Anuario VAVEL 2016. Stan Wawrinka: regularidad como forma de vidad
Fotomontaje: Adrían Cobo - VAVEL

En 2014 conquistó Melbourne, el año pasado reinó en la arcilla de París y este año le tocó a Nueva York ser testigo de una exhibición de Stan Wawrinka. El helvético siguió con su particular racha en los torneos grandes y sumó el tercero de su palmarés en Flushing Meadows. Su víctima, al igual que en anteriores ocasiones, fue el número uno del mundo en ese momento, el serbio Novak Djokovic. Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que con esta soberbia actuación Wawrinka salvó, en cierto modo, la temporada ya que, hasta ese momento, la irregularidad fue de nuevo su gran enemiga. El suizo también dejó muestra de su efectividad en las finales con nada más y nada menos que once victorias consecutivas en el decisivo encuentro por el título.

Chennai, Dubai y Ginebra caen en sus manos

Como ya viene siendo habitual, Wawrinka inició la temporada en el ATP 250 de Chennai (La India), en la primera semana del año y buscando la mejor preparación de cara al primer Grand Slam del año, el Open de Australia. El suizo tiene en tierras indias su torneo predilecto, no en vano, es el evento que más veces ha conquistado, en cuatro ocasiones concretamente. Este año su víctima fue el joven croata Borna Coric, llamado a hacer grandes cosas en el futuro. Coric jugó a un buen nivel pero no fue suficiente. Wawrinka sumó su cuarto entorchado en Chennai al vencer por 6-3 y 7-5.

46 victorias por 18 derrotas es el balance de Wawrinka en 2016

Wawrinka llegaba en inmejorable situación a Melbourne, la ciudad en la que dos años atrás levantó su primer Grande ante el español Rafa Nadal. El suizo se presentaba como uno de los grandes favoritos al triunfo final pero tras solventar cómodamente sus primeros choques, en los octavos de final un sensacional Milos Raonic le frenó en un auténtico partidazo decidido en la quinta y última manga. No cabe duda de que fue una de las derrotas que mas le dolió al suizo, que en los últimos años, ha mostrado su gran fortaleza en este tipo de torneos. Pero el helvético se levantó rápidamente al conquistar por vez primera el ATP 500 de Dubai batiendo al chipriota Marcos Baghdatis en dos sets.

Wawrinka posa sonriente con su trofeo de campeón en Dubai. Foto: zimbio.com
Wawrinka posa sonriente con su trofeo de campeón en Dubai. Foto: zimbio.com

Su siguiente parada fue la gira norteamericana de Indian Wells y Miami, los dos primeros Masters 1000 del año. En ambos torneos el suizo mostró su peor cara, cayendo en octavos de final y en segunda ronda, respectivamente. El inicio de la temporada de tierra tampoco acudió al rescate de Stanimal. En los tres Masters 1000 en arcilla, su mejor resultado fueron los cuartos de final en Montecarlo, en los que fue derrotado claramente por el a la postre vencedor, el español Rafa Nadal. Tanto en Madrid como en Roma Wawrinka tampoco encontró la motivación e inspiración suficientes y se fue muy pronto de ambos torneos.

En busca de recuperar su mejor nivel, sobre todo de cara al inminente comienzo de Roland Garros, en el cual el helvético iba a defender su título de 2015, Wawrinka hizo una parada en su país, pata disputar el torneo de Ginebra, de categoría 250. El propósito de enmienda funcionó y el suizo conquistó su tercer torneo del año al vencer al croata Marin Cilic en la final, también en dos sets.

Wawrinka finalizará en el top4  del ránking ATP por tercer año consecutivo

La primera vez que el de Lausana se dispuso a defender un título de Grand Slam, en Melbourne el año pasado, sólo pudo llegar hasta las semifinales. En esta ocasión volvió a suceder lo mismo. Tras pasar algún que otro apuro en primera ronda ante el checo Lukas Rosol o ante el serbio Viktor Troicki en octavos, Wawrinka se disputaba con Andy Murray un puesto en la final del Grand Slam parisino. Un partido en el que volvieron a aparecer los viejos vicios de Wawrinka, muy irregular y en ocasiones mostrando un pasotismo impropio de un encuentro de tal magnitud. Murray demostró que sus problemas en tierra habían quedado muy atrás y despachó al suizo en cuatro sets. Esta derrota sí que dolió mucho más al helvético, que quedó muy tocado moralmente. La llegada de la hierba, su peor superficie, no hizo más que empeorar la situación. Wawrinka pasó sin pena ni gloria tanto en el ATP 500 de Queen´s (cayó a las primeras de cambio) como en el tercer Grand Slam del año, Wimbledon, donde el argentino Juan Martín Del Potro le dejó fuera en segunda ronda.

