El análisis: festival para redimirse
Saverio, Monchu y Morer, los tres goleadores. FOTO: Noelia Déniz

Ritmo, calidad y gol. Estos podrían ser los sinónimos futbolísticos del que ya comienza a ser el fortín del Barça B, un Estadi Johan Cruyff que con el paso de las jornadas hace del reluciente rojo de sus  murallas un auténtico fortín ante los rivales que lo acechan. Una vez más, y desafiando a las sensibles bajas, el elenco de Javier García Pimienta hizo gala de la mística cruyffista que envuelve el campo que ya abarrotan miles de personas para deshacerse de un debilitado Orihuela, que apenas sobrevivió a los primeros cuarenta y cinco minutos del choque. Monchu Kike Saverio y Dani Morer convirtieron en goles la superioridad culé para sentenciar el choque y dejar vía libre para el debut del juvenil Mika, que en el segundo tiempo ya ofreció los primeros destellos de su desparpajo con los "mayores", y para la lucidez de Hiroki Abe que sigue postulándose como la nueva sensación de la cantera culé.

Ante las bajas, goles

Necesitaba el conjunto de García Pimienta redimirse tras la sucumbir ante el Hércules la pasada jornada, que endosó un contundente 4 a 1. A la necesidad de recobrar la confianza, se sumaban algunas sensibles bajas por el parón de selecciones, que afectaba principal a la zaga defensiva. Como vaticinó el técnico culé en la previa, Mingueza y Chumi harían suya la titularidad en relevo de Ronald Araújo, sancionado tras su excursión con el primer equipo, y Jorge Cuenca, a los mandos de la selección española sub-21. No defraudó la combinación, que logró silenciar a un tímido ataque alicantino que se apagó nada más encender la brecha del choque y sólo despertó tras el descanso. A un guión similar de lo que acostuma a ofrecer el elenco culé, se sumaron la eficacia goleadora y la intensidad que pedía García Pimienta con el pitido inicial.

La eficacia goleadora y la intensidad, claves para una primera mitad de ensueño del Barça B

Con Jandro Orellana de pivote, en reprimenda del internacional Reis, carburó el conjunto culé como nunca en un primer tiempo para ofrecer los mejores minutos del curso. Una exhibición que arrancaba a los 10 minutos con el tanto de Monchu. El centrocampista, atento dentro del área rival, aprovechó el infortunio de Álex Collado en el remate para abrir el marcador. A partir de ahí, el choque tomó un único color, el azulgrana que devoraba al conjunto visitante. Desde la izquierda, con la profundidad de Akieme, y desde la derecha con la de Josep Morer, el Barça tomó el control de las bandas y de la posesión. Del lado de Akieme llegó el segundo gol del encuentro, que transformaba desde la frontal el recuperado Kike Saverio, fundamental en las labores ofensivas de los de "Pimi", que ya veían los tres puntos en su bolsillo. Riqui Puig y Jandro, ejerciendo de timones en la medular, propiciaron la tiranía de juego de los azulgrana, que sentenciaron al filo del descanso a costa de una de las numerosas incorporaciones de Morer, cruzando un disparo ante un derrotado Emilio.

El Barça mantiene la buena nota en el segundo tiempo

Ante el choque visto para sentencia antes del descanso, el Barça B se limitó a mantener los tres puntos en un segundo acto, en el que sin nada que perder, trató el Orihuela de levantar la voz enmedio de la supremacía azulgrana. El vértigo propagado en el primer tiempo, se convirtió en un control más relajado del balón para reservar fuerzas. La posesión culé, comandada por los eruditos de la medular, Jandro y Riqui Puig, resultó más esteril que la propuesta en los primeros minutos, lo que propició una salida en tromba del Orihuela, que acumuló todo el peligro tras el descanso. Entre sus excursiones al área rival, se encontró el conjunto alicantino con un penalti, que logró detener el también alicantino Iñaki Peña, poniendo el cerrojo del encuentro ante la intentona de Brian.

Un penalti parado por Iñaki Peña y el debut de Mika fueron las luces de un Barça que soltó el acelerador tras el descanso

El penalti fallido descartó por completo las opciones una posible reacción visitante y dejó a García Pimienta hacer experimentos con los hombres del banquillo. Los cambios permitieron a los más de 2000 espectadores ver el fondo de armario del filial culé, entre el que brillaba con luz propia la presencia del juvenil Mika en la zaga, que gozó de sus primeros minutos con el Barça B. Lo acompañaban desde el banquillo Ferran Sarsanedas, que relevaba al goleador Monchu, y la sensación japonesa Hiroki Abe, que volvió a rodarse en su paulatina evolución como culé. No defraudaron los ingresos azulgrana, en especial Mika, quien demostró en tan sólo nueve minutos una gran solvencia defensiva. No dió para mucho más un encuentro con claro color azulgrana resuelto en un primer periodo de ensueño para los de Javier García Pimienta, que ya hacen del Johan Cruyff su implacable fortín.

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