Carroll salva al Madrid con un triple sobre la bocina
Real Madrid-Barcelona / Archivo VAVEL

Suena la campana, la guerra continúa, es el segundo asalto. La victoria contundente del Real Madrid en el primer partido ya es historia. El Barça era consciente de que su objetivo todavía estaba al alcance de la mano, arrebatarle el factor cancha al cuadro merengue. En el otro lado, el mensaje tras el choque fue claro. "El Barça será mucho más peligroso el lunes y tenemos que elevar el nivel".

Ninguna novedad respecto al sábado, todos los jugadores que tomaron partida volvieron al campo de batalla. El Madrid fue muy superior en cuanto a acierto y agresividad mientras que el Barça únicamente se llevó el poderío en el rebote ofensivo. Pesic aseguró que su equipo no había actuado como si de una final se tratase. Por tanto, la reacción de los culés era de esperar.

Un Barça agresivo asfixia al Madrid

Tavares inauguró el partido con su característico tapón a Pangos. La defensa del Madrid lastró los primeros ataques blaugranas hasta que Singleton estrenó el marcador con una canasta a tabla. Rudy abrió la cuenta para los suyos. Los hombres de Pesic ejercieron de salida una presión mucho más intensa que en el primer partido y dio sus frutos. La verticalidad ofensiva les puso 4-9 por delante en los primeros cinco minutos.

El Madrid no salió tan fluido debido a un Barça asfixiante y poderoso en la pintura. Una canasta a tabla de Heurtel colocó el 7-13, momento en el que Laso solicitó tiempo muerto. Definitivamente, este partido era totalmente diferente. El equipo blaugrana tenía anulado a su rival y algo desesperado gracias a unos estelares Claver y Tomic. Pero no había que restar importancia a la coralidad del bloque en conjunto. La brecha ya era de 10 puntos.

Una canasta de Ayón y dos tiros libres de Llull redujeron mínimamente la diferencia. El primer cuarto finalizó con un 11-17 favorable a los de Pesic.

Carroll reactiva al Madrid, Heurtel y Claver frenan el tirón

Los hombres de Laso trataron de empujar en el arranque gracias a un Thompkins muy activo en ataque, pero la figura de Thomas Heurtel se encargó de impedir que se apretara el marcador con sus electrizantes penetraciones al aro. Al Madrid le costaba Dios y ayuda generar peligro y acercarse en el marcador. No entraba ningún triple y los intentos del propio Thompkins y de Ayón no eran suficientes para frenar la racha anotadora de Heurtel.

El mexicano del Real Madrid sostenía a su equipo como podía el cual era incapaz de bajar de los seis puntos de diferencia. Las protestas locales y del público contra los colegiados eran abrumadores por ciertas jugadas dudosas, pero la realidad era que la película había cambiado con respecto a dos días atrás. Los hombres de Pesic llevaban la iniciativa que, no obstante, no la aprovecharon para dilapidar a su rival.

Un triple de Carroll enchufó de nuevo a los blancos y, acto seguido, Causeur convirtió una bandeja para poner a uno a los locales. El escolta de Wyoming culminó la remontada con otro triple. El partido había cambiado. Por primera vez, los hombres de Laso estaban por delante. Claver y Tomic lograron darle la vuelta. El rebote ofensivo blaugrana seguía haciendo mucho daño. Un triple del valenciano puso el 29-34 en el luminoso al descanso. El Barça capeó el temporal.

Heurtel frena el empuje de Carroll

El partido no cambió en el arranque del tercer cuarto. Muy aguerrido y similar a una pelea en el barro. Las defensas y las imprecisiones se imponían a los ataques. No fue hasta el minuto tres cuando se inauguró el casillero con un mate de Tavares a pase de Rudy. Heurtel anotó en la jugada siguiente metiéndose hasta la cocina.

Dos triples de Oriola y Heurtel pusieron al Barça 11 puntos arriba. Mucho tenían que cambiar las cosas para que los hombres de Laso frenasen este arreón y retornasen a la senda del primer partido. El francés seguía bailando en el Wizink Center. Los rostros de los jugadores blancos reflejaban esa impotencia. El público vitoreaba insultos hacia la ACB. Entre otras cosas, al Madrid le faltaba mucho poderío en los balones divididos.

De repente, el triple regresó como aliado blanco y por partida triple valga la redundancia. Carroll, Rudy y Llull colocaron al Madrid a cinco puntos. El equipo se encendió, pero Singleton y Pangos frenaron la reacción con cuatro puntos consecutivos. Las aguas volvían al cauce culé. No debían confiarse pues quedaba mucho partido. El tercer cuarto finalizó con un 53-59 en el luminoso.

A por el tercero en Barcelona

El Madrid arrancó como un cohete el último cuarto gracias a dos canastas de Llull y Carroll. La diferencia se redujo a dos puntos. El combate había entrado en un cuerpo a cuerpo en el que la sensación de dominio culé había desaparecido. El Madrid se encomendaba a la metralleta de Wyoming que con un triple estratosférico igualó el choque.

Un triple de Smits y un contragolpe de Heurtel devolvieron los cinco puntos de diferencia. De nuevo, se paró el chaparrón. Hanga culminó una reacción de 0-7. Tras un tiempo muerto, el Madrid trató de volver a acercarse, pero un triple de Pangos puso el partido muy cuesta arriba. Algo más que una épica era necesaria.

El tiempo corría en contra y la diferencia no se reducía. Llull y Randolph apretaron con dos triples. Los últimos segundos generaron algo de intriga con alguna pérdida culé y el arreón de un Llull que no se dignaba a bajar los brazos. Tampoco se quedó quieto el esloveno que enchufó un triple que puso a los suyos a dos puntos a falta de 15 segundos. Claver falló un tiro libre y Llull anotó un tiro libre y falló el segundo. Carroll cogió el balón y enchufó el triple mágico.  El segundo asalto se queda en Madrid. La fiesta fue descomunal. 

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