficharle. Pero este año con un rol y unas exigencias diferentes, el jugador esta desentonando en la medular celeste. Con poca visión de juego, lento y sin físico para luchar balones, es el punto débil del centro del campo celeste. Es otro de los casos en que es un jugador con el beneplácito del entrenador, pero que por su rendimiento no debería estar ahora mismo por delante de otros compañeros como el ‘Tucu’, Radoja, el gran olvidado de Unzué, o Brais.   

Todo queda para la vuelta

Pese a que el Barcelona se lleva un buen resultado de Balaídos, con una ligera ventaja por el gol fuera de casa, la eliminatoria está aún sin decidir. El Celta es uno de los equipos que mejor compite en el torneo del KO y siempre es un peligro enfrentarse contra los celestes a doble partido.

El Txinguirri previsiblemente contará para la vuelta con sus estrellas, Messi, Luis Suárez o Iniesta entre otros, por lo que se verá un partido completamente al de ayer en el Camp Nou. Partido diferente pero seguro con la misma intensidad, ya que como dijo Unzué en rueda de prensa, los jugadores siguen teniendo las mismas granas y la misma esperanza de seguir en el torneo.