Lección de intensidad, profesionalidad y humildad
Novak Djokivic durante el partido/Foto Zimbio

Deber ser muy difícil ganar siempre. Quiero decir, aparte de lo obvio, debe ser difícil el no acostumbrarse a ganar, el no acomodarse y ver la victoria como un hábito, el no perder la ambición y luchar por buscar en cada partido por conseguir seis juegos en cada set. El correr a por una bola a la otra esquina de la pista o a por una dejada cuando vas tan sobrado. Todo eso debe ser difícil cuando eres el número uno del mundo, le sacas el doble de puntos al segundo y has ganado todos los torneos que has jugado salvo uno por retirada, el último un Masters 1000 con relativa facilidad sin jugar a tu mejor nivel. 

Pues parece que de momento el pupilo de Vadja y Becker no se ha cansado de ganar y no se distrae ni un segundo, y hoy ha vuelto a demostrar no sólo porqué es un grandísimo jugador y está en lo más alto, sino porqué lleva tanto tiempo ahí y porqué va a ser tan difícil destronarle.

Su rival de esta tarde - noche era Joao Sosua. El tenista portugués de 26 años, número 38 del ránking, es el gran estandarte del tenis lusitano, y la única esperanza de tener un tenista en el top, ya que otros jugadores como Federico Gil nunca han llegado a dar el salto definitivo.

El partido comenzó mostrando a un Sousa fuerte, que no quería darle un parido fácil al número uno. El portugués es un jugador peligroso (especialmente en tierra batida) que sigue teniendo problemas de irregularidad, pero cuando está acertado puede dar un susto a cualquiera. Sacó su primer juego y no se conformó con eso, sino que buscó las primeras bolas de break del partido, aunque sin resultado. Lo mismo hizo su rival, pero el tenista de Guimaraes afincado en Barcelona oponía toda la resistencia para mantener sus servicios. Llegados al 3-3, Novak se cansaba de esperar y daba el primer zarpazo consiguiendo el break sin que esta vez no pudiera hacer nada su rival. Cuando parecía que ya tenía encaminado el set, el portugués se reveló y consiguió el contrabreak tras cuatro bolas de quiebre en un juego que se fue a más de once minutos. 

Sin embargo, el número uno no quería alargar mucho más el set, y lo que alargó fue el siguiente juego al resto para con gran esfuerzo, romper nuevamente el saque para posteriormente ganar el set por 6-4.

En el primer juego del segundo set Sousa supo levantar su servicio tras empezar con un rotundo 0-40 y conseguir seis puntos consecutivos. La misma historia se repitió en el tercer juego, 0-40 de Novak, pero ésta vez a la segunda bola que tuvo que defender, llegó el error de Sousa en forma de doble falta. Djokovic sacaba sus juegos con relativa facilidad mientras que Sousa tenía que forzar la máquina demasiado, haciéndole fallar demasiado. Esto le hizo ceder un nuevo break en su siguiente servicio para ponerse 4-1. Otro juego en blanco de Novak que no se desconcentraba ni una bola y no le daba piedad a su rival. En estos momentos la bola le corría mucho más, y las defensas para su rival se le antojaba mucho más difícil, mientras que sus golpes no hacían tanto daño como al principio del encuentro. Y en el siguiente juego, conseguiría el tercer break consecutivo, ésta vez en blanco, con un rival que ya estaba hundido ante la muestra de lucha y garra, y por supuesto mucha de Djokovic. 

El número uno no se relajó y sigue viento en popa para luchar por el título y seguir batiendo todos los records que se proponga.

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