Maria Sharapova: "Tengo altas expectativas sobre mí porque sé de lo que soy capaz"
María Sharapova celebrando un punto en un torneo pasado | Foto: Dani Mullor - VAVEL

A falta de poco más de un mes para que Maria Sharapova vuelva a las pistas después de 15 meses de suspensión, la tenista de Nyagan ha concedido una entrevista a los compañeros de la revista Vogue, repasando su vivencia durante un 2016 en el que apenas compitió. 

La lacra del dopaje saltó a de nuevo al foco mediático que rodea al tenis cuando Sharapova convocó una rueda de prensa para informar que había consumido Meldonium. La rusa de 29 años dio positivo en un control antidopaje en el Abierto de Australia, por lo que fue inmediatamente suspendida de la actividad tenística. Sharapova llevaba tomando ese medicamento desde hacía siete años, pero al comienzos del año pasado la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) la incluyó en la lista de sustancias prohibidas, abogando que mejoraba el rendimiento deportivo. 

En aquella rueda de prensa de marzo de 2016, Sharapova no se escondió y reconoció su error. "Me volví totalmente confiada. Ese fue mi error: Relajarme demasiado", admitió para Vogue. Ese descuido le pudo costar muy caro, pues se enfrentaba a una inhabilitación de dos años. Finalmente, el Tribunal de Arbitraje Deportivo resolvió que Sharapova no ocultó la ingesta del Meldonium y que la WADA y la ITF no notificaron convenientemente la prohibición de dicha sustancia a la rusa. 

Maria Sharapova durante su confesión en 2016 | Foto: 24 Horas

"Creo que si estuviera intentando ocultar algo, no hubiera salido al mundo a decir que había estado tomando una droga durante diez años. Si hubiera intentado hacer las cosas fáciles, esa no era la manera más inteligente de hacerlo", afirmó. La autodefensa de María no convenció a todo el mundo y fue el centro de crítica de mundo del deporte. Las marcas de ropa deportiva y de relojes retiraron el apoyo a la tenista. Además, compañeras de profesión han mostrado su total desacuerdo con las wildcards que está recibiendo por parte de algunos torneos como Madrid, Stuttgart y Roma. 

No faltó durante la entrevista el repaso por su vida fuera de las pistas. Todos conocen a Sharapova dentro de pista como una jugadora enérgica, potente y de raza. Fuera de la pista, Sharapova es una persona fría, cerrada y altiva, lo cual supone otro pozo donde verter las críticas sobre ella (muchas de ellas procedentes de otras tenistas). "Paso tan poco tiempo en el vestuario como sea posible. Tengo otra vida. Me volvería loca si solo fuera una jugadora de tenis", afirma. "Tengo familia, amigos. Cuanto menos tiempo paso ahí, más energía tengo para ellos. Soy respetada por lo que hago en la pista y esto significa mucho más para mí que el hecho de que alguien me diga que soy una chica agradable en un vestuario", aclaró María, que por otro lado, también se mueve mucho en el mundo de la moda y siempre ha reconocido que su futuro estará ligado a ella. 

Es bien conocido que Sharapova es una profesional en todo lo que hace y el trabajo diario es su verdadera virtud. Sin embargo, no centra todo ese esfuerzo en el tenis, y esta ha sido la lección que ha aprendido durante su etapa de suspensión. "El circuito tenístico define tu calendario y para una obsesa del control, sientes una liberación para poder coger las riendas de todo". El apretado calendario WTA marca domina las agendas de todas las tenistas, lo cual impide a veces fortalecer aspectos vitales como tener una relación sentimental. En el caso de Sharapova, la última relación que tuvo fue con el también tenista Grigor Dimitrov. 

Sharapova aprieta el puño en Roland Garros (2013) | Foto: Hoy

Otra de las virtudes de la tenista rusa es la inconformidad. Como gran campeona que es, siempre quiere más e intenta dar el 100% en todas los ámbitos de su vida. Por ello,  no concibe el término equilibrio en ninguna de sus acepciones. "Estoy muy centrada en mi trabajo y sinceramente, esta es una de las principales razones por las que las relaciones no funcionan conmigo. No puedo vivir con la sensación de que estoy sacrificando una cosa por la otra. Odio la palabra equilibrio. ¿Qué es el equilibrio? Porque si significa 50-50, eso quiere decir que solo estás dando el 50 por ciento en ambas cosas", declaró Sharapova.

Tras 15 largos meses sin presenciar la potencia de sus golpes, los prolongados rituales antes de sacar y los atronadores chillidos que noquean a las oponente, Maria Sharapova volverá a finales de abril a disputar un torneo. Será el torneo de Stuttgart, del que guarda muy buenos recuerdos. Allí ha ganado tres veces. "Tengo altas expectativas sobre mí porque sé de lo que soy capaz. ¿Tendré ese nivel? Por supuesto. ¿Tendré paciencia? Esa no es una de mis grandes fortalezas", concluyó la cinco veces ganadora de Grand Slam.

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