Sporting - Alcorcón, un partido redondo
Celebración de uno de los goles. | Imagen: LFP.

Gran partido el vivido el pasado sábado 13 de enero en el estadio de El Molinón entre el Real Sporting y la AD Alcorcón. Y no precisamente por la emoción o suspense que se pudo ver en el partido anterior frente a Córdoba, sino más bien por el "partidazo" que desempeñó el cuadro del Pipo Baraja. El encuentro estuvo dominado de principio a fin por los asturianos (salvo algunos escasos minutos en los que el Alcorcón logró tener pequeños períodos de dominio, hilando alguna que otra jugada). Ahora se analizarán las distintas líneas de juego del Sporting.

Diego Mariño, seguro de vida

El cancerbero gallego sigue siendo todo un muro para las delanteras rivales. Bien es cierto que, en este partido, no tuvo mucho trabajo, pero, en las ocasiones en las que intervino, lo hizo de una forma magistral (como viene siendo habitual). Lo más destacable de su actuación es, sin duda alguna, una maravillosa mano que evitó el tanto del Alcorcón en el minuto 81. Tras una buena jugada del equipo alfarero, el disparo de Mateo García fue desviado a córner por Mariño (con la ayuda del travesaño).

Una defensa que también ataca

Durante las últimas jornadas, el aspecto defensivo había sido uno de los puntos débiles del Sporting. Pero, en esta ocasión, la defensa se mostró muy sólida y con las ideas claras, impidiendo, la mayor parte de las veces, la llegada del Alcorcón al área local. Dentro de la línea defensiva cabe destacar lo que parece una división de tareas (en este caso por parejas).

Por un lado, la pareja de centrales Barba y Álex Pérez,  centrados más bien en impedir cualquier opción de contragolpe, despejar balones, ayudar en la salida de balón… Estos recibieron la ayuda de Álex Bergantiños, jugador que se mostró muy solidario en defensa, convirtiéndose en uno de los mejores del partido.

Mientras que, por otra parte, los dos laterales mantuvieron una presencia, prácticamente constante en el ataque. Seguramente la actuación más determinante de las dos sea la de Isma López. El navarro recibió numerosos balones a la espalda de la defensa con los que pudo hacer mucho daño. Bien es cierto que no estuvo muy acertado a la hora de dar ese último pase a los puntas. Por desgracia, la participación de Calavera se vio truncada en el minuto 54 cuando, un mal gesto, le obligaba a pedir el cambio. El lateral derecho se llevó una sonada ovación por parte de todo El Molinón, que reconocía su esfuerzo y desgaste a lo largo del partido.

Un centro del campo solidario e inspirado

En la sala de máquinas jugaron los que vienen siendo habituales: Bergantiños y Sergio Álvarez. Sin duda alguna dos de los mejores jugadores del partido. A lo largo de los 90 minutos, desempeñaron distintos roles. Por su parte, el centrocampista gallego estuvo muy presente en la ayuda defensiva, tanto para la recuperación de balones, como para la salida de balón. Se le pudo ver incrustándose constantemente entre los dos centrales, permitiendo que estos dos se abrieran a las bandas, ensanchando así el campo y facilitando la salida de balón. Por su parte Sergio, el gran capitán, ocupaba una posición algo más adelantada que la de su compañero. Cuando Bergantiños no lograba encontrar a los centrales para salir con el balón jugado, siempre tenía una línea de pase para Sergio quien, con mucha calma, recibía, levantaba la cabeza, y encontraba el mejor pase para permitir el avance del equipo. Sergio también era el encargado de poner calma en esos momentos en los que el rival sube la línea de presión.

Hasta ahora solo hemos se ha de los medio centros. Pero también hay que destacar la actuación de los hombres de banda, tanto Carlos Carmona como Rubén García tuvieron una gran actuación. Puede que Carmona sea el jugador que más se pega a la banda de los dos, mientras que Rubén García tiende a jugar más bien por dentro, facilitando en numerosas ocasiones las internadas por banda de Isma López. Hablando de Isma, también es importante destacar el alto nivel de entendimiento entre laterales y extremos.

Por las botas de Carlos Carmona pasó el balón en dos de los goles: en el primero, es  el balear el que mete un gran centro al área el cual acaba convirtiéndose en gol en propia meta de Dorca. En el segundo tanto, es el propio Carmona el que recibe prácticamente solo en la frontal del área y arma un gran gran disparo directo a la escuadra izquierda (imparable para Casto).

La dupla más guerrera

La actuación de los puntas tuvo mucho que ver con la victoria cosechada por el conjunto asturiano. Carlos Castro y Santos firmaron un partido primoroso en el que no cesaron en la presión, impidiendo la salida de balón del Alcorcón. Tanto fue así, que el tercer gol logrado por Michael Santos viene de una jugada en la que el uruguayo logra robarle el balón a Casto, en una posición muy comprometida para el arquero. Tras el robo, el delantero logra enganchar un gran disparo directo al fondo de la red.

Por su parte, Carlos Castro no obtuvo el premio del gol, pero logró cumplir con su función a la perfección, en uno de los partidos más completos que se recuerdan del delantero asturiano en las últimas temporadas. En el segundo tanto, es el encargado de asistir a Carmona con un pase que dejaba completamente solo al balear. Puede que Castro haya encontrado su sitio en el once tras la llegada de Baraja al banquillo sportinguista.

La vuelta de Jony

Uno de los hechos más destacados del partido fue la vuelta de Jony a El Molinón. En el minuto 63, Baraja decide realizar el segundo cambio, sustituyendo a C. Castro por Jony. El cangués volvía a la que había sido su casa durante tres inolvidables temporadas. Con el cambio, todo el público de El Molinón se ponía en pie para deleitar a Jony con una de las mayores ovaciones que se recuerdan en el feudo rojiblanco.

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