Durante el verano el suizo siguió sumido en una inestabilidad permanente. Eso unido a diversos problemas físicos provocó su renuncia a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Volvió la semana siguiente en el Masters 1000 de Cincinnati, pero la falta de ritmo y de confianza propició su temprana salida ante el búlgaro Grigor Dimitrov en tercera ronda.

Resurgimiento en Flushing Meadows

Con muchas dudas en su raqueta y con la necesidad de un buen resultado para asegurar su presencia en la Copa de Maestros de Londres. Así se presentaba Stan Wawrinka al último Grand Slam de la temporada, el US Open. A diferencia de otros Grand Slams, Wawrinka no partía entre los favoritos al triunfo final. Todas las miradas estaban puestas en los dos primeros del ránking, Novak Djokovic y Andy Murray, sobre todo en este último al llegar con la vitola de bicampeón olímpico tras conquistar el oro en Río.

Tras perder el primer set, el balance de Wawrinka este año es de ocho victorias por 15 derrotas

El hecho de no ser el centro de atención había favorecido a Wawrinka en sus anteriores conquistas de Grand Slam. Y en esta ocasión también sucedió. El suizo salvó una dramática situación en tercera ronda ante el británico Daniel Evans, ante el que llegó a ir perdiendo por dos sets a uno. Wawrinka salvó un match point en el tiebreak del cuarto set para acabar finalmente remontando el encuentro y sellar su pase a los octavos de final. Este tipo de victorias siempre fortalecen mentalmente a un jugador y en el caso de Wawrinka fue evidente. A partir de ahí, el de Lausana volvió a mostrar su mejor nivel y se plantó en su tercera final de Grand Slam tras imponerse a Del Potro y a Kei Nishikori en los cuartos y en la semifinal, respectivamente.

Como en sus dos anteriores finales, al suizo le esperaba otro número uno del mundo, un Novak Djokovic más terrenal que en otras ocasiones y al que Wawrinka volvió a derrotar al igual que lo hizo un año antes en Roland Garros. El encuentro fue una repetición del que ambos jugadores disputaron en París. Djokovic comenzó mandando pero Wawrinka no se vino abajo en ningún momento y poco a poco fue neutralizando al serbio con su extraordinaria variedad de golpes. Se da la casualidad de que, en dos de las tres finales de Grand Slam que ha disputado, "Stanimal" ha terminado ganando tras comenzar cediendo el primer set, algo que sólo parece darse en este tipo de torneos, ya que en el resto de su carrera Wawrinka tiene una pobre estadística de encuentros ganados (95 por 187 derrotas).

Sea como fuere, el suizo demostró un enorme poder de autoconvencimiento para terminar derrotando a un Djokovic impotente y carente de ideas para frenar la avalancha de juego de su rival. Wawrinka sumaba el tercer grande de su carrera quedándole tan sólo la hierba de Wimbledon para completar el Grand Slam.

Wawrinka posa con su trofeo del US Open. Foto: zimbio.com
Wawrinka posa con su trofeo del US Open. Foto: zimbio.com

Tras Nueva York, vuelta a la irregularidad

A pesar de su triunfo en Nueva York, nada cambió en la mentalidad de Wawrinka en un final de temporada en el que vio interrumpida su extraordinaria racha de once finales ganadas tras caer en la del ATP 250 de San Petersburgo ante el alemán Alexander Zverev. Esta ha sido la última final del de Lausana en este 2016. En Shanghai apenas pudo ganar un encuentro para caer ante Gilles Simon en tercera ronda mientras que en París volvió a caer a las primeras de cambio. Entre medias se quedó en los cuartos de final en el ATP 500 de Basilea, en donde tampoco en esta ocasión fue capaz de cumplir con las expectativas del público local.

El desgaste de la temporada hizo mella en el suizo. El propio Wawrinka lo reconoció a pocos días de que diera comienzo el último evento del año, la Copa de Maestros. Un torneo en el que el suizo siempre ha puesto muchas ganas y motivación. Pero tras dos participaciones llegando a las semifinales, este año no pudo pasar de la fase de grupos al caer ante el japonés Kei Nishikori y Andy Murray, nuevo número uno del mundo, en dos sets respectivamente. Su única victoria fue ante el croata Marin Cilic, insuficiente para meterse en su tercera semifinal en Londres.

Wawrinka se lamenta durante su partido frente a Andy Murray en Londres. Foto: zimbio.com
Wawrinka se lamenta durante su partido frente a Andy Murray en Londres. Foto: zimbio.com

Así pues, acaba un 2016 de nuevo especial para Stan Wawrinka, con un nuevo Grand Slam bajo el brazo pero con los mismos problemas de inestabilidad que le han acompañado a lo largo de estos últimos tres años. De lo que no cabe ninguna duda es que el año que viene Wawrinka seguirá siendo uno de los rivales a batir en los grandes torneos. No hay que olvidar que al suizo sólo le queda Wimbledon para completar el Grand Slam, algo que sin duda será el gran objetivo de "Stanimal" en 2017.

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