Manuel Orantes y Álex Corretja: Maestro, ¿permiso?
Fotomontaje: Ricardo Palmeiro - VAVEL

El 1976 y el 1998 son dos años para la historia del tenis español. 730 días para recordar. Partidos épicos, remontadas históricas. Cada año que pasa se recuerdan con más nostalgia aquellos dos logros conseguidos por dos magos de la raqueta. La deportividad y el respeto hacia el jugador, cualidades de dos jugadores separados por la edad pero no por el toque con su raqueta.

Dos épocas diferentes. Dos estilos contrapuestos. Dos formas de juego. Uno zurdo -Orantes-, el otro diestro -Corretja-, ambos con revés a una mano, pero un mismo objetivo: ser Maestros. Muchos lo han intentado pero muy pocos lo han conseguido.

Manuel Orantes: el Maestro granadino

Manuel Orantes empezó su carrera tenística como profesional en el año 1968, con 19 años recién cumplidos, pero no sería hasta el año 1972 cuando su zurda, su muñeca y su versatilidad lo convertirían en uno de los mejores jugadores de la década de los 70 con 32 títulos y otras 35 finales disputadas.

Su superficie preferida, la tierra batida. De los 32 títulos, 30 fueron sobre polvo de ladrillo

No sería hasta los años 1975 y 1976 cuando Orantes conseguiría su mayor número de victorias, de trofeos y de logros. Pero no fue durante esos años cuando logró su mejor clasificación. Pese a lograr menos títulos, en agosto del 73 ascendió hasta el número 2 de la clasificación. Un año más tarde llegaría a la final de Roland Garros, cediendo ante Björn Borg.

Vía Getty Images

Orantes logró ser campeón del US Open en el año 75 derrotando en la final a Jimmy Connors en tres cómodas mangas. Jugador muy querido y respetado por todos los jugadores, se hizo admirar con su juego y su calidad que le llevaron a las más altas esferas del tenis. Una consecución de títulos que le llevaría a levantar en el año 1976, tras cuatro participaciones anteriores, el trofeo de Maestro. Maestro de Maestros. Su zurda se convirtió en oro. Desplegaba magia y colocaba puntos imposibles.

Una final de infarto

Y no lo tuvo nada fácil. Hasta llegar a la final tuvo que derrotar a jugadores de la talla de Salomon, Dibbs o Tanner. Partidos a cinco sets. Remontada incluida ante el polaco Wojtek Fibak, el cual derrotó en semifinales aquel año al argentino Guillermo Vilas, también en cinco mangas. Fibak poseía un excelente servicio, una gran variedad de golpes y direcciones, juego de saque red, habilidoso en la volea y con grandes recursos. Pero pese a todas estas características del polaco, el jugador español supo darle la vuelta a un partido que empezó cuesta arriba -perdió el primer parcial 5-7-, igualando el partido a uno y encajando un “rosco” en el tercer set. Todo cambió. Fibak se encontraba a dos juegos de proclamarse campeón del torneo de Maestros ya que ganaba en el cuarto set 4-1, pero en ese momento y cuando más complicado lo tenía, el granadino sacó el talento que llevaba dentro para acabar venciendo 7-6 en la cuarta manga y 6-1 en la definitiva.

Orantes perdía 2 sets a uno y 4-1 en el cuarto. El encuentro estaba casi perdido, pero no para Manolo

Fue el primer español en lograr la Copa de Maestros. Anterior al año 1970 no se disputaba este tipo de torneo, por lo que jugadores de la talla de Rod Laver o Manolo Santana no tuvieron la oportunidad de levantar este preciado trofeo. El tenis español tendría que esperar 22 años más para ver a otro español levantar la Copa de Maestros.

Un Catalán en Hannover

Era noviembre del año 1998 cuando un barcelonés de 24 años repetía lo que dos décadas atrás logró Manuel Orantes. De nombre Alex y de apellido Corretja, se imponía en la final de Hamburgo a su compatriota y amigo Carlos Moyá, también en cinco disputados sets, y también remontando dos sets en contra. La historia se volvía a repetir.

Con 18 años y allá por el año 1992 hizo su primera aparición en torneos ATP en Sao Paulo, cayendo en segunda ronda ante Patrick Baur, número 112 del mundo. Era el inicio de una carrera brillante y los títulos empezaron a llegar. Año 1994: Buenos Aires y ante un jugador local, Javier Frana. A medida que pasaban los años, Corretja empezaba a ser respetado, su nivel de juego incrementaba, su revés cortado asombraba a quien lo veía y con su derecha dirigía el juego a su antojo. No sería hasta el año 1997 cuando explotó como jugador, abriendo la vitrina de Masters 1000, concretamente en Roma y ascendió rápidamente hasta el top10. Alex había llegado para quedarse y su mejor año estaba todavía por llegar.

La mejor temporada de Alex

El año 1998 fue el mejor año de Alex Corretja en lo que a títulos y logros se refiere: Cuatro títulos, final de Roland Garros -cediendo ante su amigo Carlos Moyá- y directo al top3. Pero lo mejor estaba todavía por llegar. Tras varios años codeándose con la élite del tenis mundial, entraba por primera vez en la Copa de Maestros. Áquel año fue el penúltimo que se disputaba sobre el tapete de Hannover y Corretja llegaba como número 6 del mundo, con ganas de mostrar su mejor tenis y disfrutar del momento.

Pete Sampras, Tim Henman, Carlos Moyá, Yevgeny Kafelnikov, Andre Agassi… jugadores con Grand Slam sobre sus espaldas, con unas vitrinas llenas de trofeos y con una experiencia muy superior a la del barcelonés. En el primer partido, victoria cómoda ante Albert Costa. En el segundo partido, victoria sobre Andre Agassi, tras la retirada del americano. Lo había logrado.

En semifinales se enfrentó, nada más y nada menos, al número uno del mundo, Pete Sampras

En las semifinales Corretja no se amilanó y no se vino abajo pese a ceder el primer set. Igualó el partido y llevó la resolución del encuentro al desempate definitivo. Ahí, el servicio, la cabeza y el juego cortado de Alex se impusieron al servicio y la volea de Sampras. De nuevo lo volvió hacer. Y ahora podía soñar con levantar el preciado trofeo que años atrás logró su compatriota Manolo Orantes.

A un paso de la gloria

Domingo 29 de noviembre. Tierras Alemanas. Dos españoles frente a frente. Un único objetivo: levantar el trofeo que acredita como mejor jugador del año. Corretja empezó cediendo los dos primeros sets por 3-6 y 3-6. Moyá, con su potente derecha y servicio, jugaba a su antojo y dominaba todas las facetas del juego. Pero no acababa aquí la final. Corretja entró en el tercer set mentalizado de forzar al menos un cuarto parcial. Dicho y hecho. Tercer set y cuarto set para el barcelonés por 7-5 y 6-3. Llegados al quinto y definitivo set, todo podía pasar.

Habían transcurrido ya más de tres horas de partido. 180 minutos y todavía quedaba un set por disputarse. Se llegó al empate a cinco con polémica incluida. Moyá salvó bola de campeonato con 5-4 a favor de Corretja e igualó a cinco, pero acto seguido, el barcelonés volvía a romper el saque del mallorquín para esta vez no fallar. Punto de campeonato. Saque a la T, resto de Moyá a mitad de pista, derecha cruzada de Alex y bola fuera de Carlos. Fueron los 10 segundos más largos que el barcelonés vivió sobre una pista de tenis. Campeón de campeones. 22 años después, otro español volvía a levantar la Copa de Maestros. Cabeza, gran revés y coraje le llevaron a lo más alto del tenis anual. Ya nada volvería a ser como antes.

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